Coimbra: cinco siglos universitaria

Coimbra fue la capital medieval de Portugal durante más de un siglo y es la sede de la universidad más grande del país desde hace 500 años. Así que no es de extrañar que esta ciudad sea tan importante en la historia portuguesa.

Está situada junto a la ladera del río Mondego y tiene unas cuantas cuestecitas que, por supuesto, se pueden hacer a pie, por lo menos las que llevan hasta el casco viejo que está, justamente, en lo más alto de la colina.

Una forma interesante de recorrerla es situarse en el Arco (árabe) de Almedina y llegar hasta la Torre del Reloj, que es uno de los edificios más emblemáticos de la antigua universidad de Coimbra.

Y es que, todo en Coimbra pasa por la universidad, por la vida universitaria y los estudiantes. Así que este ciudad tiene dos caras: con estudiantes y sin estudiantes (cuando están de vacaciones).

Universidad de Coimbra

Cómo llegar

Situada a unos 120 k.m. Oporto, cerca de Figueira da Foz, pero en el interior, la mejor forma de llegar a esta ciudad es en coche. Pero también se puede ir en bus o tren desde Oporto o Lisboa. Solo hay que tener cuidado con los horarios del último convoy y comprar los billetes in situ, por si las moscas.

Qué ver

Barrio alto

Una forma de conocer esta coqueta ciudad es empezar por el Barrio Alto, accediendo por el citado Arco de Almedina.

Arco de Almedina

Este barrio fue durante años refugio morisco y el arco es considerado como una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad.

Y es que, en realidad, fue la principal puerta de la muralla medieval. Data del siglo IX y, en aquél tiempo, el arco unía dos torres.

Museo de la ciudad

Hoy el arco está pegado a una torre medieval que alberga el Museo de la Ciudad Amurallada donde, entre otras cosas, se expone una reproducción en escayola de la antigua ciudad vieja y su castillo.

A la izquierda, según se sube por la Rua Sub Ripas, se encuentra la magnífica entrada manuelina del Palacio de Sub Ripas (siglo XVI), con sus ventanas renacentistas. Y un poco más allá se alza la Torre do Anto.

Jardín botánico

Si has subido a la Universidad desde el Jardin Da Sereira (pequeño y bonito), deberías encontrar, a tu izquierda el Jardín Botánico.

Ponen minimercadillo de comida y flores y tiene lugares realmente bonitos, aunque no deja de ser un parque donde lo mas interesante es el pasaje del bambú.

Jardin da Sereira, Botánico, bambú y muralla

Universidad

Este camino, siempre hacia arriba, te llevará hasta el acueducto de San Sebastiao, al museo botánico y a la estatua de D. Dinis, desde donde se divisa una de las mejores panorámicas de la ciudad.

Esta estatua emblemática es el inicio del paseo por la impresionante Universidad antigua. Al principio puede parecer decepcionante, pero cuando comienzas la visita a los distintos edificios (se compra una entrada común a todos) te das cuenta de que cada vez es mas bonita..

Si has sido universitario, y en lo que respecta a nosotros respecta lo hemos sido por partida doble y hasta triple, aquí sientes el poder de los libros, de la cultura, de la sabiduría…precisamente todo eso que hoy está demodé.

una calle reivindicativa de la capital universitaria

Via latina

Lo normal es que entres por la puerta Férrea, rematada en ambos lados por la figura de la Sapiencia (Minerva) que es el emblema de la ciudad. Después, y a la derecha, te encontrarás con la Via latina que es una galeria formada por columnas y escalinatas. Imposible no hacerse cien fotos…si el sol te lo permite.

Panorámica de la Universidad con la Via latina en el centro

Sala de las Capelas

En el interior, más maravillas: la sala amarilla, la sala de armas y finalmente la sala de los capelos, también llamada salón de los tronos porque aqui se celebran las ceremonias universitarias más solemnes.

Alrededor de la sala, adornando las paredes, se encuentran los retratos de todos los reyes portugueses, excepto los de la dinastía felipina (que reinó justo durante la dominación española).

Sala de armas y de los Capelos

Torre del reloj

Esta torre se reformó en el s. XVIII. Desde arriba hay un mirador. Pero cuidado, te quedarás sordo por segundos si en ese momento repican sus campanas, de cuyo conjunto destaca la que se llama “la cabra”.

Capilla de San Miguel

Antes de entrar en esta “superbelleza” párate ante el pórtico manuelino del siglo XVI. Tiene más detalles que un puzzle de mil piezas.

La torre del reloj, al fondo del patio central de la Universidad

La Capilla, a la que se accede, como en todos los edificios, con hora concertada y por turnos, es una de las más bellas que jamás hayamos visto. Tal vez la Resurrección de Cristo, de San Petersburgo, y el Panteón de Roma podrían estar a su altura, pero no muchas mas.

El altar está consagrado a Nuestra señora de la Luz, patrona de los estudiantes, y la de la Concepción, patrona de la Universidad. El retablo, también del siglo XVI, es manierista, pero lo que más nos llamó la atención fue la alfombra de azulejos que reviste las paredes. Impresionante.

También destaca el órgano de estilo barroco fabricado por Fray Manuel Gomes, pero nada como los azulejos.

Biblioteca Joanina

Y cuando ya creíamos que nada podría superar la capilla de San Miguel, le tocó el turno a la Biblioteca Joanina, a la que se accede por la escalera de Minerva.

En la parte inferior está la prisión académica -mas de uno la necesitaría hoy para aplicarse mejor en los estudios – y allí mas de un estudiante expió su pecados terrenales (penas disciplinarias).

Esta biblioteca merecería un reportaje por si misma. En la fachada, con columnas jónicas, se puede leer: “este es el emplazamiento que la augusta Coimbra dio a los libros para que la biblioteca le corone la frente”.

La tercera planta está custodada por murciélagos

Pinturas de los techos

Las pinturas de los techos son ilusionistas; es decir de estilo “trompe l’oeil”, en francés, crean ilusiones ópticas, algo así como el 3D o la RV (realidad virtual) del siglo XVIII.

El edificio tiene tres plantas. En la baja está la prisión, como hemos dicho, y en la intermedia, llamada “depósito 4”, se guardaban los libros a los cuales solo podían acceder algunos empleados.

Las 72 estanterías (Chinoiserie) están pintadas con pan de oro de Brasil (láminas de oro). Pero el acceso a las baldas superiores está tan alto que se realiza a través de un balcón.

Prision, estantería, un incunable, y la segunda planta, el depósito 4

Los vigilantes de la polilla

Así se llega, por fin, a la sala, en el tercer piso, donde todo está prohibido (incluso hacer fotos), menos mirar y suspirar.

Gastronomoyviajero

Aquí se encuentran las obras más valiosas de los cerca de 60.000 libros que hay en la biblioteca.

Entre ellos están la Biblia latina de 48 líneas, del siglo XV, la Luisiadas del siglo XVI o la biblia Abravanet, de la segunda mitad del siglo XV.

La humedad está controlada y hasta el CO2, con sensores, para conservar estas obras, algunas incunables, tan valiosas. Pero, no hay aparato que pueda acabar con las polillas, principales enemigos de los libros antiguos.

Y aquí es donde entran en liza los murciélagos. De tal modo que cuando acaban las visitas, los vigilantes sueltan varios murciélagos que engullen cualquier insecto o polilla que ose acercarse a los libros.

Además de eso y para proteger los muebles y mesas de las cagadas de estos quirópteros (murciélagos), estas se cubren cada tarde con grandes lonas.

Y aunque está prohibido hacer fotos, nosotros las conseguimos, todo para que no os quedeis sin ver estas maravilla.

Otros monumentos

La catedral (Sé) vieja y la nueva son otros de los edificios que a los que debeis echar un vistazo y, desde luego, entrar en el museo de ciencias (incluido en la entrada general de la Universidad), porque es muy curioso y pasarás un rato divertido.

Muchos de los artilugios se pueden (y se deben) tocar porque muestran experimentos y experiencias acústicas, visuales….

La catedral vieja

Barrio bajo

Bajando desde la Universidad hacia la plaza del Comercio verás la Catedral Vieja y un grupo de callejuelas llenas de cafés y pequeños restaurantes bohemios.

Bajada desde la catedral vieja

Praça do Comércio

Así llegarás hasta la plaza del Comercio, uno de los lugares más bonitos de la ciudad y que fue antiguo emplazamiento del circo romano.

En esta plaza encontrarás dos iglesias, la Iglesia de São Bartolomeu, del siglo X, pero reconstruida en 1756; y la Iglesia de São Tiago del siglo XII.

Desde ahí y descendiendo por la rua Ferreira llegarás hasta la plaza de largo da Portagem que da acceso al puente de Santa Clara, donde se encuentra una de las pastelerías más famosas de Coimbra.

Plaza del Comercio

El otro lado del puente

Cruza el puente, porque lo más interesante de este barrio está al otro lado. Aquí destaca el monasterio de Santa Clara que se puede ver por una pasarela externa (si no, tendrás que pagar), el parque verde de Mondego , la Quinta das Lágrimas (que no vale nada) y el Portugal de los pequeñitos, (un parque con los principales monumentos de Portugal a escala reducida, parecido al que hay en Olmedo, e ideal para ir con niños.

Mas pistas

Lo que las guías no dicen

En los alrededores de Coimbra también hay alguna que otra atracción notable como las ruinas romanas de Conímbriga, ubicadas a tan sólo 16 kilómetros de la ciudad.

La visita suele durar en torno a 1 hora, y el precio de la entrada (unos 4€ por adulto) incluye la entrada al Museo Monográfico de Conímbriga y a las ruinas romanas.

Otra visita de interés, especialmente en los meses de verano, es Figueira da Foz, en la playa y el pueblo de Buarcos a tan sólo 3 kilómetros, si eres surfero/a.

Tampoco debes dejar de realizar una escapada al Castillo de Montemor-o-Velho, ubicado a tan sólo 25 kilómetros de Coímbra, ni visitar la aldea tradicional de Piódão, y la Mata Nacional de Buçaco.

Comer

El mejor restaurante de Coimbra es sin duda Casas do Bragal (Rua Damião de Góis – Urbanização de Tamonte).

Aunque está un poco alejado del centro (ahora el propietario inaugura un gastrobar en el corazón de la ciudad), es una opción ideal para almuerzo y mucho más en las cenas, al atardecer.

Y es que además de realizar unas elaboraciones muy meritorias, el restaurante deslumbra a sus comensales con “su bufé libre” de postres que prepara la chef Manuela Cerca. Impresionante.  

Bufé de postres , pastelería Briosa y Eugenio, el propietario, junto a Teresa y Adria en C. do Bragal.

Otras opciones de menor nivel  son Sete Restaurante y Ze Manel dos Ossos, además de Dom Espeto y No Tacho Cozinha Portuguesa. Además, debes visitar la Pastelería Briosa (Largo da Portagem, 5), por razones obvias. A las afueras, en el pueblo de Mealhada, la recomendación es Rei dos Leitoes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *