Oporto, la dama del norte

Oporto es la segunda ciudad más grande de Portugal después de Lisboa. Se encuentra situada en la zona más septentrional del país, junto a la desembocadura del río Duero, que aquí se llama Douro, y por eso la hemos bautizado como la dama del norte.

Cuenta con casi 1,8 millones de habitantes, y gracias a su cercanía con España supone un gran atractivo turístico para los españoles, que eligen este destino incluso para una escapada de un fin de semana.

Dicen las crónicas históricas que Oporto fue fundamental para dar nombre al país, dado que antiguamente se la conocía como Cale.

Era una pequeña aldea celta a la que los romanos le añadieron un importante puerto, al que se conocía como Puerto de Cale, o Portus Cale, lo cual derivaría sintácticamente en la palabra Portugal.

Vista de Oporto desde los miradores de la Catedral

Cómo llegar

Una de las formas más cómodas de llegar es en avión al aeropuerto de Porto, pero quizá os reste movilidad a la hora de hacer visitar a los alrededores.

Todo dependerá del número de días que vayais. Si es un fin de semana, el avión es lo más indicado, pero si la estancia va a ser de, digamos, una semana, el coche es una opción imbatible.

Capela do Senhor da Pedra, con niebla, por la mañana temprano

Y si no vamos con nuestro coche lo lógico es alquilar uno (cuidado con las carreteras y los conductores portugueses que van muy rápido) o utilizar el tren, por ejemplo, para visitar la imprescindible Guimaraes.

Pero claro, hay sitios espectaculares donde el tren no llega como la Capela do Senhor da Pedra, en Vila Nova de Gaia…Luego también deberías acercarte a Aveiro y Costa Nova, estos dos ultimos lugares alucinantes, donde podras ir en autocar, tren o taxi, aparte del coche, claro está.

Costa Nova, en Aveiro, con sus casas pintadas a rayas

La ciudad

Lo primero que debeis saber es que la ciudad está plagada de cuestas. Siendo más precisos, hay una cuesta arriba y una cuesta abajo, que os llevarán dos horas recorrerlas a pie.

Este sino, el de subir y bajar cuestas, es el que marca el ritmo de la ciudad, por eso debes calibrar bien tus pasos con el objetivo de que tus cuadricpes y femorales no se agarroten como si hubieras subido el Tourmalet.

Si hace calor, los atardeceres cerca del puente del Luis y el Douro son inigualables, pero la ciudad tiene tantos rincones chulos y, por supuesto, turísticos, que no te dejarán indiferente.

Los tranvías turísticos paran cerca de la catedral del Carmen

Oporto es la típica ciudad abarcable a pie (aunque hay que darse alguna palicilla), que te decepcionará sin las expectativas que te has marcado son excesivamente altas, pero que te encantará si tus pretensiones son más terrenales.

De entrada, hay que decir que la vida gira al lado del Douro; es decir, en la parte baja de la ciudad.

El río y el famoso puente de hierro de Don Luis I. desde que se lanzan jóvenes al río buscando unos euros depropina,marcan la diferencia entre los dos Oportos.

A un lado del río, Vila Nova de Gaia con sus bodegas y salida al océano Atlántico, y por el otro, el Oporto señorial con sus barrios elegantes y románticos, y sus quintas y callejuelas que la UNESCO declaró como Patrimonio de la Humanidad.

Vista del centro de Oporto, había una grua atrás, pero la hemos quitado

Qué ver

No hay una forma concreta que sea la mejor para conocer la ciudad. Así que tomad un plano e iros ajustando la visita a vuestro ritmo, que debería ser pausado, como la vida de sus ciudadanos.

Porque la mejor forma de conocer Oporto es caminando por sus estrechas calles plagadas de historia y nostalgia. (saudade, se dice aquí).

En cierto modo decadente (algunos dicen que está sucia porque confunden la velocidad con el tocino), guarda el encanto de ese señorío un poco trasnochado que se resiste a sucumbir frente al paso del tiempo.

Una fachada típica, con una chica tomando el sol…tal cual

Pero ese es precisamente uno de sus atractivos: su aspecto de “eterna señora” envuelto en un ambiente muchas veces modelado por la meteorología, que aquí recibe, como en Galicia, las primeras borrascas del Atlántico.

La Catedral

La catedral de Oporto está situada en el barrio de Batalha y es uno de los grandes atractivos de la ciudad. Amurallada y con almenas, como un castillo, es la guardiana del Duero.

Situada en un montículo desde el que se divisa la bocana del río, el puente de Luis I y gran parte de la ciudad, solo asomarse a sus balcones/almenas ya suponen una experiencia única.

Fachada de la Catedral con sus almenas

Aunque hay cierta confusión de estilos, por sus múltiples reconstrucciones, la mayor parte de la catedral es barroca, aunque la estructura de la fachada y el cuerpo de la iglesia son románicos.

A nosotros nos gustó su interior especialmente porque no está recargada de ornamentos, sino más bien al contrario, no hay excesos. Declarada monumento nacional no debeis perderos al claustro del siglo XIV

Y una curiosidad. En el centro de la plaza de la Catedral veréis una columna -como una picota española- que era utilizada para colgar a los criminales.

El claustro de la Catedral de Oporto en vista panorámica

Estación de Sao Bento

La estación de ferrocarril de Sao Bento está en el camino hacia la catedral (de hecho, la Seo se ve desde allí) y debes entrar para ver sus murales.

Fue construida a principios del siglo IX sobre los restos del antiguo convento de San Bento del Ave María, pero lo mejor está en el hall interior.

Entrad sin dudarlo, porque allí os espera un vertiginoso mural compuesto por 20.000 azulejos donde se cuenta la historia de Portugal.

Hall de la estación de Sao Bento

Palacio de la Bolsa

Algunos turistas (no todos los folletos lo mencionan) se saltan el Palacio de la Bolsa en su visita a Oporto. Pero, no sólo no debes obviarlo, sino que es un lugar de visita obligada.

Hay tour en español así que fíjate bien a la hora de sacar tu entrada y ver qué hora te conviene mas. La visita dura unos 45 minutos, pero realmente merece la pena.

Patio y espectacular cúpula del Palacio de la Bolsa

Situada al otro lado del lado de Batalha, donde está la catedral, se divisa la torre y parte de su estructura.

Cerca de la Bolsa también está el Hard club (en una especie de mercado), el Puente de Do Luis I y la Iglesia de San Francisco, otra de las atracciones turísticas que, esta vez, nosotros nos saltamos sin piedad.

Salón oriental del Palacio de la Bolsa

Puente de Luis I

Se inauguró en 1886 y es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad lusa. La idea era sustituir el puente colgante que existía.

El gobierno no aceptó un proyecto que llevaba del famoso arquitecto Gustave Eiffel, porque solo contemplada una plataforma a nivel de la ribera, con un sector levadizo en la parte central. Aunque, eso sí, ganó un premio en la Exposición Universal que se realizó en París en 1878.

Puente de Don Luis I , con dos jóvenes a punto de saltar al Duero

Pero el requisito del gobierno era que tuviera dos plataformas y por eso fue finalmente una empresa belga, Société de Willebroeck , dirigida por el ingeniero Théophile Seyrig, quien se llevó el “gato al agua”.

De día es precioso, pero al atardecer es insuperable. Tanto en la zona de la Ribera del Duero (donde están las bodegas) como en la parte mas señorial, la cercana a la plaza de la bolsa, hay numerosas terrazas y restaurantes.

La comida es, digamos, normal, pero aquí lo que alimentan son las vistas y esas te llenarán la barriga del alma.

El famoso puente de Luis I comunica Oporto y Vila Nova de Gaia

Torre de los Clérigos

Cerca de la plaza de Lisboa, es uno de los monumentos más importantes y recomendados de la ciudad. Fue construida entre 1735 y 1748, y consta de una torre de 76 metros de altura desde donde podrás ver todo Oporto.

Su edificación es de estilo barroco y fue diseñada por el arquitecto italiano Nicolau Nosoni.

Para llegar a lo más alto, desde donde podreis realizar maravillosas fotografías, tendreis que subir por una escalera de caracol de 225 peldaños.

Te esperan, además de las vistas las 49 campanas que componen su gran carillón de concierto.

La Torre de los clérigos junto a uno de las mas afamadas tiendas donde vender sardinas

La librería Lello

Muy cerca de la torre de los Clérigos, y de la plaza de Lisboa en la Librería muy famosa y visitada, sobre todo por su escalera icónica. Lo cierto es que siempre hay colas inmensas y no vale la pena esperar.

Pero si decides entrar, recuerda comprar ticket en la tienda de la esquina (que también es de ellos); con lápices, libretas, agendas…con precios abusivos. Vamos, un robo en toda regla.

La Libreria Lello (lease lelo) por dentro y por fuera

Mercado de Bolhao

Es lo mas retirado del recorrido turístico, aunque está en pleno centro de la parta alta de la ciudad.

Este mercado emblemático (es el más antiguo) de dos pisos es una chulada, pero si no tienes mucho tiempo, os lo podeis saltar porque no deja de ser un mercado de corte neoclásico.

Venden de todo, desde comida hasta souvenirs y tambien cuenta con puestos para picar algo.

Mercado de Bolhao con sus tiendas de flores

La capilla de las almas y la iglesia Do Carmo

La iglesia del Carmen (do Carmo) está junto a la Fuente Dos Leoes y la Universidad.

En una plaza mítica donde tienen parada los famosos tranvías turísticos, destaca su espectacular fachada en la que podreis observar (una vez mas) magníficos mosaicos de azulejos que representan las vidas de diversos santos, como San Francisco y el martirio de Santa Catalina.

Dichos azulejos fueron pintados a mano por Eduardo Leite, quien los dotó de un gustoso estilo clásico del siglo XVIII, aunque realmente fueron creados en 1929.

La iglesia del Carmen y su mural de una de las fachadas

Vila Nova de Gaia

Está al otro lado de la Ribeira y os proporcionará una visión distinta de Oporto y su famoso puente de hierro.

Plagado de bodegas, y es posible que de mercadillos ambulantes, también cuenta con terrazas sublimes para hacer un alto en el camino y tomar algo.

Vila Nova de Gaia, es el lugar donde se concentran las Bodegas de vino Oporto

Enfrente está la Ribeira, con sus restaurantes con vistas y un largo paseo fluvial donde encontrareis numerosos barcos tradicionales conocidos como “barcos rabelos“.

Es posible, como ya hemos comentado, que también encuentres jóvenes lanzándose del puente de Luis I sorteando los barcos que circulan por el canal. Todo forma parte del juego y el espectáculo.

La picota del centro de la Plaza de la catedral

Mas pistas

Lo que las guías no dicen

Las tardes en Oporto suelen se fresquitas, así que hay que ir vestido tipo cebolla. Las comidas son de 12,3o a 14 h. y las cenas de 19h a 21 h. así que es imprescindible tenerlo en cuenta para no llevarse sorpresas.

Existe una tarjeta, se llama Tarjeja Porto Card., cuesta 13 euros. De 1 a 4 días. Miralo bien antes de comprar, porque hay transportes, como los tranvías, que no entran en el precio.

El metro que tiene 6 lineas cuesta 1,20 €, pero no llega a la mayoría de lugares de interés. En cuanto a los taxis, el precio medio de un trayecto por la ciudad suele costar entre 4 y 6 euros…para utilizar si ya no podeis con vuestra alma.

Vista desde Vila Nova de Gaia

Lo que no te puedes perder

El Funicular dos Guindais ya que, por 2,50€ que cuesta el billete sencillo, comunica la Ribeira, a la orilla del río, y el barrio de Batalha, situado en la parte alta de Oporto.

El funicular Dos Guindais

El recorrido es muy corto, pero podréis contemplar el Puente de Luis I, la muralla medieval de la ciudad y ver desde lo alto la gran cantidad de bodegas que llenan de encanto la otra orilla del río Duero.

Imprescindible pasear por el barrio de la Ribera al atardecer, ver el Palacio de la Bolsa y la Catedral.

Paseo de la Ribera al atardecer

Dónde Comer

Hay muchos lugares para comer en Oporto y también en sus alrededores, pero muchos de ellos son “turistadas” para salir del paso. Tampoco os podeis fiar mucho del tripadvisor, a no ser que quieras comer a base de bocatas y sandwiches.

En el restaurante Machado podrás disfrutar de una bacanal por solo 24 €

Empezando por los alrededores de Oporto, los dos mejores lugares para comer son Machado y Mario Luso.

En el primero podreis hartaros a comer hasta decir basta. Impresionante menú cerrado por 24 €. Está a 11km de Oporto en la Rua Dr. António José de Almeida 467.

Mario Luso, está a 10 km. en Carvalhos. Rua Largo França Borges 308, 4415-240 Carvalhos. Perfecto, tradicional, puedes comer por entre 25 y 30€ y ambos son Bib Gourmand de la Guía Michelin.

Alheira con naranja, una de las muchas delicatessen del restaurante Mario Luso

En el centro de la ciudad no está mal A Sandeira, con un menú de mediodía (es pequeñito así que mejor ir pronto porque si no os tocará esperar en la calle), O Buranquinho y la vinoteca Folias de Baco.

A Sandeira, es un local pequeñisimo en el centro…si no vas pronto, esperarás en la calle

Pero si quereis algo distinto debeis acudir a Cantinho do Avilez y, sobre todo, al Mini Bar Porto, en Rua da Picaria 12, donde por fin podreis cenar despues de las 10 de la noche uno de sus menús degustación por 35 €.

Ambos locales pertenecen al archiconocido, mediático y carismático chef portugués dos estrellas Michelin José Avillez.

Parte del menú degustación del Mini Bar Porto, de José Avillez

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