Por su situación geográfica, Tortosa podría ser más valenciana (Castellón) que catalana.
Le pasa igual que a pueblos como Ulldecona, Amposta o la Rápita.
Y es que su vida transcurre al son que marca el Ebro y ese paraje maravilloso que es el Delta del Ebro con sus marismas y su fauna residente.
Dicen los historiadores que Tortosa fue posiblemente la ciudad de Hibera, capital del territorio ibérico de la Ilercavonia.

Breve historia
Y es muy probable que el asentamiento principal estuviera en la colina que actualmente ocupa el Castillo de la Zuda.
Asi que fue romana, musulmana, cristiana…como muchas otras ciudades españolas.
En Tortosa tuvo lugar en 1413 la llamada «Disputa de Tortosa»; el más importante debate entre cristianos y judíos en la Edad Media española.
Dando un gran salto en el tiempo llegamos hasta la Guerra Civil española, cuando la ciudad quedó prácticamente destruida por los bombardeos del ejército franquista.

Alrededores
En lo que respecta a sus alrededores, allí se agrupan pueblos y parajes de una belleza extraordinaria como Miravet, Horta de San Juan, sin olvidarnos de Siurana y Montblanc.
También hay que mencionar el paraje (Mequinenza-Deltebre) o pueblos como la Ametlla de Mar, La Ampolla o San Carlos de la Rápita,
Es mas, en 2013 buena parte de las Tierras del Ebro fueron declaradas reserva de la biosfera por la UNESCO (EbreBiosfera. Terres de l’Ebre).

Qué ver
El Castillo (Parador)
Uno de los monumentos que no debes perderte es el Castillo de San Juan o de la Zuda, convertido en Parador de Turismo.
Esta fortaleza fue construida por los musulmanes, bajo el mandato de Abderramán III y toma el nombre de la Zuda debido a un pozo de gran diámetro y profundidad que hay en el recinto.
De hecho, los castillos árabes más afortunados disponían de suddas (pozos para almacenar agua), y por ello, para diferenciarse de los que no la tenían, ‘castillos de zuda’ o, por metonimia, zuda a secas.
Alrededor de él se articulan unas galerías subterráneas que conservan restos de un antiguo molino y dos hornos.

Reconquistado por el conde Ramón Berenguer IV (en 1148), el castillo pasó a ser residencia de los Montcada y de los Templarios.
En 1294, cuando la Señoría de Tortosa pasó a dominios de la Corona de Aragón, fue convertido en palacio real y en la actualidad es el Parador de Turismo.

Catedral
Bajando de la loma en la que se encuentra el Parador y hacia el centro histórico te toparás con la catedral de Santa María.
Data del siglo XIV y de todas sus capillas destaca la dedicada a la Virgen de la Cinta.
Estamos ante el mejor ejemplo de arquitectura barroca de Cataluña, siendo la capilla de la «Mare de Déu del Roser» donde se encuentra el sepulcro de alabastro de Joan de Girona (siglo XV), el más espectacular de la catedral.
Además la iglesia catedral ostenta el título de Basílica.
En junio de 1931 fue declarada Monumento Histórico Artístico de interés nacional junto al palacio episcopal.

Palacio episcopal
Saliendo de la catedral por la llamada puerta de Palau, encontramos a pocos metros, el Palacio Episcopal.
El edificio fue construido entre los siglos XIII y XIV, siendo su principal promotor el obispo Berenguer Prats (1316-1340).
Fue remodelado en el siglo XVIII, cuando se añade un nuevo edificio adyacente, y otra vez en el siglo XIX.
En 1931 fue declarado Monumento Histórico Artístico de interés nacional.

Reales colegios
Es el nombre que reciben el conjunto de tres edificaciones de la orden de los dominicos situadas en la calle de Santo Domingo y declaradas también Monumento Nacional en 1974.
Convento
El convento de Santa Clara es uno de los más antiguos de la ciudad, ya que fue fundado en el año 1283 y se encuentra situado en el barrio del mismo nombre.

Lonja
De la antigua lonja medieval solo se conserva el porche del trigo (siglo XIV) que en 1933 fue trasladado desde su ubicación original al parque municipal Teodoro González, donde permanece.

Los puentes
El río Ebro divide la ciudad en dos, así que ya es fácil adivinar que para cruzar de uno a otro lado es necesario hacerlo por un puente.
Y hay dos míticos: el antiguo puente del ferrocarril y el puente del Estado ideales para disfrutar contemplando las magníficas vistas del Ebro.

La barcaza
Una de las mejores maneras de descubrir el encanto del Ebro también es navegando en el llamado laúd Lo Sirgador.
Se trata de un barco de madera cuyo embarcadero se encuentra al lado del Mercado Municipal.
Esta embarcación mítica navega lindando con la parte histórica de la ciudad y del bosque de ribera de la isla de la Xiquina.
También ofrece rutas especiales con música en directo y catas de vinos.

Museo
El Museo de Tortosa, situado en el recinto del Antiguo Matadero, o el Mercado Municipal son otros dos puntos de interés.
Por toda la zona del ensanche nos encontraremos con potentes muestras de modernismo: tales como las casas Grego, Brunet, Bau o Matheu.
Tortosa conserva una potente muralla y una red de fortificaciones, como son el fortín de Tenasses, las fortificaciones del Sitjar, los fortines de Orleans y los tramos de muralla del siglo XIV.

Gastronomía
Dos de los tesoros de esta tierra son el AOVE, que tiene DOP Baix Ebre-Montsià,y el arroz.
Otros productos emblemas son los mejillones y las ostras, los langostinos de la Ràpita y el atún rojo de la Ametlla de Mar, además del bacalao.
Para los amantes del vino, Tortosa presume de la denominación de origen estrella de las Tierras del Ebro, la DO Terra Alta.
Entre los dulces destacan los pastissets (los clásicos son de cabello de ángel, pero también los hay de requesón, chocolate o naranja) y el pastel Sopa de la Reina.


Restaurante
Entre los restaurantes de la zona uno de los mas recomendables es L’Algadir del Delta, (chef Joan Capilla) en Poble Nou, situado en un lugar increíble y, por cierto, a escasos kilómetros de la playa del Trabucador.
Esta playa y sus atardeceres son indispensables.
Otro de los restaurantes imprescindibles no está muy lejos de allí; en concreto en San Carles de la Rápita. Allí está el Restaurante de Albert Guzmán: un auténtico lujazo para los sentidos

Tambien tienes el Bistrot Amunt en Ulldecona a un precio moderado .
Luego otras recomendaciones de mayor precio, pero también de calidad contrastada, son Villa Retiro, que también es hotel, en Xerta, bajo los mandos de Fran López.
Y la Llotja, en Amella de Mar; L’Hort en Arnés así como L’Antic Molí y Les Moles, en Ulldecona.
En el propio Tortosa no hay «mucho que rascar», pero entre los más destacables están «T de Tapa» y «De Miquel cuina de temporada».





