Siurana: «leyendas de pasión» en un pueblo de princesas

Siurana (Ciurana) es «una reina mora» que habla a los visitantes desde cada piedra de sus bellos parajes.

Enclavada en pleno Montsant, Tarragona, acceder hasta este idílico pueblo, tiene su aquél porque hay que atravesar una carretera de montaña repleta de curvas.

Siempre mirando hacia arriba, cuando vas llegando, ya adivinas que esta imponente pedanía está cargada de belleza y e historias milenarias.

Leyendas que nos hablan de reyes, princesas, traidores, cautivos… en el que fue el último reducto de Al- Andalus en Cataluña.

La carretera vista desde Siurana

El final del camino

Después de Siurana no hay nada, y sus paisajes resultan estremecedores porque el pueblo se refugia entre las montañas; ¡y qué montañas!.

Esta aldea es, ante todo, emoción, y si Miravet era extraordinario, su compañero del Montsant es un pueblo de cuento, tan perfecto, que parece artificial.

Sobre un peñote

Lo primero que destaca a la entrada de Siurana es una cruz como para dejar clara su reconquista, pero lo que mas llama la atención son los primeros miradores que miran hacia las excelsas montañas y bosques.

Y es que el pueblo, asentado sobre un enorme peñón de roca caliza y rodeado por el torrente del Estopiñá, preside una magnífica panorámica del valle del río Ciurana y su embalse.

Entre sus paisajes naturales destacan formaciones rocosas como la peña gemela de la Siuranella, el Salto de la Reina Mora o la Trona, y los acantilados de Arbolí, frecuentados por aficionados a la escalada.

Los acantilados son frecuentados por aficionados a la escalada

Situación

Ciurana (Siurana, en catalán) está flanqueada por la sierra de Montsant, y por picos como el de la Gritella (1089 m) y el de Gallicant (1028 m), aunque ella está situada a 737 metros.

Desde esta posición privilegiada se dominan los valles del río Ciurana y de Cornudella, municipio del que forma parte desde 1942.

Vista parcial de Siurana en lo más alto de la montaña

Pasado árabe

Aunque se han encontrado vestigios prehistóricos, el esplendor de Siurana llegó con los musulmanes.

Sin embargo, el reino musulmán de Xibrana no empezó a tener importancia hasta el siglo XI, cuando se convirtió en una defensa de primera línea del Islam.

Y no era de extrañar puesto que a mediados de este siglo comienzan los primeros intentos del conde de Barcelona, Ramón Berenguer I, de ocupar la cercana ciudad de Tarragona.

De hecho, por su situación, Siurana tiene pinta de ser inexpugnable y, al verlo imaginareis sin problema a los asedios interminables y conquistas imposibles a los que fue sometido.

Entrada a Siurana

Reconquista

Reconquistada en el 1153, después de caer Lleida y Tortosa, fue el último reducto de la reconquista en Cataluña.

Las montañas de Prades y buena parte de Priorato conformaban una marca fronteriza organizada en torno al castillo de Ciurana.

En esa época, a cada castillo le correspondía un vasto territorio con el mismo nombre que el del castillo.

Si miráis hacia el precipicio que la rodea, descubriréis por qué no fue conquistada durante tres siglos y por qué tuvo un final tan trágico.

Un final de leyenda

Un final que tiene que ver con una leyenda, la de la reina Mora Abdelazia, que antes de verse sometida a los cristianos, prefirió tirarse por el acantilado con su caballo.

El animal, en su inútil resistencia, dejó marcada en la roca la huella de su herradura. Huella que sigue impresa en la piedra caliza.

Salto de la reina Mora

Si la leyenda fuera cierta, y queremos creer que sí porque es un final más «artístico», con el suicidio de la reina desapareció el último baluarte sarraceno de Cataluña allá por el siglo XII.

En realidad, parece que este episodio final lo escribió el conde Ramón Berenguer IV tras la reconquista cristiana de las plazas de Tortosa y Lleida.

Y no fue fácil, porque estaba previsto conquistar en primer lugar Xibrana, pero hacerlo era tan difícil que este asedio final no se produjo hasta años después de que cayera Tortosa, en el año1153.

El castillo

Así que el castillo de Sirana, Xibrana o Ciurana, como queráis, fue el último bastión de la reconquista en Cataluña.

Una vez conquistado, pasó a manos de Bertran de Castellet y posteriormente a las de Albert de Castellvell.

A partir de entonces, el castillo sirvió como dote para las reinas catalanas, garantizando pactos políticos, y también fue utilizado como cárcel.

Además del castillo árabe se conserva, en parte, un establecimiento militar o “hisn” construido hacia el siglo IX como centro de control.

Actualmente, se observan los efectos de una primera fase de rehabilitación gracias a la cual se identifican perfectamente sus límites perimetrales y las torres de defensa, entre otras partes.

De aquella construcción sarracena hoy solo quedan algunos restos ubicados en la entrada del pueblo.

La iglesia

Hoy la construcción más relevante de Siurana es la Iglesia de Santa María, de estilo románico, que tiene una portada con un tímpano figurado enmarcado por tres arquivoltas de medio punto.

Fue construida entre los siglos XII y XIII, con la llegada de las tropas de Berenguer IV en el 1154.

En aquellos años, como se ha señalado, Siurana fue el último reducto musulmán de Cataluña, ya que fue conquistado entre el 1153 y 1154.

El pueblo

El pueblo parece de cuento de hadas y hoy, en superficie, no es más que una aldea en medio de un paraje montañoso.

Pero, a pesar de ser pequeño en tamaño, es un gigante en belleza, y probablemente uno de los pueblos más bonitos de España, sin ninguna duda.

A sus pies, además, cuenta con un pantano de aguas limpias y tranquilas que ofrece la posibilidad de practicar todo tipo de deportes acuáticos.

Viraje fotográfico de Siurana con el pantano al fondo y abajo

Más pistas

Lo que las guías no dicen

Siurana es un referente para los escaladores y excursionistas. Sus legendarios acantilados son reconocidos en todo el mundo para la realización de estas prácticas.

De hecho, en tu subida al pueblo, encontrarás gente haciendo escalada por los escarpados y la paredes de la sierra.

Cuando llegues verás que hay dos parkings a la entrada del pueblo: el más cercano suele llenarse enseguida, y el otro, que está como a 300 metros del pueblo, es el más grande.

En ambos, un vigilante te cobrará los ineludibles cuatro euros, te quedes diez minutos o todo el día. Eso sí, ten cuidado, porque si se te va el santo al cielo, y aquí es normal, ten en cuenta que el parking se cierra por la noche.

Lo que no te puedes perder

Esta vez, y sin que sirva de precedente, no debes perderte ni un rincón de esta visita. ¿Qué más podemos añadir?

Comer y dormir

Dado que este lugar es muy turístico y que lo visitan miles de personas, lo ideal sería evitar ir en fines de semana y puentes.

Para dormir, en el mismo Siurana, tienes el hotel La Siuranella y la casa rural Can Font, el resto de alojamientos cercanos están en Cornudella de Montsant.

En cuanto a comer, nosotros siempre preferimos comer en otro lugar, si es que la carretera tiene muchas curvas ,como es el caso, pero si te vas a quedar todo el día puedes comer en Els Tallers, desplazarte a Cornudella o, mejor aún, ir hasta Poboleda.

En Poboleda se encuentra el restaurante Brots que es, sin duda, el mejor de la zona.




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