Xochimilco: el lago de las trajineras

Xochimilco es uno de los atractivos turísticos de México DF y el lugar más curioso de la capital del estado. Ahora que en España estamos en pleno invierno es la época perfecta para viajar hasta allí.

Situado al sur de México, es como un pequeño pueblo lleno de canales que dado el “estiramiento” de la capital se ha anexionado a la misma como si fuera un barrio mas.

En cierto modo, el lago que le da nombre guarda cierta similitudes con la isla de Mexcaltitán, en Nayarit, en la costa oeste del país.

Embarcadero de las Nativitas

Cómo llegar

Una de las decisiones mas importantes es cómo llegar. Y aunque lo más rápido (en México hay atascos kilométricos) sea el transporte público, hay quien lo desaconseja por su supuesta peligrosidad.

Si te atreves a ir en metro (aquí se dice agarrar el metro no coger, que es otra cosa) debes tomar la línea azul hasta la última parada que es Tasqueña. Alli hay que hacer transbordo y “agarrar” el tren ligero, y otra vez hasta la última estación que es Xochimilco.

Desde allí lo mejor es que dirijas al embarcadero de las Nativitas (aunque hay otros diez) donde se toman las barcazas o trajineras. Nosotros fuimos en Uber, que aquí funciona estupendamente y es muy seguro.

Atasco de trajineras cualquier domingo

Qué verás

Si quieres ver Xochimilco en todo su esplendor lo suyo es que vayas un domingo. Allí, los mexicanos se reunen con sus familias para pasar el día comiendo y cantando en las barcazas.

Ya habrás adivinado que este pueblo está lleno de canales cuya agua proviene del lago Xochimilco; uno de los cinco que forman la cuenca lacustre del valle de México.

Las aguas y orillas están bastante sucias, dicho sea de paso, y el pasatiempo principal consiste en subirse a una de estas trajineras y merendar mientras algún mariachi ó norteño te canta una rancherra o un corrido para que hagas los coros y/o bailes.

Nombre de mujer

En Xochimilco todas las barcazas tienen nombre de mujer. Candela, Margarita y, como no, Lupita, que como decía aquella vetusta canción: “Voy buscando a lupita, voy camino de México, ella es tan bonita, voy buscando su amor”.

Una vez que las trajineras se ponen en ruta, pasan otras barcas de distinto tamaño vendiendo de todo: comida, cervezas, diademas de flores.

Algunas ofrecen los servicios de grupos de mariachis, norteños y otros músicos, que una vez contratados se suben a tu trajinera y cantan las canciones que les pidas.

Así que debes ir dispuesto/a a pasarlo bien y a cantar rancheras sin parar porque si no es así no te integrarás en el ambiente.

vendedor de corona de flores

Trajineras

Lo normal es alquilar una barca en grupo, pero si no es así tienes otras dos opciones. Una es sumarte como “polizonte” a una familia que vaya en una trajinera y a la que le sobre algún hueco (las barcazas son para unas 10 personas), y la otra subirte a alguna trajinera colectiva.

El precio de la trajinera completa es de 600 pesos aproximadamente (30 €), y si te te incorporas a alguna colectiva pues cuesta unos 100 pesos por persona (5 €).

Frente al embarcadero de las Nativitas hay muchos puestos para comprar cosillas. Lo suyo, antes de hacerte con el preciado recuerdo, es mirar en varios y, por supuesto, regatear. Sobre todo si eres “guiri” como nosotros.

Los vendedores se acercan hasta las trajineras para ofrecer sus productos

El Pulque

Quedarse “chupando” en la trajinera es quedarse en la barzaca, bebiendo, sobre todo pulque. Esta bebida típica de México y de Xochimilco es una especie de agua miel elaborada a base de la fermentación de ágave o maguey.

La leyenda dice que es una bebida de dioses ya que fue un regalo de la Diosa náhuatl Mayáhuel, quien enseñó a una joven noble de nombre Xóchitl a elaborarlo.

Sea como fuere, la bebida es rara y tiene una textura de puche, pero hay que probarla. Los hay de muchos sabores y dicen que algunos tienen propiedades medicinales.

Algunos paisanos pasan primero por la famosa pulquería el Templo de Diana (hasta hace poco solo podían entrar hombres) a comprar unos cuantos litros de pulque ( Apio, avena, guayaba, jitomate y creaciones como los curados de cempasúchil, sangre de conejo (tuna) o gomipulque) antes de subirse a la barca. El precio es de 40 pesos el medio litro. Pero eso lo dejamos a tu elección.

Los mariachis suben a las barcazas para interpretar sus rancheras

Otros alicientes

El paseo por los canales es el atractivo fundamental de esta excursión, pero hay quien tiene interés en recorrer los mercados de flores, los viveros en Xochimilco y hasta la llamada isla de las muñecas.

Esta isla es un poco tétrica y cuando nos contaron que el atractivo de la misma era ver muñecas -como en las pelis de Stephen King- colgadas de árboles o por el suelo (dicen que para ahuyentar a los malos espíritus) pues pasamos del tema.

A cambio nos quedamos con una familia mexicana comiendo, tomando pulque (aguamiel) como “cuates y cabrones” y cantando las mejores rolas (canciones) con los mariachis.

Algunas agencias, como Civitatis, ofertan esta excursión junto a Coyoacán y el museo de Frida Kahlo, pero nosotros la hicimos por nuestra cuenta.

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