Antequera… y que salga el sol por donde quiera

Seguro que alguna vez habeis oido decir: ¡hago esto, y que salga el sol por Antequera! En realidad, la frase completa es ¡Que nos salga el sol por Antequera, y que sea lo que Dios quiera! y se le atribuye al infante Fernando I de Aragón, de Trastámara y de Antequera…. cuando, en el siglo XV, mandaba las tropas que asediaban la actual Alzazaba árabe: una fortaleza impresionante en la parte más alta de Antequera y bastión inexpugnable de la ciudad.

De hecho, el control de la Alcazaba y la ciudad fueron vitales en la Reconquista llevada a cabo por los Reyes Católicos, dado que este era un paso estratégico para acceder a Granada.

Vista de Abtequera desde la Alcazaba

Pues en esas tribulaciones de atacar o no la fortaleza se hallaba el infante Fernando I una noche estrellada del verano malagueño. Los árabes presentaban una defensa feroz de la posición, así que los cristianos temían que se produjeran muchas bajas en el asedio. Pero una noche, como hemos dicho, harto de esperar la rendición del recinto o el momento preciso para atacarla, les dijo a sus lugartenientes la famosa frase reducida a ¡Salga el sol por Antequera! que, en realidad, fue; ¡ Salga el sol por (Vamos sobre) Antequera y que sea lo que Dios quiera!. Fernando conqusitó la fortaleza y poco tiempo después los Reyes Católicos rindieron Granada.

Barroca y andaluza

Antequera es uno de los pueblos o ciudades más bonitos de Málaga. Situada en el norte de la provincia compite turísticamente con Ronda, pero sin ocultar la belleza de ésta última, Antequera tiene un contenido y unos alrededores que son joyas de la naturaleza o arquitectónicas, según el caso.

Barroca, su barrio viejo, situado a pies de la Alcazaba, está plagado de Iglesias, conventos, ermitas y palacios civiles construidos entre los siglos XVII y XVIII. Pero, dentro de este pueblo con más de 42.000 habitantes, lo que más destaca es la fortaleza árabe (Alcazaba), que después fue cristiana.

La Alcazaba

La Alcazaba es, sin duda, el monumento de Antequera por excelencia. Hay que subir al altozano y entrar por la puerta de los Gigantes- Lo aconsejable es alquilar una audioguía para poder ir escuchando la historia de esta fortaleza mítica.

Puerta de los gigantes

En el siglo XV, la Alcazaba ocupaba todo el coronamiento del cerro dentro del conjunto amurallado de la medina islámica, siendo la torre del Homenaje, de planta angular, la construcción más importante. Como era costumbre, sobre esta torre se construyó, en 1582, un templete campanario para cobijar la campana mayor de la ciudad.

Torre del Homenaje, jardines y campana

Campana que todavía funciona y que si te ‘pilla’ cerca cuando da las horas te dejará sordo por segundos. De obligada visita, cuando pases por sus almenas y escuches el silencio natural de fondo intenta imaginar lo que significaría subir por el laberinto de la Barbacana de defensa con una cuesta llena de curvas y requiebros. Un suicido teniendo a los árabes al acecho. Por eso, como en otros castillos, aquí lo que se estilaba era el desgaste y cortarles el suministro de agua y alimentos hasta su rendición.

Una de las murallas de la fortaleza. Al fondo, la barbacana

Durante la visita a la Alcazaba (hay una entrada conjunta) también se visita la Real Colegiata de Santa María. El horario es de lunes a domingo, de 10:00 a 18:00 h, y el precio 6 euros para los adultos.

Interior de la Colegiata

La Peña de los enamorados

Si te situas en la Torre del Homenaje y miras la preciosa imagen de Antequera, verás, de frente, y en la lejanía una Roca (que también se ve desde los dólmenes) que parece la cara de una mujer. Le llaman la Peña de los enamorados y representa la pasión y el amor imposible de una princesa árabe y un caballero cristiano.

La Alcazaba con la Peña de los Enamorados al fondo (arriba a la derecha)

Parece que un soldado cristiano, de nombre Tello, fue hecho preso por los árabes y encerrado en las mazmorras de la Alcazaba. Un día recibió la visita de la hija del rey moro; una bella joven conocida con el nombre de Tazgona. Fue cruzarse sus miradas y se enamoraron. Las visitas de la joven a la prisión se multiplicaron hasta que un día, no se sabe muy bien cómo (Lo bueno de las leyendas es que no todo tiene explicación…ni falta que le hace), lograron escapar juntos.

Tazgona y Tello, aún a sabiendas de que pertenecían a reinos y culturas distintas, y que ni árabes ni cristianos verían jamás con buenos ojos su unión, salen a caballo a toda velocidad fuera de Antequera en dirección a Archidona. Pero poco tiempo después de la huida, el padre de la princesa manda un batallón en su busca y captura. La mala suerte quiso que ese mismo día las tropas cristianas asediaran Antequera, por lo que los dos amantes, acorralados e indefensos, decidieron subir hasta lo alto de la Peña y cogidos de la mano se lanzaron al vacío.  Dice la leyenda que al ver a ambos ensangrentados y sin vida, el rey árabe y el rey cristiano (en realidad, Infante), angustiados por la visión de la sangre y el impacto de verles sin vida pero cogidos de la mano, decidieron parar la contienda que les enfrentaba para hacerse con el control de la ciudad.

La peña de los enamorados en un primerísimo plano

Los Dólmenes

El Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera, es Patrimonio Mundial de la Unesco, y está dentro de la propia ciudad. Se trata de una serie de edificios megalíticos distintos formado por Menga, Viera y El Romeral, que está a las afueras, en la zona industrial del pueblo y camino de la Peña de los enamorados.

Los megalitos constituyen las primeras formas de arquitectura monumental y funeraria de la Prehistoria europea, desarrollándose durante el período Neolítico, hace unos 6.500 años a.C.

En 1886 el Dolmen de Menga fue declarado Monumento Nacional y en 1923, lo fue el Dolmen de Viera. El Tholos de El Romeral pertenece al Tesoro Artístico Arqueológico Nacional desde 1926 y en 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

Menga

El Dolmen de Menga es un enorme sepulcro en forma de galería, que desemboca en la cámara sepulcral propiamente dicha, formada a su vez por dos paredes de siete monolitos cada una y uno en la cabecera. Todo ello está cubierto con cinco losas sujetas por tres pilares de base cuadrada. Se calcula que la última de ellas pesa más de 180 toneladas. Al fondo del Dolmen hay un pozo, tapado, por el que se atisba como corre el agua.

Interior de Menga

Para construir estos monumentos, se excavaba una zanja en el suelo, sobre las que se ponían una especie de poleas que combinaban palancas y cuerdas. A continuación, se rellenaba con tierra el interior y se creaba una rampa, por la cual se arrastraban las enormes piedras que forman la cubierta. El último paso era la retirada de la tierra que ocupaba el interior del sepulcro, una vez que había cumplido su función constructiva. Desde el interior de este Dolmen se ve la Peña de los enamorados. ¿Tenía algún sentido mistico? nadie lo sabe.

Viera

A escasos metros del Dolmen de Menga se levanta el de Viera, de similares características morfológicas, constructivas y cronológicas, pero de un tamaño considerablemente menor y mucho más estrecho.

Entrada al Dolmen de Viera

El Dolmen de Viera es un sepulcro de corredor, donde el pasillo y la cámara funeraria están perfectamente diferenciadas y separadas por una losa horadada, similar a las losas de separación de otras necrópolis como los dólmenes sevillanos del Gandul. Todo el conjunto, al igual que en Menga, se cubre con un túmulo.

El Romeral

El Dolmen de El Romeral es una edificación más reciente que presenta algunas novedades con respecto a los otros dos. Se trata de un dólmen de tipo “Tholos” con corredor, en el que se pueden distinguir dos partes claramente diferenciadas.

En primer lugar, un largo corredor de acceso; a continuación se encuentra la cámara sepulcral o “Tholos” resuelta mediante la construcción de una falsa bóveda. Destaca la gran losa del suelo, a modo de altar, bajo la cual se encontró parte del ajuar de este dolmen. La novedad en el aspecto constructivo reside en la utilización de aparejo pequeño para realizar el corredor y la falsa bóveda. Hay que decir queLa entrada a los Dólmenes, bajo reserva, es gratuita.

Interior de El Romeral

El Torcal

El Torcal de Antequera es un lugar mágico lleno de ‘tornillos’ kársticos modelados por los agenets geológicos. Curioso, pero cierto, la altitud a la que se encuentra, hace que haya muchos días nublados o que de repente caiga un chaparrón o que el paraje se llene con una espesa niebla. Da igual, el paisaje es tan inquietante como maravilloso. Una de las rutas, llamada de los ammonites, recorre una senda en la que encontraras, marcados en las piedras, las conchas de estos fósiles señal inequívoca de que esta zona estuvo bajo el agua hace millones de años.

Los famosos tornillos de El Torcal

Sobre el lugar no hay mucho más que decir. Sobran las palabras. Pasea, mira, disfruta y que tu imaginación te lleve a encontar respuestas en las formas caprichosas de las piedras. Hay muchas y muy variadas y en tu mente está interpretar sus señales como te venga en gana.

Paraje natural único, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, cuenta con varias rutas de distinta dificultad según las ganas que tengas de andar (En el centro de visitantes te informan). Es una zona abierta y la visita es gratuita. Tiene parking de coches, pero cuidado porque depende de la hora a la que vayas puede estar lleno. Si esto ocurriera, se activa la restricción de acceso y tendrás que dejar el coche entre los kilómetros 41 y 42, A-7075 y acceder al Torcal Alto a través de un autobús lanzadera (1,50 € ida y vuelta) o caminar por un sendero de 3,6 km. Puedes consultar tus dudas en cvtorcalalto@reservatuvisita.es y telf. 952 24 33 24 (Horario de 10h a 17h)

Caminito del Rey

El llamado ‘Caminito del Rey’ es uno de los paseos-aventura más apasionantes que se pueden hacer hoy en España. Localizado entre Ardales, Álora, y Antequera, fue reabierto al público en marzo de 2015, aunque aún queda por inaugurar el centro de visitantes (en construcción).

El Caminito del Rey es el resultado de la construcción en 1901 de un sendero de pasarelas clavadas en la roca y suspendidas sobre el desfiladero de los Gaitanes para permitir el paso de materiales y operarios que trabajaban en la construcción de la presa del Conde del Guadalhorce. Es una visita imprescindible, pero, eso sí, hay lista de espera de meses. Así que tendrás que preparar el viaje con mucha antelación.

Comer

En Antequera, aparte de la porra (una especie de salmorejo) y el bienmesabe (un postre superdulce), el rey del mambo es el rabo de toro. En el Torcal hay un restaurante, al lado del centro de visitantes, que no está mal, si es que no te has llevado bocadillo. En el pueblo, una de las recomendaciones imprescindibles es el restaurante Plaza de Toros, situado en el mismo coso antequerano. Muy buena relación calidad-precio y un trato exquisito hacen que este lugar sea uno de los elegidos por los turistas (extranjeros) y visitantes de fuera de Andalucía.

Restaurante Plaza de Toros

Otra opción para comer es el restaurante Arte de Cozina, que se ha puesto de moda en la ciudad aunque, la cocinaera, Charo Carmona, lleva toda la vida en esto. Sus hijos Fran y Luis son los que se encargan de este restaurante y bar de tapas, pero la madre es ‘quien corta el bacalo’ de verdad. Entre sus especialidades está la porra blanca de tomate o naranja, las patatas payoyas, el rizado de Sollo (al esturion se le llama sollo en Málaga) ahumado de Riofrío y la Peloncilla de lomo.

Sala del restaurante, rizado de sollo, porra blanca y peloncilla de lomo

Ronda, embrujo romántico

Caminito del Rey, un paseo por el desfiladero

Plaza de Toros, el coso gastronómico de Antequera

La Maroma, las mejores tapas de Grazalema

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