La ruta del Alba y el museo minero

La ruta del Alba es, si te gusta el senderismo, la opción más acertada si viajas hasta Asturias.

Una caminata que es un referente en el “Principado” y que cuenta con visitantes de todas las edades,.

Y es que la ruta o desfiladero del Alba:es un paseo sencillo de hacer, salvo porque toda es cuesta arriba y el último tramo “tiene tela“.

Llegando a Soto de Agués

Curiosamente, y aunque todo el recorrido es bonito, si quieres alcanzar la cascada y salto de agua final, tendrás que pasarlas “un poco canutas” y atravesar un pedregal curioso, al final del trayecto.

Comienza la ruta

El reto

Así que completar el recorrido puede suponer un reto que no todo el mundo está dispuesto a aceptar.

La excurisón entera son 7 km de subida constante (y otros 7 km de bajada) y se tardan unas 5 horas en recorrerla, por eso, si puedes, hazlo por la mañana para evitar el calor, si lo hiciera.

Las primeras rocas

Como ya habreéis podido adivinar, Alba el nombre de la ruta se corresponde con el río que salpica todo el recorrido y que comienza en el pueblo de Soto de Agués y concluye en el desfiladero.

Poco más que decir. Salvo que el 6 % de desnivel de subida en algún tramo se hace duro y que el final, para ver el desfiladero y la cascada, se sube entre pedruscos.

Es importante advertiros de la necesidad de llevar zapatillas de deporte o botas que protejan los tobillos, agua abundante, bocatas y moral de vencer.

Por lo demás, un paisaje espectacular en un entorno idílico.

Qué verás:

Declarada Monumento Natural, esta pista se encuentra en el fondo de un valle y discurre en todo momento junto al río Alba o Llaímo.

El paisaje, la vegetación y la fauna abruman, pero sobre todos ellos el elemento fundamental es el agua.

Agua en rápidos del río, remansos, pozas, arroyos que se cruzan, fuentes y abrevaderos, o en hilillos que salen de la roca creando travertinos.

Sus aguas cristalinas acogen al mirlo acuático y el martín pescador.

El recorrido

La ruta comienza en la localidad de Soto/Soto de Agues. La entrada a la ruta está bien señalizada en el pueblo con postes informativos.

Comienza en una especie de abrevadero o lavadero donde el agua es potable, según dicen los lugareños.

Recorrido el primer kilómetro, entramos en el comienzo real de la ruta, donde encontraremos la piscifactoría.

Luego hallaremos un puente con un indicador que reza: “No pararse, una persona cada 5 metros”. Ya llevaremos 800 metros de subida.

El desfiladero

A partir del kilómetro dos, comienza el desfiladero del Alba, el valle empieza a estrecharse y el río avanza más cerca del camino.

Pocos metros más adelante, a nuestra derecha, podemos ver una formación rocosa en forma de cuerno a la que los lugareños llaman “el Vigilante”.

De aquí en adelante podremos observar pequeños saltos de agua en el río, que irán creciendo a medida que avancemos en sentido opuesto a su cauce.

Casi llegando al km. 6 encontramos una zona de descanso en la margen izquierda del camino y una bifurcación.

Esfuerzo final

Aqui empieza la tortura si quieres ver saltos de agua de más de 10 metros.

Toma el camino de la derecha, el de los pedruscos, que se irá poniendo más dificil, empinado y resbaladizo a medida que vayas subiendo.

El pedregal del último tramo

Verás pozas de agua y cascadas de agua cristalina de naturaleza salvaje.

A la altura del kilómetro 6,8, encontramos un amplio puente que nos da paso a la Cruz de los Ríos.

Punto final al recorrido de ida de esta ruta.

El premio final

Unos metros más adelante hay un área recreativa bien acondicionada para poder descansar antes de emprender el camino de vuelta por donde vinimos.

Museo minero

Y si quieres completar la jornada, antes o después de ir al desfiladero, la mejor opición por cercanía es hacer una visita al museo de la Minería y la industria de Asturias. (MUMI).

Entrada al museo

Está situado en el Entrego, y en concreto en el municipio de San Martín del Rey Aurelio, a unos 25 minutos desde Oviedo y Gijón.

Se puede llegar en coche, en autobús y en tren, y cuenta con un amplio parking gratuito propio.

Salvo una mina, que está previsto cierre el año próximo, la minería asturiana dejó de existir o “bajó la persiana” hallá por los años 90.

Sala principal del museo

Y con su desaparición, también cesó el trabajo y los sueldos de una gran parte de su población que se dedicaba a la extracción, sobre todo, de carbón.

Carbón que era imprescindible para abastecer a la siderurgia asturiana y que, por tanto, era un punto vital en la cadena de valor del empleo de la regíón.

Máquina antigua

Duro trabajo

La visita al museo -muy recomendable-, te permitirá conocer el durísimo trabajo de las casi 800 personas que trabajaban en cada mina.

Desde los picadores, hasta los que arrastraban las camionetas, pasando por los que se ocupaban de los explosivos, del apuntalamiento de los túneles o del rescate del personal si había un accidente.

Trabajadores que enfermaban de silicosis por culpa del polvo que se producía en las extracciones y que debían tener cuidado con todo: desde el grisú, hasta el manejo de explosivos o los derrumbes accidentales.

Interior de la mina

Qué verás

Alli verás, desde las antiguas tecnologías mineras, a como se fabricaban y utilizaban la dinamita.

Otra toma de la sala principal

Recorrerás una exposición maravillosamente conservada y restaurada y bajarás a la mina para hacer un recorrido a pie y en trencito.

También podrás deslizarte (agachado) por alguna de sus galerías y comprobar la dureza de tener que picar piedra en cuclillas.

Como se apuntalaba el túnel

Los guías, perfectamente preparados y superamables, te acompañarán por todo el recorrido dándote las instrucciones de seguridad pertinentes.

El tiempo estimado de la visita es muy variable porque depende de lo que te entretengas en cada sitio, pero puede durar unas dos horas,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *