Auga: la memoria gastronómica del agua

Auga (agua) es uno de los dos restaurantes de Gijón capital que cuenta con estrella Michelin.

Y el nombre no solo es pertinente, sino que está en armonía con un entorno que no puede ser más idílico.

El restaurante está enclavado en uno de los muelles del club naútico del puerto deportivo de Gijón, así que con eso debería ser suficientemente atractivo.

Sin embargo, hay mas, porque no solo está en el muelle sino, casi, sobre el agua.

Eso hace que en los días en que hay cierto oleaje, uno pueda ver como el agua acaricia este inmenso restaurante a través de su cristalera.

Exterior del restaurante

Llegada triunfal

Y es que a medida que te acercas paseando a Auga, empiezas a sentir palpitaciones porque entiendes que el lugar es perfecto.

Madera por todos lados, vistas maravillosas, dos terrazas informales y dos pisos para embelesar a los comensales por un precio supercompetitivo.

Alli el jefe de sala y uno de los socios del proyecto, Antonio Pérez, te recibe con una inmensa sonrisa y extraordinaria amabilidad que seguirá durante todo el ágape

Gonzalo Pañeda, el chef (izda), y Antonio Pérez

Fuímos un martes por la noche y estaba lleno hasta la bandera, pero después de cenar allí no nos extraña nada.

Producto

El chef, Gonzalo Pañeda, tiene claro a qué juega y en qué liga juega.

Para él, la excelencia del producto es irrenunciable y a partir de ella, rememora sabores de siempre o introduce variables nunca estridentes.

Armónico de principio a fin, eso ocurre, por ejemplo, con la ostra de Guillardeau con algas y un toque asturiano gracias a la manzana verde.

Simple, sencillo (la suavidad de esta ostra es sublime) y riquisimo.

Ostra Guillardeau

Esperando a la anguila

El siguiente plato en esta sinfonía gaitera que no había hecho sino comenzar fue el bonito marinado, gazpacho helado y ensalada de lechuga, tomate y cebolla.

La espuma de tomate y el helado se mastican, y el retrogusto de los elementos que se han dado cita en el plato, no empañan el sabor del bonito.

Bonito marinado

Eso dejó paso a un clásico caldo de setas con huevo y foie grass, pero, sobre todo, a uno de los que en el cómputo final sería uno de los platos estrella.

Caldo de setas con huevo y foie grass

Nos referimos al caldo de cocido con pies (manitas) de cerdo y anguila ahumada. Un plato brutal de mar y montaña con una relevante reducción del caldo.

Un toque de distinción: elegante, potente, untuoso…magnífico en una palabra.

Caldo de cocido con pies de cerdo y anguila ahumada

Seguimos sumando

Claro que, cuando te encuentras con un plato así, el que llega después sale perdiendo; como si fuera el hermano menor.

En este caso no es así porque el carabinero -sin mas- a la plancha, que llega después, es un “contenedor” de sabor.

Carabinero a la plancha

También probamos una finísima lubina salvaje a la sal con espárragos y algas, con cierto toque cítrico, leve final, que le daba aún más tronío a un plato ya, de por sí, regio y marinero.

Lubina salvaje

Salmonete

Todo en Auga discurre al ritmo de las olas del mar. Un vaivén de un servicio impecable explicando con naturalidad cada pase y cada plato.

Otro plato al que hay que llamar de usted es el salmonete con pil pil de sus espinas y cebolla encurtida.

salmonete con pil pil de sus espinas y cebolla encurtida.

Un producto de altisima calidad con un manejo de maestro. Aquí Pañeda, como en el plato de lomo de cordero recental, soja, boniato y pure de albaricoque, afina el tiro.

El toque dulce es algo que se reproduce continuamente en los platos de este chef, que maneja el “justo medio del dulzor” con la precisión de un buen cirujano.

Cordero recental, soja, boniato y pure de albaricoque

Postres complementarios

En lo que respecta a los postres, nuevamente hay uno que destaca sobremanera.

Nos referimos a la sopa de queso de cabra con avellanas y miel. Ningún adjetivo puede hacerle los honores que no sea el de estratosférico, ahora que los americanos han vuelto al espacio.

Sopa de queso de cabra con avellanas y miel.

Hay muchos mundos en el territorio de los postres y este es celestial.

Además, también dimos buena cuenta de una maravillosa ensalada de menta, frutas y chocolate, que si no fuera porque el adjetivo estratosférico ya estaba “cogido”, este también lo sería.

En resumen, estamos hablando de un lugar maravilloso que cuenta con un servicio extraordinario y una relación calidad/precio muy ajustada (ticket medio entre 60-80 €).

Pero lo mejor que se puede decir gastronómicamente hablando de Auga es que su menú no tiene altibajos y te mantiene, como las olas, en una emoción constante.

Ensalada de menta, frutas y chocolate

Si fuera una gráfica de abcisas y ordenadas, podríamos decir que la curva en realidad es una recta que comienza en el medio alto, sube a lo mas alto, enseguida, y ya no abandona este lugar.

Vamos, que traducido quiere decir que la cocina de Gonzalo Pañeda está redondeado, lo que en un menú con tantos elementos es muy meritorio.

Así que no lo dudeis, si vais a Asturias y a Gijón, debeis visitar Auga. Pero llamad antes, porque siempre está lleno.

Auga. Calle de Claudio Alvargonzález, s/n, 33201 Gijón, Asturias. Telf. 985 16 81 86

El menú

  • Torta de queso y salmorejo (aperitivo)
  • Ostra de Guillardeau con algas y manzana verde.
  • Bonito marinado, gazpacho helado y ensalada de lechuga, tomate y cebolla
  • Caldo de setas con huevo y foie grass
  • Carabinero -sin mas- a la plancha
  • Lubina salvaje a la sal con espárragos y algas
  • Salmonete con pil pil de sus espinas y cebolla encurtida.
  • Cordero recental , soja, boniato y pure de albaricoque
  • Sopa de queso de cabra con avellanas y miel.
  • Ensalada de menta, frutas y chocolate
  • Vino: 7 fuentes. Uva Listán y Tintilla.Valle de la Orotava. Tinto

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