La Ruta de los Molinos de Viento en La Mancha

La Ruta de los Molinos de Viento es uno de los viajes “más manchegos” que se pueden hacer.

En los pueblos que atraviesa esta ruta se fundamentan algunos de los pasajes míticos del Ingenioso Hidalgo, Don Quijote.

Y es que si Cervantes levantara la cabeza, estaría orgulloso de que aún se conserven, y en bastante buen estado, aquéllos gigantes con aspas.

Porque la Mancha, en si misma, le debe mucho a la provincia de Ciudad Real, aún admitiendo que es una Comunidad Autónoma varipointa.

De hecho, no cabe duda de que Guadalajara, Cuenca, Ciudad Real, Albacete y Toledo tienen poco en común.

Pero también es poco conocido que esta Comunidad tan extensa guarde tesoros tan sorprendentes..

Molinos de Campo de Criptana

Qué ver

La Ruta de los Molinos de Viento tiene varios pueblos clave que visitar, y entre ellos destacaríamos, por la buena conservación de estos ‘gigantes quijotescos’, Campo de Criptana y Consuegra.

Campo de Criptana

Vamos que, al contrario de lo que dice el comienzo del Quijote, Campo de Criptana es un lugar de la Mancha de cuyo nombre hay que acordarse.

Y más sabiendo que allí nació la exhuberante Sara Montiel; que, obviamente, no nació en Montiel sino aquí.

Campo de Criptana es uno de los santuarios manchegos que están salpicados de molinos de viento: unos artefactos del siglo XVI que han sobrevivido a numerosas contiendas y efemérides.

En el caso de Campo de Criptana, hay tres molinos que son Patrimonio Nacional: Burleta, Infanto y Sardinero, mientras que los siete restantes -Inca, Gracilazo, Cariari, Quimera, Pilón, Lagarto, Poyatos y Culebro- son museos.

Campo de Criptana

Todos ellos, son tan impresionantes y están tan bien cuidados –se nota que el pueblo vive en parte del turismo que llega para contemplarlos-, que puedes convertirte en hidalgo y/o caballero andante (o su musa femenina) a poco que estires la imaginación.

Cómo funcionaban

Por fuera son blancos e impolutos y tienen las aspas de madera.

Cilíndricos, conservan una mampostería desigual, con cubierta cónica de tablasy bastante peraltada.

Los zócalos de las casas de Campo de Criptana se pintan violeta para combatir los mosquitos

Normalmente, a su interior se accede por una pequeña puerta adintelada y, en lo alto, presentan ventanillas o troneras.

De la cubierta les sale un grueso tronco, que es el eje, al que se sujetan las cuatro aspas, compuestas por dos maderos largos que forman una cruz.

Éstos, con otras cuatro varas paralelas cada uno (dos a cada lado) y dieciocho travesaños, constituyen un armazón, al que se sujetaban las velas, que se recogían cuando el molino no trabajaba, y que ahora no están puestas.

Mestizaje

Por la zona de Campo de Criptana han pasado gentes de todas las culturas… motillas, turdetanos, oretanos, carpetanos, olcades, cartagineses, romanos, visigodos, beréberes, almorávides y almohades.

Durante la reconquista, en los siglos XI y XII, fue tierra fronteriza hasta que en 1212, tras la batalla de las Navas de Tolosa, las posiciones cristianas se consolidaron definitivamente.

Consuegra

Una forma más que recomendable de rematar la visita a la ruta de los molinos es acercarse hasta Consuegra, ya en la provincia de Toledo, pero a escasos 40 minutos en coche de Campo de Criptana.

Un total de once molinos marcan la silueta y el paisaje de Consuegra, destacando entre ellos, el denominado Sancho, que se encuentra en perfecto estado y donde se celebra la tradicional Molienda de la Paz.

Al fondo, o al principio, según se mire, el Castillo de la Muela, visitable, y el acueducto de las Guadalerzas.

Los Molinos de Viento de Consuegra

Breve historia

En el años 1150 Consuegra fue tomada por los castellanos al mando de Alfonso VII quien donó el castillo a su fiel vasallo Rodrigo Rodriguez.

Aunque de origen romano, la actual fortaleza data del siglo XIII y, sobre ella, se levanta la ermita dedicada a Santa María La Blanca, construida en 1229.

En algunos molinos ponen mercadillos artesanales los fines de semana, y en muchos venden el oro de esta tierra: el azafrán.

Consuegra, en la provincia de Toledo

Alrededores

Durante esta escapada que puede ser de un día, dependiendo de vuestro lugar de residencia- o de varios, si os planteais algo más completo, es una buena idea acercarse a la lagunas de Ruidera.

Sorprendentes y bellas, cuentan con varios saltos de agua, presas y represas que retienen y juegan con las aguas del Guadiana.

En la ruta hacia las lagunas también recomendamos hacer una parada en el Castillo de Peñaroya a pie de embalse al que da nombre.

Lagunas de Ruidera

Y ya puestos, por qué no hacer una visita al precioso pueblo de Almagro, las tablas de Daimiel (aunque a veces tienen poca agua) y al Castillo de Calatrava, en el cerro Alacranejo, en la cercana villa de Aldea del Rey.

Esta es La Mancha que inspiró a Cervantes y la que seguro también os inspirará a vosotros.

Castillo de Peñaroya

Más Pistas

Lo que las guías no dicen

En Campo de Criptana, en uno de los molinos que sirve de caseta para información turística, venden un pack de entradas conjunta para visitar molino, antigua casa de labradores manchegos y el museo del alambre.

Merece la pena comprar esta entrada porque es más barata y nos da una idea de cómo era todo allá por el siglo XVI. 

Otra recomendación a tener en cuenta, es dejar Consuegra para el final, y así poder observar sus bellos atardeceres tras la hilera de molinos que escoltan al castillo de la Muela.

Eso sí, conviene ir antes de las 5, si se quiere visitar el castillo, de lo contrario lo encontraremos cerrado o a punto de hacerlo.

En el primer molino, subiendo la cuesta hacia la loma donde están asentados, nos darán la información que necesitemos.

Corral de Comedias de Almagro

Lo que no te puedes perder

Aparte de los molinos, en Campo de Criptana se puede visitar el museo
del alambre
único en el mundo con piezas impresionantes y maquetas imposibles.

Además de eso, el Castillo de la Orden de Calatrava es impresionante y desde sus muros se divisan otras lomas desde las que se vigilaban los caminos en el siglo de Oro.

Si queremos ver más molinos hay que llegar hasta Mota del Cuervo, y si nos parece mejor ver lagunas y lagos, las tablas de Daimiel y las lagunas de Ruidera son indispensables.

Tablas de Daimiel (con agua)

Como pueblo monumental no cabe duda que Almagro es el mejor de todos y cuenta con diversos alojamientos de calidad para pernoctar.

Aparte de pasear por su maravillosa plaza mayor, no os perdais su Corral de Comedias.

Comer y dormir

Para alojarse, la mejor opción es Almagro porque cuenta con establecimientos de calidad como el Parador Nacional, la Posada de Almagro , el Corregidor y la hosteria de Valdeolivo, por poner solo tres ejemplos.

En cuanto al buen yantar, en La Mancha hay muchos lugares para comer y disfrutar de su rica gastronomía.

Gastronomía Top

De hecho, en el mismo pueblo de Campo de Criptana se encuentra, por calidad y precio, la opción ideal para comer: se trata del restaurante Las Musas (15-35€).

Otras recomendaciones son Granero, en Quintanar de la Orden (35/45€); Azafrán, en Villarobledo (20-60€) , y en Valdepeñas el estrella Michelin Retama, en el hotel la Caminera, que dirige el chef Javier Aranda. (50-85 €)

Restaurante Las Musas en Campo de Criptana

En Almagro, y aparte de en los alojamientos citados, también se puede picar o comer en los bares de la plaza mayor o los clásicos Abrasador, la Tabernilla, casa Toñi o la Muralla.

Pero ahora la mejor gastronomía se ha trasladado desde Daimiel, donde estaba el restaurante-Mesón Bodegón, a Tomelloso, al restaurante Epílogo.

Allí, los hermanos Sanchez (Rubén y Ramón) bordan el trabajo en los fogones y sala interpretando en forma de autor la cocina tradicional manchega.

Además, y en la comunidad de Castilla La Mancha, la referencia indiscutible está en Almansa y se llama Maralba: un dos estrellas Michelin, al alcance de casi todos los bolsillos. Es un pecado perdérselo.


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