Vivian Suter: lienzos sin marco en el palacio de Velázquez

Hasta el próximo dos de mayo, la artista suizo-argentina Vivian Suter (Buenos Aires, 1949), expone parte de su obra en el Palacio de Velázquez del Parque del Retiro de Madrid.

La entrada es gratuita y, aunque hace frio, ya no llueve, así que no tienes excusa para perdértela.

El hecho de que Suter sea medio suiza se debe a que su trayectoria artística se ha desarrollado, en gran parte, en Basilea.

En esta ciudad, famosa por los museos y el chocolate, residió Vivian Suter entre 1962 y 1982, hasta que estableció su residencia permanente en plena selva guatemalteca.

Palacio de Velázquez en el interior del Parque del Retiro de Madrid

Infancia

Recorrer la exposición de la artista nacida en Buenos Aires es como trasladarse a la niñez, cerrar los ojos y correr entre esa colada de ropa recién lavada y secándose al sol de cualquier patio de España.

Para nosotros, y permitidnos la licencia poética, la muestra es como «un jardín de senderos que se bifurcan, el correteo infantil atravesando pequeños lagos de sábanas secándose al sol….

…Recuerdos de infancia, reencuentros con la naturaleza, con la vida, con el pan y chocolate como merienda, y donde un balón de fútbol se convertía en la excusa perfecta para formar dos equipos y jugar hasta el anochecer.

Ese mismo balón que, de vez en cuando, por un chut defectuoso o un despeje mal dirigido, impactaba en las sábanas inmaculadas.

Un «accidente» que llevaba aparejado una bronca de la propietaria de la colada, que, a veces, llegaba a «requisar» el balón hasta «nueva orden».

De hecho, la propia Vivian Suter, ha destacado en alguna entrevista, que durante su infancia bonaerense jugaba a esconderse entre las telas de la fábrica de su familia.

Esa fábrica no era sino una un estampería (fábrica donde estampan telas) en Belgrano (barrio de Buenos Aires).

La selva

Sin embargo, lo que tuvo un carácter más decisivo en la obra de Suter fue su traslado desde Suiza hasta la selva de Panajachel (Guatemala) donde ahora tiene su estudio.

Su actual residencia, donde lleva 30 años, se encuentra sobre el terreno de una antigua plantación cafetera junto al lago Atitlán.

El estudio es una especie de Edén rodeado de vegetación y con volcanes en el horizonte, desde donde Vivian Suter plasma la pintura abstracta de sus lienzos.

Pinturas que tienen que ver con la naturaleza y la improvisación artística, como si fuera la escritura automática de los surrealistas, con el acto de mirar y crear casi sin raciocinio.

Naturaleza

Su colección de cuadros sin marco —más bien mantas— han evolucionado hacia un intercambio cada vez más estrecho con el entorno natural.

Un entorno plasmado en lienzos coloristas en profunda continuidad con el paisaje tropical de los alrededores de su taller.

Esta relación se volvió incluso más profunda tras las tormentas tropicales Stan, en 2005, y Agatha, en 2010 que azotaron Guatemala

De hecho, tras su paso, muchos de sus lienzos quedaron parcialmente anegados en el fango, generando series pictóricas terminadas por el carácter azaroso al que le obligaba la naturaleza.

A partir de ese momento, esta misma naturaleza intervendrá de forma decisiva casi como coautora de sus obras.

Unos cuadros que transitan entre la introspección del interior de su estudio y el exterior, donde se impregnan del viento, la lluvia, barro e incluso de pequeños organismos del entorno selvático.

Por eso, si te fijas con atención en los lienzos expuestos descubrirás copas de árboles, cimas volcánicas y hasta marcas de agua de lluvia, suelo erosionado y huellas de animales.

La visión que Vivian Suter tiene de los fenómenos naturales en su obra no solo socava la noción de una jerarquía material, sino que también muestra una forma de existencia ecológica.

En el silencio del campo la vida pierde importancia, el paisaje, tierra y barro, esclavizan la mirada….

JUANMA BARBERÁ (libro de poemas)

Autonomía

Sin embargo, y aunque cada lienzo mantiene su propia autonomía como obra de arte, permanece en conexión con el resto de las piezas.

De hecho, la exposición se convierte en una especie de ecosistema evocador de experiencias climáticas, sensoriales y emotivas.

Sin bastidor

En el Palacio de Velázquez las telas expuestas cuelgan, sin bastidor, en busca de una relación inmediata con el espacio arquitectónico y natural del Parque del Retiro.

Las primeras obras de Suter, realizadas en Suiza a finales de la década de los 60, eran más estructuradas.

Pero desde su llegada a la selva guatemalteca y sufrir las catástrofes naturales, su vena artística explotó de forma directamente proporcional al clima.

Las obras, en cierto modo, son también testimonio de la propia destrucción de la artista que, traicionada por sus demonios interiores, surge de forma abrupta.

Finalmente, señalar que, antes de venir a Madrid, Suter ha realizado distintas exposiciones entre las que destacan la realizada en el Kunstmuseum de Olten (2004), y la Kunsthalle de Basilea (2014).

También ha expuesto en Bienal de São Paulo (2014), documenta 14 de Kassel y Atenas (2017) y Bienal de Taipei (2018).

Y más recientemente en The Power Plant de Toronto (2018), The Art Institute de Chicago (2019), el ICA de Boston (2019) y el Camden Art Centre de Londres (2020).




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