Peñafiel: el protector de la ribera del Duero

Peñafiel es un precioso pueblo de la provincia de Valladolid; un escenario medieval al aire libre conocido, principalmente, por su vino, pero tiene mucho más que ofrecer.

A pesar de todo, vino y castillo hacen de Peñafiel un lugar increíble y que merece la pena visitar.

Y es que, no en vano, este bellísimo pueblo vallisoletano es cuna de la famosa denominación de orígen Ribera del Duero que, por cierto, cedió la bodega Protos hace unas cuantas décadas.

Una vista nocturna del interior del pueblo

Una bodega que es santo y seña del lugar. Tanto, que existe una cueva/cava de más de 2 kilometros que atraviesa el subsuelo del Castillo.

Tempranillo

Sin embargo, no es la única bodega, ya que en las tierras y términos municipales cercanos a Peñafiel existen otras bodegas famosas desde Matarromera a Pesquera, pasando por Arzuaga.

¿Y cuál es la uva que impera por estos lares? La tinta del país, más conocida como tempranillo, que sirve para elaborar vinos jóvenes, crianzas y reservas de gran nivel y reconocimiento mundial

El vino es el santo y seña de esta villa

Tal es el volumen de uvas que se trasiega aquí, que solo Protos procesa nada menos que cinco millones de kilos al año.

Lechazo

Otro de los productos básicos de Peñafiel es el lechazo. Sobre todo, si tenemos en cuenta que este manjar cuenta con el fervor de los visitantes.

Cada año se celebran las jornadas del lechazo

Un lechazo que tiene jornadas anuales propias, durante las cuales una serie de restaurantes ofrecen un menú completo, tomando como base el cordero.

Pero, vamos, que tampoco hay que angustiarse por buscar la fecha de celebración, porque en Peñafiel se puede tomar lechazo casi todo el año, y, probablemente, con una mayor nivel de calidad..

El museo del vino está dentro del castillo

Qué ver

Peñafiel tiene algunos “hits” que ver y disfrutar, lo que no hace sino agrandar su leyenda.

El primero de estos “lugares especiales” es, sin duda, su hermoso castillo.

Además del túnel-bodega que pasa por debajo, el interior es una maravilla perfectamente conservada.

Otro de los atractivos de la villa es la plaza del Coso…única en su estilo. Por eso pasear por el pueblo es como hacer un viaje en el tiempo entre los siglos X y XV.

Si el día es bueno y no hay niebla, las vistas desde su majestuosa fortaleza medieval son impresionantes.

El castillo

El castillo de Peñafiel comenzó a levantarse en el siglo X, aunque su aspecto actual es producto de las importantes intervenciones que tuvieron lugar durante los siglos XIV y XV. 

Esta fortaleza medieval fue declarada Monumento Nacional en 1917 y en la actualidad se ha convertido en todo un emblema para el enoturismo de la Ribera del Duero.

Esterior del castillo al anochecer

Históricamente, la villa constituyó, junto con el castillo, un punto fundamental en la línea defensiva del Duero.

Y fue un bastión defensivo tanto para cristianos como para musulmanes que ocuparon este territorio allá por los siglos IX y X.

Desde el cerro en el que se construyó, la fortaleza dominaba los valles de los ríos Duero, Duratón y Botijas, y protegía a la población.

Plaza del Coso

En cuanto a la plaza del Coso, lo primero que hay que decir es que desde ella, es desde donde se hacen las mejores fotos del castillo.

Plaza del Coso y el castillo sobre el cerro

Es un recinto que data de la época medieval y que sigue albergando festejos taurinos en pleno siglo XXI. 

Una de sus particularidades es que no es redonda. Vamos, que no tiene forma circular.

En la misma plaza hay una oficina de información turística donde se puede disfrutar con un video curioso sobre las actividades turísticas y fiestas de la villa (para hacerse una idea mejor, claro). Cosovisión, lo llaman.

Visitantes

El visitante objetivo de Peñafiel es el madrileño o el turista que viene de Madrid.

Por eso no es extraño que los fines de semana se llene de viajeros llegados desde la capital que recorren sus calles, restaurantes, bodegas, tiendas y monumentos a la búsqueda de esa especie de museo al aire libre en que se convierte el pueblo.

Otros lugares de visita son, aparte del Museo Provincial del Vino que está dentro del Castillo, el Museo de Arte Sacro, el Aula de Arqueología y la Casa de la Ribera.

Panorámica de Peñafiel desde las almenas de la fortaleza

Más pistas

Lo que las guías no dicen

Actualmente, el Ayuntamiento de Peñafiel lo es también de Aldeayuso -la antigua Molpeceres de Yuso y Mélida -localidad de casas de adobe cubriendo una colina en lo alto de la cual, destaca la Iglesia de San Cristóbal.

También es la autoridad local en Padilla de Duero, donde se localiza la zona arqueológica de Pintia (del s. IV-I a.C), a la que se puede acceder de forma gratuita con la pulsera Ribera Friendly.

Esta pulsera proporciona entrada gratis a algunos monumentos y descuento en otros lugares de interés, además de algunos restaurantes. Cuesta 5 euros y sirve para todo el año.

Lo que no te puedes perder

No te puedes perder el castillo y, por supuesto, ya que estás allí, el museo Provincial del Vino que se instaló en 1.999.

Este museo recibe una media de cien mil visitas al año, unos números que han convertido a esta fortaleza en ‘lugar de peregrinación’ para los amantes del turismo cultural y del enoturismo.

Otro lugar que no debes perderte es la plaza del Coso, ya que es increiblemente bonita.

Esta imagen “tuneada” del castillo proporciona una visión romántica del mismo

Comer y dormir

En Peñafiel, la elección para pernoctar es, sin duda, el Hotel Convento de las Claras.(ahora cerrado por la covid).

Impresionante por dentro y por fuera, cuenta con una cocina más que aceptable.

Habitaciones y salas espaciosas para un lugar de ensueño, con un patio y una cúpula para ver las estrellas, aunque no sean Michelin.

Patio interior y cúpula del Convento de las Claras

Además, y a no muchos kilómetros de allí, otro de nuestros lugares preferidos es el Hotel Spa Arzuaga: una maravilla para relajarse a la vista de los viñedos y con un vino siempre de garantía.

Como tampoco falla, en cuestión de vino y alojamiento, el Pesquera y también, a dos kilómetros de Peñafiel, el hotel boutique propiedad de esta bodega.

En cuanto a comer, los mejores restaurantes, en relación calidad-precio, son sin duda, el Molino de Palacios y Cepa 21; con los demás, no nos mojamos.

Otras opciones son Alabrasa y el restaurante La Espadaña (de la bodega Matarromera), pero está en Valbuena de Duero.

Esta zona también cuenta con dos restaurantes estrella Michelin. Uno es Ambivuim (75-95€) y el otro Taller (50-110€).

*** Canal de Castilla, el espejo de Panamá

Un comentario en «Peñafiel: el protector de la ribera del Duero»

  1. Que gusto viajar con ustedes y adquirir tanta cultura! Se les agradece! ❤

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