Óbidos: el pueblo medieval del chocolate y la ginjinha

Óbidos es un pequeño pueblo medieval cercano a Peniche, Portugal, y situado a unos 100 km. al norte de Lisboa.

Cada año, este pueblo celebra su conocido Festival Internacional del Chocolate y, aunque parezca mentira, este es su mayor reclamo para visitarlo.

Y decimos aunque parezca mentira, porque el pueblo, en sí mismo, merece una visita y, además, están muy cerca las playas de Peniche: salvajes y bellas en cualquier epoca del año.

Asi que, como dicen los viajeros más experimentados, “Óbidos habitualmente ya está bastante cargado de turistas como para verlo lleno hasta la bandera en tiempos del festival del chocolate“.

Panorámica general del pueblo

Breve historia

El pueblo es, de hecho, una ciudadela fortificada, que es como se llama en latín a las ciudades con murallas (oppidum/Óbidos).

Y es que, el descubrimiento de algunos restos arqueológicos, apunta a que Óbidos fue un castro celtíbero e incluso hay señales de la presencia de la civilización fenicia

Una de las calles típicas de Óbidos

Qué ver

Óbidos es un bonito pueblo amurallado que sorprende por su impresionante castillo y por sus calles sinuosas y entrelazadas.

Casas de colores (amarillo, blanco y verde), azulejos típicos y cierto estilo ‘manuelino’, similar al del palacio Da Pena, están presentes en cualquier rincón al que mires pero, sobre todo, en la puerta de entrada a la localidad.

Azulejos de la puerte de entrada

El Castillo (romano, árabe y cristiano) fue reconstruído tras el terremoto que sufrió toda la zona a finales del siglo XVIII, y en julio de 2007 fue declarado como una de las siete maravillas de Portugal.

Hoy, sin embargo, se ha convertido es una magnífica Pousada.

Castillo de Óbidos

Regalo de bodas

Así que si hubiera que hacer una definición del lugar diríamos que, situado sobre una colina, es medieval por fuera, ‘portugués‘ por dentro.

En cuanto a su historia, se dice que la reina Isabel de Portugal, fue la primera ‘mentora’ de Óbidos, tras una visita que hizo allá por el siglo XIII.

Esta recibió como regalo de bodas de su marido Dinis ‘el pueblo entero’ y esa práctica quedó como costumbre en sucesivas nupcias reales.

Así que Óbidos, tan coqueto y recogido, resultó ser el regalo de bodas entre la realeza portuguesa durante siglos, por eso también se le conoce como Villa de las Reinas.

Más pistas

Lo que las guías no dicen

Óbidos fue declarado como Patrimonio Nacional y por su situación elevada, tiene una temperatura cambiante, así que lo mejor es ir vestido tipo cebolla, para ir añadiendo o eliminando según los sudores que nos suban al pasear por sus calles.

En realidad, es pasear por una calle, la La Rua Direita, que lleva hasta la Porta da Vila y de la que parten todas las demás.

En julio se celebra un mercado medieval con recreaciones históricas y, como no, venta de productos típicos tan caros y ‘falseados’ como los que se presentan en cualquier mercado medieval de España.

Y en primavera el mencionado festival del chocolate.

Lo que no te puedes perder

Aparte de la entrada al Castillo y el recorrido por parte de sus murallas, también debéis echarle un vistazo al acueducto, de más de 3 kilómetros de largo, que fue construido por Catalina de Austria.

La Porta da Vila -puerta de entrada al pueblo- y los impresionantes azulejos de su arco son imprescindibles

Tampoco debéis renunciar a una visita al castillo desde donde se divisan, si el dia es claro, hasta las dehesas extremeñas.

Como en todos los lugares, en Óbidos en la mencionada calle principal se acumulan tiendas de souvenirs, restaurantes y bares.

Ginjinha

Pero lo típico más típico es tomar un vaso de ginjinha (ginyiña, fonéticamente); un licor de cerezas que se toma en vasos de chupito elaborados con chocolate.

De manera que ‘te lo bebes y te lo comes’, todo seguido.

Comer y dormir

Para dormir en Óbidos, lo mejor es hacerlo en la preciosa Pousada del Hotel Castelo.

Forma parte de uno de las maravillosas red de las Pousadas Portuguesas entre las que también se encuentra la Fortaleza de la Ciudadela, en Cascais, entre otras muchas.

Para comer en el propio öbidos y un poco ‘apañao’ tenéis la Cantina Criativa, el Cafe Snack Bar -éste más de ‘batalla’- y, por supuesto, la misma Pousada del Castillo.

Otra opción es Dom José, en Calas da Rain, no muy lejos de Óbidos

Si no os gusta ninguno de estos, entonces ya tendréis que acercaros a Sintra o mejor hasta Lisboa, donde hay mucha oferta gastronómica.

Por ejemplo, allí se encuentran Solar dos Nunes, O Parreirinha y Saraiva’s, con la mejor relación calidad/precio.

A 4 km. de la ciudad se localiza D’ Avis, cocina típica del Alentejo en un entorno rural por menos de 20 euros. Espectacular.

2 comentarios en «Óbidos: el pueblo medieval del chocolate y la ginjinha»

  1. Dan ganas de ir a visitarlo!!!
    A ver cuando nos libramos del maldito 🦠 y podemos escaparnos x unos días de Madrid
    Abrazo

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