Nápoles: la ciudad de las pizzas que mira al volcán

No se trata de buscarle adjetivos calificativos, pero el sur de Italia es especial por muchas razones y una de las principales es porque sus gentes son distintas.

Desconfiados y amables a partes iguales, tienen en la región de la Campania, con Nápoles, Pompeya y el Vesubio, un triángulo de amor, desgracia, ajustes de cuentas y de fuego, que nadie puede ni quiere evitar.

Si queréis daros un buen paseo por el maravilloso golfo di Napoli, conocer como acceder al Vesubio, encontrar el encanto de Nápoles y caminar por los acantilados de Sorrento, este es vuestro reportaje.

Golfo de Nápoles

Seguridad

Como el novio/a pasional que busca con rapidez su primer beso para no tener que volver a pasar el trance y relajarse, vamos a comenzar por citaros a la famosa Camorra napolitana, que sin duda existe.

Y no porque los turistas se crucen a menudo con sus miembros, sino porque se siente que anda por ahí; cuando aparcas el coche, cuando entras o sales de la autovía (3 euros cada vez que lo haces) o en lo que te cuentan los napolitanos.

Haberla, haíla, como las meigas, pero no hay conflicto con los turistas a los que cuidan como fuente de ingresos que son.

Así que no hay nada que temer y podeis caminar seguros, al menos de día.

Suciedad y decadencia

Cierto que Nápoles está sucio, cierto que las calles -el pavimento- están descuidadas o abandonadas y cierto que conducen como endemoniados.

Nosotros superamos todas las pruebas y fuimos coronados con un título oficioso solo reservado a los mejores conductores del mundo.

Pero también es verdad que es una ciudad con encanto, decadente, distinta…y que, desde luego, no dejará indiferente a nadie. 

La limpierza de las calles no es el punto fuerte de la ciudad

La ciudad más poblada

Y es que Napoli es la ciudad más poblada del sur de Italia con cerca de un millón de habitantes y su centro histórico (justo el que debeis visitar) fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Griegos, romanos, normandos y, desde luego, españoles (España está muy presente en esta ciudad) han dejado un legado histórico imborrable.

Para daros un garbeo sin sobresaltos debeís centraros en la plaza de Garibaldi y desde allí caminar hasta el espectacular puerto.

A nosotros nos impactó el Duomo, el tesoro del patrón de la ciudad, San Genaro, y del otro patrón, San Diego Armando Maradona, al cuál aquí no olvidan,y hasta Rafa Benítez, que fuera entrenador del Real Madrid y también del Nápoles, con estatuas a tamaño natural.

Futboleros de pro, los napolitanos no pierden la ocasión de hablar siempre que pueden, del calcio y de fútbol, y en el caso de España, del Real Madrid. 

Una calle típica de Nápoles

Volviendo al paseo, al final de este recorrido por el casco antiguo y sus pintorescas calles -la central es la vía Benedetto Croce y desde ella se accede a distintas iglesias como la de Santa Clara-, otro edificio que llama la atención es el Castillo (Castel dell’Ovo), justo al lado del puerto.

El Duomo o catedral

Pizza y tarallis

Desde el punto de vista de la gastronomía, como no, las pizzas son de aupa, pero también debes probar los taralli (colines de distintos sabores y texturas que se toman calientes y espectaculares en Leopoldo, Nápoles) o el baba (bizcocho borracho).

Tienda de Leopoldo en el centro de Nápoles

Finalmente, quisiéramos referirnos al símbolo de la suerte de la ciudad, el cuerno -que parece un pimiento rojo- y la devoción religiosa de los napolitanos que hace que en cada esquina haya un altar o una virgen a la que rezar. Impresionante.

Subida al Vesubio

Asentada en las faldas del Vesubio -desde la cima del volcán se ven la costa sorrentina– , Nápoles y Pompeya, a nadie escapa que la ‘capital del sur’ se mueve al ritmo de la actividad sísmica y volcánica.

Salvo en lo que se refiere a Tripadvisor en Italia, al menos en el sur, lo de las redes sociales twiter, facebook…lo llevan con cierto desdén.

Y, por cierto, casi no hay información en español por ningún lado, lo que dice bastante del escaso turismo hispano de esta zona que, en todo caso, y en lo que se refiera al sur del país vecino, es la más visitada por los españoles.

Cima del Vesubio y golfo de Nápoles, con Sorrento al fondo

Hay dos entradas de acceso para llegar al Vesubio; una desde Pompeya que no recomendamos porque se sube en camión y te cobran un pastizal, y luego, la buena, la que te lleva a 150 metros de la cima, y que cuesta unos 10 euros con parking incluido.

Esta se toma desde la autovía o desde el lioso y tortuoso pueblo de Herculano. 

Golfo de Nápoles

Las vistas del Golfo de Nápoles y la Península de Sorrento son espectaculares.

Y es que Sorrento es como la Marbella española (a nosotros nos gusta mucho mas la ciudad italiana) por ser donde se asientan las mansiones mas lujosas de la costa y al lugar al que siempre quiso volver Pavarotti, no sabemos si antes o después de cantar su famoso Torna a Surriento.

El golfo de Nápoles desde el Vesubio

Sorrento

Esta canción napolitana fue compuesta en 1902 por Ernesto de Curtis y la letra por su hermano Giambattista en honor del polìtico Giuseppe Zanardelli con la finalidad ee que volviera a Sorrento para que contribuyera a la reconstrucción de la ciudad cuyo aspecto, a principios del siglo XX, era más que decadente.

En la estrofa final dice (permitidnos esta pequeña licencia) Ma nun me lassà; Nun darme stu turmiento!;Torna a Surriento; Famme campà! (Pero no me dejes; no me des este tormento; Vuelve a Sorrento, ¡hazme vivir!

Puerto deportivo de Sorriento

Volviendo al mundanal ruido, deciros que llegar en coche y según el día de la semana elegido y la hora, puede costar un poco de tiempo.

Lo normal es tomar la autostrada A3 (esa que hemos mencionado que te cobran 3 euros cada vez que entras o sales de ella , y por supuesto, cada vez que tienes que hacer un cambio de dirección porque te has equivocado de salida) y tomar el desvío a Castellamare di Stabia y seguir por la SS (strada statale) 145.

A 20 km. más o menos se encuentra el centro de Sorrento con sus espectaculares hoteles y sus piscinas naturales refugiadas entre los acantilados. 

Acantilados de Sorrento

Famosos, aparte de sus tiendas y el mar Tirreno -otra forma de llamar al Mediterráneo por estos genios del marketing que son los italianos y de los que tenemos mucho que aprender.

El producto más afamado de la ciudad son sus limones de tamaño XXL y el limoncello que se obtiene a partir de ellos.

Bueno, limoncello y caramelos, bombones, turrón, miel y toda la gama de productos que se os ocurran. 

Piazza Tasso

Cerca de la piazza Tasso y sus callejuelas se encuentra ‘toda la movida’ sorrentina, incluso la heladería más famosa (y cara, dado que un gelatto aquí cuesta el doble que en Nápoles, por ejemplo) de la península.

Su gastronomía es tan excelsa como potente y con apenas 16.000 habitantes cuenta, entre otros, con 15 restaurantes con una estrella y cuatro con dos estrellas Michelin.

Piazza Taso en Sorrento

Más Pistas

Lo que las guías no dicen

No vimos problemas de seguridad para los turistas que visitan Nápoles, salvo las típicas que existen en todos los lugares donde se agolpa mucha gente y que tienen su máxima expresión en los ‘gorrillas’ para aparcar, a los que hay que pagarles la coíma sí o sí.

La recomendación es dejar el coche lo más cerca posible del puerto y buscar los parquímetros del ayuntamiento a 1 euro la hora o dejarlo en un garaje particular a 4 euros.

Puerto de Nápoles, un buen aparcamiento

Para subir el Vesubio, hacerlo desde Herculano (si lo haceis desde Pompeya os ‘crujirán vivos’… y no olvidarse del suéter, que hace frio.

A pesar de la profusión de tiendas de lujo de Sorrento, hay otros establecimientos en los que puedes comprar moda sin marca y productos típicos a un precio razonable.

Estas callejuelas parten de la citada plaza de Tasso.

Lo que no te puedes perder

El Duomo (catedral) de Nápoles, la vista del golfo de Nápoles desde la cima del Vesubio y, por supuesto, los acantilados de Sorrento desde la carretera que viene desde Castellamare.

Hay miradores en los que dejar el coche para hacer la foto y también entradas a hoteles donde se puede aparcar. No os despisteis, porque conducir por aquí se las trae y eso que está a años luz de lo que se sufre en la costa amalfitana. Este primer contacto os servirá de entrenamiento.

Dónde comer

Entre los productos locales y aparte de los limones, destacan los tomates de San Marzano, alargados y utilizados para las salsas.

Además de eso, también se toman con cierta profusión otras verduras como las berejenas, los pimientos y los grelos (que aquí se llaman rape).

Asimismo, tienen cierto renombre los quesos como la mozzarella di bufala campana, de denominación de origen, es probablemente el queso fresco más famoso del mundo, aunque la mozzarella de leche de vaca –fior di latte– es más común.

Obviamente, tanto los spaghetti (allo scoglio) de Nápoles o las pizzas son famosas y tienen fama bien ganada, pero esta zona también es rica en pescados como el pez limón o en pasta especial como el pacchero di Gragnano (macarrón gigante).

También te recomendamos que pruebes los taralli de Leopoldo Infante en Nápoles: 70 años haciendo estos colines mágicos.

La heladería famosa de Sorrento

En cuanto a los helados, no hay que decir que el famoso gelato italiano porque los inventaron ellos y es conocido en todo el mundo, pero los granizados, procedentes de Sicilia como los helados, son de mucho nivel por estas tierras.

Entre los lugares que recomendamos para comer en Nápoles, Locanda N’Tretella, y ya en Sorrento L’Antica Trattoria,  Zi’ Ntonio,  y Antica Osteria Nonna Rosa (estos dos últimos con una estrella Michelin) .

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