Martinica, un restaurante ‘atractivo’ con nombre de isla

Hay nombres que por si mismos, sugieren, atraen, te llaman… Llevan el marketing incorporado. Y eso es lo que ocurre con el restaurante Martinica, en Madrid, que invita a visitarlo solo con pronunciar su nombre. 

Martinica -el nombre- es como Bangkok, Ibiza, Bali, o Hawai… nombres que tienen vida propia y te ahorran tiempo y dinero en la necesaria promoción.

Este restaurante es una de las novedades de la temporada en Madrid puesto que lleva abierto apenas tres meses, aunque ya progresa adecuadamente.

Frente a unos inicios flojos, en cuanto a clientela, Martinica Madrid (hay otro local en Salamanca) no sólo se ha rehecho, sino que parece haber encontrado el camino del éxito. ya que ahora están llenos hasta (casi) la bandera. 

Estética top

Pero, claro, estamos hablando de un local moderno, decorado con exquisitez y friendly para los comensales.

Propicio para atraer a ese público femenino que, definitivamente, ha conquistado también el mundo gastronómico.

Y es que da gusto entrar en Martinica y ver tanto espacio, cristales, luces leds con ambientes distintos en un concepto que sus diseñadores (el estudio de arquitectura Lauzan) definen como art decó inmersivo.

Hablamos, además, de un restaurante muy grande, para lo que se estila en estos momentos, que puede dar cobijo a más de 150 pax 

En Martinica, además, con una interesante barra a la entrada,  se busca crear una experiencia multisensorial alrededor de la gastronomía y la mixología (coctelería).

Un sardo en Madrid

El chef, y uno de los socios propietarios es Marcello Salaris. Nacido en Cerdeña, está afincado en España desde 2003.

Tal vez por eso uno de sus platos sea el brioche de foie gras, mantequilla tostada, bottarga de Cerdeña y huevas que, tras una puesta en escena cuasi bíblica, no es lo mejor ni de lejos de su cocina.

Una cocina de fusión mediterránea con influencias internacionales, que van desde la propia Cerdeña a Marruecos, pasando por Madrid, con una croqueta liquida de cocido madrileño para comer con cuchara (8€).

En carta también hay guiños a italia como ocurre con el Risotto de gorgonzola, crudité de champiñones, ralladura de limón y aceite picante. O la fusión italo japonesa de berenjena a la parmesana

Marcello Salaris

Tomate y salmorejo

Sin embargo, nosotros comenzamos con una notable ensalada de tomate, piparras, gambones a la parrilla
salmorejo y queso curado
.

En ella, el toque diferencial lo pone el queso, que es la razón de ser del sentimiento del plato.

Los dos brioches de mantequilla con foie gras, bottarga de Cerdeña y huevas (14,50€) y el de presa ibérica de bellota v ahumada al momento, ricotta al pesto y mahonesa de chile chipotle (11.90€), ya hemos dicho que pasaron sin pena ni gloria.

Ensalada de tomate y salmorejo

Aunque los recipientes en los que se sirven son impactantes hay algo, la huevas o el yuzu, que arrastran el sabor de toda la composición.

Afortunadamente, la berenjena a la parmesana fusión Ítalo japonesa cambia el rumbo de una navegación indecisa para regresar al itinerario esperado.

Brioche de mantequilla

Buen plato, con sorpresa incluida gracias al movimiento de las laminas de atún deshidratado de katsuobushi. Una entelequia visual y una elaboración muy imaginativa.(14,50€).

Otras opciones de entrantes en carta son la ensaladilla rusa de atún rojo Balfegó, huevas de truchas y espuma de mahonesa (16,50) o la lasagna de carrillera de ternera con mozzarella de búfala, pesto y prosciutto cotto (19,90€)

Berenjena a la parmesana fusión Ítalo japonesa

Principales

Los platos principales están claramente divididos en mar y montaña. De los primeros destaca una sugerente lubina glaseada con salsa de anguila, guiso de trigo y crudité de brócoli (23€).

Y también la merluza cocinada a baja temperatura con crema de almejas y bottarga crudité de coliflor (23€) que fue la que tomamos nosotros.

Y como ocurrió con otros platos, junto a una sedosa merluza y una base de puré de coliflor, se hallaban, blandiendo sus espadas de sabor, unas finas lascas de mojama.

Una mojama que realza el plato y lo lleva hasta ese necesario equilibrio entre los neutro y lo sápido.

Un vistazo a su carta también invita a detenerse en el ravioli de duxelle de hongos, gamba blanca de Huelva, bisquet de sus cabezas, café y curry (22,50€).

Merluza con puré de coliflor

Carnes

En lo que respecta a las carnes, la carrilera de cerdo con curry rojo, con yogur de calabaza y cremoso de zanahoria (19,90) presenta sus credenciales, así como el cordero lechal servido sin hueso, cus-cus de azafrán, leche fermentada marroquí y ensalada de hinojo (22,50€).

Todo para refrendar, por si quedaba alguna duda, de que en la cocina del chef de Martinica cabe todo: de Japón, a México, pasando por Italia o Marruecos, unidas al producto nacional.

Pero atendiendo a esa máxima que dice que hay que probar la estrella de la casa, nos decidimos por la albóndiga de rabo de toro, anguila ahumada, berenjena y yema de huevo curada (22€), que realmente fue lo mejor de la noche, junto a la berenjena.

Es un plato que reúne muchos elementos, pero todos ellos están tan bien ensamblados que puedes aventurarte a probar el plato por tramos. Una delicia.

Marruecos de postre

Aunque entre los postres figuren una interesante panna cotta, queso de cabra, helado de nata, nueces y pimienta rosa o una crema de arroz, leche, granizado de limón, petalos de rosa y helado de violeta (7,50), nosotros queríamos probar mi viaje a Marruecos.

Este mi viaje a Marruecos es un conjunto de arenas del desierto que comienzan por la frambuesa y acaban en el curry, todas ellas arropadas por un ligero sabor a sésamo y las natillas del fondo.

Nuevamente un lienzo arriesgado pero que el chef sardo ha sabido combinar para que las estridencias más ácidas se unan en perfecta armonía con las natillas siempre pacificadoras.

Por otro lado, decir que el restaurante también ofrece un menú ejecutivo, y un menú degustación (excepto el fin de semana) que incluye tres entrantes, un pescado, una carne y un postre (todo predeterminado) por 35 € por comensal.

Además, disponen de una excelsa coctelería, para después de…, y sirven el vino por copas a un precio razonable, lo cuál es una ventaja si no quieres pedir una botella entera.

Y todo en un ambiente más que agradable en uno de los locales de moda en la capital. ¿Qué más se puede pedir?

Nuestro menú

  • Ensalada de tomate, piparras, gambones a la parrilla, salmorejo y queso curado.
  • Brioche de foie gras, mantequilla tostada, bottarga de cerdeña y huevas
  • Berenjena a la parmesana fusión Ítalo japonesa
  • Merluza cocinada a baja temperatura con crema de almejas y bottarga crudite de coliflor
  • Albóndiga de rabo de toro, anguila ahumada, berenjena y yema curada
  • Mi viaje a Marruecos
  • Agua y vino

Martinica. Calle del Pinar 6. Madrid. Telf. 910 947 912. reservas@martinicamadrid.com



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