Culla, con el Maestrazgo en los talones

Culla está a las puertas del Maestrazgo, en plena serranía de la provincia de Castellón.

Y es que esta provincia de la Comunidad Valenciana no solo es playa, a pesar de lo que muchos podáis pensar, y esconde tesoros en forma de cuevas, saltos de agua y minas de gran valor turístico.

Eso sí, para encontrar estos lugares hay que adentrarse hacia la montaña y acercarse al límite de Teruel.

Allí encontrareis pueblos tan pintorescos como Culla y el Parque Minero del Maestrazgo. ¿Te vienes a picar piedra?

Mina Victoria


A la somra de Morella

Aunque la dueña y señora del Alto Maestrazgo, situado en el noroeste de Castellón, sea Morella, tampoco se queda atrás la menos conocida Culla.

En plena sierra, este pueblo medieval, esconde excelsos tesoros en forma de cuevas y minas, en otro tiempo, única fuente de supervivencia de los jóvenes de la zona.

Dos minas

De hecho, en el término municipal que limita Culla y Torre D’en Besora, en el pareje natural de la Fontanella, se encuentra el Parc Miner del Maestrat.

Este parque lo gestionan los dos pueblos porque hay dos minas visitables, Victoria y Esperanza. Así que ya os podeis imaginar que la cosa del marketing no va bien.

No es la primera vez que vemos una zona con potencial, y que podría hacer crecer a toda la comarca de forma exponencial, que se estanca por culpa de la molicie de dos pueblos que quieren hacer cada uno la guerra por su cuenta.

En todo caso, la visita al Parque Minero es obligada para el viajero ya que, a pesar de la torpeza de sus gestores y a la escasa publicidad que le dan, merece la pena pasar el día allí.

La carrasca

Podrás moverte de una mina a otra gracias a su tren de superficie y tomar los ricos productos del lugar.

Además de eso, este viaje-escapada-excursión se debe completar con la visita al pueblo de Culla y a la encina centenaria de la Carrasca, declarado árbol monumental de la Comunidad Valenciana.

Parque Natural de la Fontanella

Orden lógico

Pero vayamos poco a poco. Si llegamos desde Castellón, lo más lógico es visitar primero el parque minero, luego comer y más tarde acercarse hasta Culla.

Hay que tener en cuenta que la carretera tiene curvas y es un tanto empinada a la hora de calibrar como gestionamos estómagos y digestiones de los pasajeros.Por eso debemos elegir bien la hora de la comida.

Por otro lado, es una escapada perfecta para hacer con niños, no sólo por la mina en si, sino porque en la zona recreativa de La Carrasca podrán trotar a sus anchas.

Seis galerías

Como hemos señalado, el Parc Miner del Maestrat se encuentra en el paraje natural de “la Fontanella”, a unos 800 metros de altitud.

Esto permite contemplar unas magníficas vistas panorámicas de la comarca del Alto Maestrazgo.

Cuenta con seis cuevas-galerias abiertas al público y repartidas en dos minas independientes: Victoria y Esperanza.

La segunda es mucho más pequeña que la primera, pero más coqueta.

Dentro podremos ver como trabajaban los mineros de la época (entre 1940-60) que no eran mineros en sí, sino lugareños sin trabajo que tuvieron que picar piedra como modo de subsistencia.

Los agujeros que hacían para extraer el hierro y las condiciones de los picadores, casi sin luz o sin ella, hacían la labor especialmente dura. 

Ni un accidente

Como se explica en un vídeo que ponen al inicio de la visita, por suerte para todos no hubo ni un solo accidente grave.

Ni como consecuencia de las explosiones de los cartuchos, los derrumbamientos, ni tampoco por la falta de oxígeno.

Y son curiosas las medidas rudimentarias pero efectivas que empleaban para comprobar que podían regresar a la mina sin peligro de axfisia tras las detonaciones.

Pero no lo vamos a contar, ya que es mejor que vayais y lo vivais en primera persona.

Trencito

 De una mina a otra, de las que se extraía hierro y goethita, te trasladan en un trencito, te colococan un casco, y hala, a pasear por los 4 km. de galerías.

En la visita a las dos minas se pueden emplear unas dos horas y media. Así que hay que tenerlo en cuenta a efectos de planificar el resto del día.

La encina centenaria

Tras la visita al parque mineo y antes, durante o después de comer es de obligado cumplimiento acercarse hasta el paraje natural de La Carrasca.

Alli se encuentra la encina centenaria que vigila el lugar. 

Declarada árbol monumental de la Comunidad Valenciana, la Carrasca de Culla tiene unos 20 metros de altura, 7 metros de circunferencia del tronco, 35 metros de diámetro de las ramas y un peso estimado de 75 Toneladas.

Vamos, que es un portento de la naturaleza, ya que, aparentemente, nadie se ocupa de ella.

Culla

La tercera y última parada de esta escapada será el pueblo medieval de Culla.

En un alto, como mandan los cánones defensivos militares, tuvo un castillo del que se conserva apenas algún vestigio ya que quedó arrasado en el siglo XIX durante la guerra Carlista.

Destacan la Torre de Frare Pere y la puerta de entrada a la Barbacana del Castillo, con los escudos de armas de la Orden de Montesa.

Calles medievales

El pueblo está en cuesta pero, aún sin castillo, guarda rincones y calles medievales muy bonitas.

Jardines, arcos, iglesia..se puede saber hasta lo que supuestamente era la base del castillo en cuyo montículo hay en la actualidad una cruz.

También se conserva lo que fue la prisión en los siglos XIII y XIV, lo que era el antiguo granero del comendador y el antiguo hopsital del siglo XVII y posteriormente rehabilitado.

Asimismo, es de destacar laTorre Matella. Pero, vamos, que no tiene pérdida; basta subir la carrer de la fontanella y aparece.

Culla está plagado de cuevas y recovecos para los mas curiosos, y cuenta con un eslógan expeditivo: Culla ratllant el cel.

Más pistas

Lo que no te puedes perder

La encina centenaria de la Carrasca, la subida al castillo de Culla y el Parque Minero.

Además de eso, te recomendamos que hagas un buen ágape degustando las viandas del lugar.

Si te da tiempo y quieres ir más allá, Morella es otro de los lugares imprescindibles. Bien conservada y amurallada, no tiene desperdicio.

Lo que las guías no dicen

Al mismo tiempo que se saca la entrada para el parque minero (11 euros adultos y 6.50 los menores de 12 años), se puede reservar de forma conjunta el almuerzo en el restaurante que hay en el mismo lugar.

Nosotros no nos quedamos a comer, pero la cosa no pintaba mal. En la mina hay que reservar las visitas porque son guiadas.

Comer

Para el almuerzo nosotros nos marchamos hasta la zona recreativa de la Carrasca.

Íbamos buscando la “joya de la corona” que no es más que el restaurante del mismo nombre: La Carrasca.

Es un mesón y cuenta con menú cerrado por 22 euros con bebida, postre y café incluidos.

Como seguramente llegaréis hambrientos, en la mesa encontrareis una superensalada, pan con tomate y ajoaciete (alioli), y un plato de jamón y quesos variados.

Nuestro consejo es que actueis con sosiego y moderación para no llenaros antes de acometer los dos platos y postre que vienen después.

El restaurante está siempre hasta la bandera (triplican los turnos), así que hay que andarse con ojo y reservar con mucha antelación, sobre todo si vas en fin de semana.

Algunos de los platos del menú, según temporada, son la escalivada con turrón y anchoas, la olla de garbanzos con su pelota, el tombet de cordero, el arroz al horno, y los embutidos a la brasa. Inenarrable.


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