Las Cárcavas del Pontón de la Oliva, en carne y hueso

Las Cárcavas de la presa del Pontón de la Oliva parecen sacadas del Gran Cañón del Colorado o ser una extensión de las Médulas, en León.

Situadas al noreste de Madrid, el caso es que pertenecen a la provincia de Guadalajara, aunque la presa del Pontón pertenezca a la capital de España..

En fin, un lío limítrofe que no pasa del mero hecho de ser una anécdota porque sus visitantes son, en su inmensa mayoría, residentes en Madrid.

Barranco de calabaza

De color anaranjado, como una calabaza, las caprichosas estructuras de su terreno desafían al sol, a la lluvia, al viento y a tus ojos.

Estas cárcavas son formaciones verticales de tierra que parecen a punto de desmoronarse.

A este efecto se le conoce técnicamente como erosión remontante producida por las caídas del agua de lluvia. 

Las Cárcavas de Pontón de la Oliva simulan una especie de colador o las aspas de un ventilador a punto de echar a andar.

Cómo llegar

Si viajas desde Madrid, debes tomar la nacional I o carretera de Burgos, y hacia el km.49 tomar el desvío en dirección a Torrelaguna.

Una vez en este desvío hemos de seguir hasta Patones de Abajo y, desde allí, ya casi en línea recta, hasta la presa del Pontón de la Oliva.

Presa del Pontón de la Oliva

Esta presa, ya en desuso, tiene una historia curiosa, ya que data del siglo XIX y es la primera presa que se construyó en Madrid.

De ella se dice, a modo de chiste “cheli”, que es la primera presa, construída por presos y que tiene fugas.

Precisamente, estas fugas y filtraciones son las que impiden su uso desde hace tiempo.

La carretera que sube hasta el sendero G10

Aparcar

Una vez allí, existe un aparcamiento casi a la altura de la presa y otro abajo, en el pueblo, pero, ambos suelen estar “petaos” y más ahora con los confinamientos.

En todo caso, si miras bien y te das un paseíto es posible que encuentres algún lugar aprovechando el arcén de la carretera.

Escalando la pared del Pontón

Rutas

Una vez que llegas a la presa hay dos rutas. Una de ellas rodea la presa por la izquierda y lleva hasta el embalse del Atazar.

Es inconfundible porque frente al camino verás a grupos de aficionados a la escalada luchar contra la impresionante pared kárstica.

Para llegar a las Cárcavas deberás bajar hacia el pueblo por la zona de desagüe de la presa y seguir el camino asfaltado que sube hacia la montaña.

Hay un punto, como a 200 metros de la subida, en el que sale un camino de tierra a la derecha que es el que debes tomar.

Subida a las cárcavas

Este camino te llevará entre distinta vegetación y frondosos olivos hasta el inicio del camino anaranjado que sube hacia el monte.

Desde aquí , y una vez superado el tramo de arboleda, comienza una subida de casi un kilómetro que, a veces, se hace dura.

Por eso recomendamos descansar de vez en cuando a la vez que observamos el precioso paisaje que se ve desde arriba.

Subida “durilla” hasta los 960 metros

En la cima

No hay una cima propiamente dicha porque el camino mas liviano, el de la derecha de la cumbre, circunda la misma.

Sin embargo, las cárcavas están a punto de aparecer ante tí y, asi ocurrirá cuando mires hacia tu derecha y veas el espectáculo.

Una visión lateral de las cárcavas con efecto de luz

Borde

La ruta se puede hacer por el borde superior o por el interior del barranco.

Nosotros optamos por la del borde superior porque nuestra intención era recorrerla entera para fotografiarla evitando el sol de frente.

Los colores anaranjados destacan sobre el resto

Eso nos llevó a dar una vuelta completa y a realizar fotos desde distintos ángulos a cuál más bonito.

Para hacer esta rura solo tienes que seguir el sendero teniendo mucho cuidado de mirar por donde pisas porque el barranco tiene cientos de metros de caída.

Interior

Pero, como hemos señalado, la ruta también puedes hacerla por el interior de las Carcavas. Para encontrar el camino tienes que seguir el surco principal.

Siempre tirando un poco a la izquierda, verás un arbusto a la derecha, y una pequeña senda que lo rodea y sube hasta la parte alta.

Una vez allí te encontrarás en medio de un auténtico laberinto; como un jardín de senderos que se bifurcan.

La ruta interior

Patones de Arriba

Aparte de la presa del Pontón, si quieres completar la excursión puedes dirigirte al precioso pueblo de Patones de Arriba.

El problema siempre va a ser encontrar aparcamiento porque no suele haber ni un hueco.

Obviando esto, si no lo conoces te fascinará con sus casas de madera y sus flores en las ventanas.

Es como un museo etnográfico al aire libre donde, por supuesto, hay unos cuantos restaurantes.

Patones de Arriba

Más pistas

Comer

Puedes comer en el pueblo/aldea (Valdepeñas de la Sierra) que hay a pie de presa, en el restaurante la Chopera, pero lo suyo es ir hasta Patones o llevarte un bocadillo, si el tiempo (meterológico) no lo impide.

En Patones, y por este orden, os recomendamos los restaurantes el Lavadero, y el Rey , ambos con una relación calidad-precio similar.

Luego, a pequeña distancia el Rincón.y el El Chiscon, pero todos con garantía de comer razonablemente bien.

Por último, no muy lejos de allí, junto al pantano del Atazar, el restaurante el Picachuelo te ofrecerá una experiencia gastronómica total.

2 comentarios en «Las Cárcavas del Pontón de la Oliva, en carne y hueso»

  1. Gracias Juanma. Gracias Gastronomoviajero. Por toda la magnifica publicacion de este año 2020. Su trabajo no paso inadvertido! Gracias por alentarnos y extender nuestra cultura. Un fuerte abrazo.
    Arnolia❤🎄⛄❤

    1. Muchisimas gracias por tu apoyo, Arnolia. Con lectoras así no importa el esfuerzo

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