Cuenca: qué hacer en una ciudad benditamente incómoda

Cuenca es una de las ciudades más bellas (e incómodas) de España. Tanto es así, que en diciembre de 1996 fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

A ello contribuyó, sin duda, la magnífica conservación de sus edificios y arquitectura civil y religiosa de los siglos XII al XVIII, y a la fusión visual de la ciudad con el bellísimo entorno natural que la rodea.

Y es que, robándole espacio a la piedra caliza que jalona sus alrededores, ha sabido acurrucarse en un lecho pedregoso sin alterar su inclinación.

Eso quiere decir, simple y llánamente, que está en cuesta. Es como Oporto, que si bajas hasta el río, sabes que te toca subir de nuevo y así cada vez que te acerques a esta zona.

Museo de la Ciencia de Cuenca

En Cuenca ocurre algo parecido y la zona monumental está recluida o recogida en la parte alta: la plaza Mayor, la muralla del castillo, la catedral, la plaza Mangana, el museo de la ciencia y, desde luego, el barrio de San Martín, conocido como el de los rascacielos.

Consecuencia de ello es que hay numerosos miradores y no sabríamos decirte cuál es el mejor, aunque el atardecer desde plaza Mangana, con el río abajo, es casi insuperable.

Catedral y Plaza Mayor

Júcar y Huécar

La ciudad se divide en dos zonas bien diferenciadas: la ciudad antigua y la ciudad nueva.

La primera está situada sobre un cerro rocoso bordeado por las hoces del río Júcar al norte y su afluente el río Huécar al sur.

Este último río desemboca en la parte baja de la ciudad antigua, un poco antes del llamado puente de San Antón.

Precisamente, el lugar donde están las pasarelas de madera, y el paseo a orillas de un río que tiene unos colores exuberantes; vamos, que son la joya de la parte baja de Cuenca

Qué ver

Casas colgadas

Uno de los lugares más frecuentados por los turistas son las famosas casas colgadas. En realidad, es sólo un edificio con tres pisos.

En la actualidad, no se puede acceder a ellas (ni al puente de hierro que lleva hasta el Parador) hasta que finalicen las obras de la calle Canónigos (acceso a Casas Colgadas).

Así que para verla o verlas tendrás que cruzar al otro lado de la vaguada; es decir al parador de Turismo y tirar de teleobjetivo.

Estas casas, en una de las cuales había un restaurante, fueron objeto de polémica en su día (y desconocemos si sigue siendo) porque se intentó que allí estuviera el mejor restaurante de la ciudad, pero distintos conflictos, ligados a la política, lo impidieron.

Casas Colgadas

Catedral

Otro de los sitios emblemáticos de Cuenca es su catedral gótica.

La catedral de Santa María y San Julián es el templo principal de la ciudad y sede de la diócesis de Cuenca y está completamente reformada.

El edificio es de estilo gótico, con influencias francesas para complacer la esposa de Alfonso VIII, Dª. Leonor de Inglaterra o Plantagenet, siendo la primera iglesia, junto con la de Ávila, de este estilo en Castilla.

Aunque se comenzó a construir en en 1257, no se concluyó hasta sesenta y un años después, aunque continuaron realizándose trabajos en los siglos posteriores.

A comienzos del siglo XX, debido al derrumbe de 1902 de la torre del Giraldo, se reconstruyó la fachada siguiendo el estilo gótico original (neogótico).

Además, se completaron las vidrieras desaparecidas con vitrales abstractos de inspiración alemana, y más recientemente, se restauró el claustro del siglo XVI.

Pórtico de la Catedral

Plaza Mayor

Junto a la catedral, se encuentra la preciosa Plaza Mayor, con sus animadas terrazas y el Ayuntamiento.

Allí se encuentra también el famoso arco (regulado por un semáforo) que da acceso al barrio de los rascacielos, y la la Plaza Mangana.

En un lateral de la catedral encontramos una calle que nos lleva hasta la estatua de Alfonso VIII, el rey más importante para la ciudad de Cuenca pues fue él quién libero la ciudad de la ocupación musulmana..

Plaza Mayor

Plaza mangana

En la misma Plaza Mayor está la oficina de turismo donde os pueden proporcionar el imprescindible plano y las indicaciones que necesitéis.

Atravesando el arco y subiendo las escaleras nos encontraremos con el museo de la Ciencia (visita imprescindible) y la plaza Mangana.

Esta plaza se llama así debido a su torre (totalmente reconstruida) que dicen marca las horas de Cuenca. Construida originariamente en el s. XVI apenas quedan atisbos de aquél legado.

Fue edificada sobre un alcázar árabe, que a su vez fue sinagoga, y después la iglesia cristiana de Santa María.

Esto tiene que ver con la costumbre ancestral de poner un lugar sagrado sobre el anterior para afianzar la conquista moral de una ciudad o un pueblo.

Ahora es el símbolo municipal y del monumento a la Constitución, y tiene unos miradores de escándalo al atardecer.

Barrio de San Martín

En el barrio de San Martín encontramos un conjunto de viviendas de carácter popular, a través de un laberinto de callejas.

Aquí, así como en el barrio de San Miguel, es donde se encuentran los característicos Rascacielos de Cuenca: casas altas para la época en la que se construyeron, la mayoría convertidas en hoteles y apartamentos.

Su belleza, y los colores de las fachadas, a veces recuerdan algunas construcciones de la Toscana italiana.

Los rascacielos de Cuenca

Muralla y Castillo

Siguiendo desde la catedral por la calle principal, nos toparemos con la muralla y los restos del castillo.

El castillo se sitúa en lo alto de la ciudad, entre las dos hoces, y lo que queda de él son apenas dos construcciones cúbicas, restos de los paños de la muralla, y el Arco Bezudo, que conserva un escudo con toisón.

Fue fortaleza árabe y conquistado por Alfonso VIII en el siglo XII. La última reforma se produjo bajo el reinado de Felipe II.

Desde este lugar, no solo podrás subir a la muralla, sino contemplar, por un lado, los ojos de la mora y por el otro, la cara más fotogénica de Cuenca con las casas colgadas y la vega (hoz).

El puente del Castillo y el arco Bezudo

Más pistas

Lo que las guías no dicen

Si vas a subir a la muralla y al castillo, te aconsejamos que bordees la catedral y tomes la calle paralela (Julián Romero) a la principal (San Pedro).

No sólo la subida será más llevadera y con mejores vistas, sino que atravesarás un pasadizo emblemático -la leyenda del Cristo del Pasadizo- que guarda un terrible secreto de amor.

Además, te recomendamos una visita al museo de la Ciencia y, si te gusta el arte contemporáneo al Museo de arte Abstracto, la Fundación Antonio Pérez y el Espacio Torner, referentes mundial de las tendencias artísticas más avanzadas del siglo XX.

Si buscas parking gratuito deberás rebasar la muralla, a partir de ahí puedes dejar el coche sin problemas.

Existe un autobús lanzadera (nº7) que atraviesa la ciudad de norte a sur….por si te pesan las piernas. Cuesta 1,20€ por trayecto

Lo que no te puedes perder

Callejear por Cuenca es maravilloso, pero puede ser un rompepiernas dependiendo de las veces que te atrevas a subir y bajar.

Imprescindible es la visita a la Plaza Mayor, la Catedral, la Torre Mangana y las vistas desde la muralla y el castillo.

Otros lugares recomendables son las pasarelas del río Júcar, en la parte de baja de la ciudad (mejor ir en coche hasta allí) y el museo de la Ciencia.

Cuenca al amanecer desde uno de rascacielos/hotel

Comer y dormir

Dormir en Cuenca capital no es barato, y, si vas a pasar un fin de semana ,es más rentable reservar noche de viernes y sábado, que solo el sábado.

Una opción más asequible (aunque sigue siendo alta de precio) es dormir en uno de los apartahoteles que están en los llamados rascacielos.

En general, parecen destartalados por fuera, pero interiormente tienen cierto encanto si no te importa que el dormitorio no tenga ventana a la calle.

Los apartamentos suelen estar hacia abajo; es decir que parten de la calle y van hasta la planta menos cinco, justo al lado de la Vega.

Gastronomía

La que ha dado un salto cuantitativo y cualitativo increibles ha sido la gastronomía y la restauración conquenses.

De tal modo que a los restaurantes clásicos les han salido competidores por todos lados, que no sólo ofrecen morteruelo y caza, como el Figón de Huécar (casa donde vivió José Luis Perales), el asador María Morena o la taberna el Albero.

Entre ellos, destaca sobremanera Trivio, y no solo porque sea el único que ostenta una estrella Michelin, sino porque su chef, Jesús Segura, ha sido, junto a Manuel de la Osa, parte indispensable en este despegue.

Tanto es así, que ofrece no sólo un menú basado en investigaciones sobre producto de secano (de la tierra) sino que es capaz de competir en calidad y precio con otros restaurantes, como el Raff San Pedro, de inferior categoría.

Aparte de Trivio, donde podrás tomar un menú estrella Michelin por 50€, otras recomendaciones son Olea Comedor, con su che Eduardo Albiol al frente, y al que no pudimos ir porque ese día estaba cerrado, y Romera Bistró, que ya empieza a despuntar.

Otras opciones son el restaurante Occitano, el Asador de Antonio y la posada de San José.




***Trivio, el triunfo de la cocina de secano

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