Copenhague: tierra de Vikingos

Copenhague es una de las ciudades más bonitas a orillas del Baltico.

Asentada sobre un gran islote, la construcción del puente de Oresund conectó definitivamente por tierra esta capital con la vecina sueca Malmoe.

Sus casas neoclásicas y el agua presente por casi todas partes conforman un paisaje dominado por la famosa sirenita y el muelle de Nyhavn.

El plato nacional, sobre todo en los conocidos brunch frios, son las albóndigas, sin embargo no suelen servirlas en los restaurantes más lujosos entre los que destaca el Noma de René Redzepi.

Cómo llegar

Es difícil llegar a Copenhague, sobre todo por mar, y que su accidentada costa no te recuerde a los vikingos.

De hecho, como ocurre con Estocolmo y, en general, el Báltico que rodea Escandinavia, es tal el cúmulo de islas e islotes que parece raro que los cruceros puedan navegar sin rozarse con ningún pedrusco.

Queda claro, pues, que, aparte de por otras razones, lo refugios de los vikingos quedaban a buen recaudo si no eras un experto en navegación y/o conocías el lugar.

Y es que København, como se dice en danés, aparte de ser la capital de
Dinamaca, es su ciudad más poblada y, probablemente, la más bonita.

Además de eso, y aunque la Guía Michelin tiene una excesiva devoción por su cocina, lo cierto es que también ofrece muchas y buenas posibilidades para hacer turismo gastronómico, aunque resulte ligeramente caro para un españolito de ‘a pie’.

Amager y Nelson

La ciudad se extiende por partes de la isla de Amager y también del municipio de Frederiksberg.

Como ya se ha comentado, se fundó como pueblo de pescadores por los vikingos en el siglo X, pero no se alzó como capital hasta el siglo XIV.

Una serie de plagas e incendios ocurridas en el siglo XVIII obligaron a reconstruir la ciudad, como ocurrió con el prestigioso barrio de Frederiksstaden, el Teatro Real  o la Academia Real de Bellas
Artes.

Aunque fue un siglo después cuando el famoso almirante Nelson atacó  a la poderosa flota danesa y bombardeó la ciudad dejándola ‘para el arrastre’ .

A partir de esa fecha se impuso el nuevo estilo neoclásico que aún impera en sus construcciones.

El parque de Tivoli es uno de los más emblemáticos

La ciudad actual

Pero volviendo a la Copenhague actual, sus habitantes tienen ese corte nórdico tan característico, con la carga genética que conlleva, y esa costumbre de buscar un rayo de sol a toda costa.

En cuanto sale, allí están los daneses y danesas dispuestos a insuflarse la vitamina D, la serotonina y la noradrenalina que les da vida.

Por supuesto, la mejor forma de ver la ciudad es caminando, en bici -es bastante llana- o tomando los barquitos que navegan por sus canales.

Qué ver

Nyhavn

Tienes que visitar la Plaza del Ayuntamiento y buscar la calle peatonal y comercial Stroget , luego girar hacia plaza de Kongens Nytorv, que sirve como acceso al pequeño muelle de Nyhavn.

Nyhavn es el lugar más famoso de Dinamarca y una de las postales básicas de la ciudad.

Sus coloridas casas, sus bares y cafés, y la gente a punto de caerse al agua o a un barco de los atracados en el muelle, de tanta aglomeración, llega casi al agobio.

Mirar, fotografiar y largarse a otras terrazas suele ser la mejor solución.

Muelle de Nyhavn

Sirenita

Aunque un tanto decepcionante ( casi tanto como el Manneken pis de Bruselas) es obligado ir a ver la famosa sirenita, no sin antes pasar por el palacio de Amalienborg, y los parques de Rosenborg o Frederiksberg.

Una de las curiosidades de la ciudad es la iglesia de Nuestro Salvador y su maravillosa escalera de caracol (externa). Las vistas desde la cúpula son magníficas.

La decepcionante sirenita

Además es casi la puerta de entrada al barrio –propuesta alternativa dicen las guías- de Christiania.

Christiania

En este barrio, marginal donde los haya, te encuentras gente de todo tipo,
aunque los vecinos de Copenhague ‘de fiar’  no van muy a menudo probablemente por miedo.

Reducto de una especie de rastafaris blancos, allí se cuece de todo y es posible que la humareda del ambiente te ‘coloque’ para toda la tarde.

Entrada a Christiania

Un cartel a la entrada te indica que está prohibido hacer fotos. Nosotros las hicimos, pero casi nos cuesta caro porque tienen vigilantes por todas las esquinas.

Vigilantes con muy malas pulgas en un lugar donde no entra ni la policía. Así que, si vais, tened mucho cuidado que aquí no se andan con bromitas.

Gastronomía

La gastronomía danesa está basada en los productos del mar y el cerdo, siendo las albóndigas el plato por excelencia. Prueba su Wienerbrød (literalmente, “pan de Viena”) pastel dulce autóctono. También es famoso el Akvavit: vodka aromatizado con hierbas y bayas que se acompaña con arenque (el más famoso es el Aalborg). Asimismo, es costumbre tomar buffet frio a mediodía (el koldt bord) y, claro, las incombustibles albóndigas de carne o pescado con pan de centeno. 

Vista de Copenhague desde la torre del museo

Puente de Oresund

Pero Copenhague va más allá de lo que es una ciudad. La apertura del puente entre Dinamarca y Suecia la ha convertido en la capital de la región del Oresund, un territorio dinámico que comprende la zona sur de Suecia y ciudades como Malmö, Lund o Helsingborg, que se convierten también en referencias atractivas si alquilas un coche para moverte por la zona.

Finalmente, Copenhague es también la ciudad con mejor vida nocturna de toda Escandinavia, lo que hace de la capital de Dinamarca un destino fantástico para quien también esté buscando diversión.

Más pistas

Lo que las guías no dicen

Además de la ciudad, los alrededores están plagados de castillos, así que si eres aficionado puedes acercarte hasta el de Hillerod o Helsingor (el castillo del príncipe de Hamlet).

También puedes visitar parques como el de Klampenborg, o, un poco más lejos, restos vikingos como en Roskilde.

Ten cuidado con las fotos si vas a visitar el barrio de Christiania, la gente es ‘rara’ y mira ‘raro’, y tienen vigilantes por todos lados.

Iglesia de Nuestro Salvador

Lo que no te puedes perder

El muelle de Nyhavn. Te hincharás a hacer fotos y, si sale el sol, verás el hervidero de gente en que se convierte.

Allí verás casas con fachadas de colores,barcos y cervezas, así como alguna que otra albóndiga de cerdo –el plato nacional con permiso de los pescados y las coles-.

Otra panorámica del muelle de Nyhavn

Carlsberg y Tuborg son las dos marcas de cerveza autóctonas, pero donde esté una buena Mahou 5 estrellas, que se quiten las danesas (las cervezas, se entiende).

También deberías visitar la famosa sirenita, en el parque de Langelinie. Aunque la estatua puede que te resulte un poco decepcionante, el entorno del parque y el castillo son espectaculares sin ninguna duda.

Además, te recomendamos que subas la escalera de caracol (externa) de la Iglesia de Nuestro Salvador (Vor Frelsers Kirke) y comprueba sus magníficas vistas (por la tarde cierran muy pronto).

Fortaleza del parque de Klampenborg

Comer

Antes de que te fijes en los restaurante que proponemos, debes tener en cuenta que un euro equivale a unas 8,7 coronas danesas.

Todos los locales que merecen la pena son caros para el españolito medio (porque los daneses ganan sueldos muy altos). Parten desde los 35 € en adelante al cambio.

Pero, en todo caso, los mejores en relación calidad precio son Pluto (300/475 Coronas); Selma (300/480), Anarki (285/450) de las misma propiedad que Melee (325/525) y Enomania (360/590).

Noma , Pluto, Enomanía y Melee

Con una estrella Michelin el 108, (350/1150 coronas) , Kiin Kiin, (495/975) y Formel B (495/975) y, por supuesto el dos estrellas Noma, de René Redzepi.(2500 coronas)

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