Un lobo en el kilómetro cero

Reflexión y Penitencia

El sábado pasado fue la jornada de reflexión, en las elecciones, y hoy es la jornada de penitencia, sobre todo para el PSOE, que aún no se ha dado cuenta –o si lo saben disimulan que da gusto- que están acabados…por el momento. Porque no sólo es que hayan sufrido una debacle electoral en toda regla, sino que, a ese millón de votantes que normalmente da las victorias electorales a unos y a otros, les da grima verles. Es así y no hay más. Pero es que esta vez se han unido al menos otro millón más de desencantados, lo cuál no es extraño dada la situación.

Y es que cuando uno ha llegado a ese punto, mejor dejarlo. Pero ZP no envaina la espada; es como Custer, prefiere que todos mueran con las botas puestas y sacrificar a las tropas antes que retirarse y salvar vidas, en este caso, políticas. De hecho, ayer cuando salió a dar la cara, tras el varapalo de los votantes, lo hizo porque sabe que su imagen es la de un cadáver político y por eso intentó que recayeran sobre él todas las responsabilidades; bueno, sobre él y sobre la crisis, porque el no se adjudicó ninguna influencia en todo lo que ha pasado y en lo que ha ocurrido con su partido.

Pero no os oculto que, aparte de lo que haga este hombre, a mi se asusta una cosa: la actitud de los políticos, en general. Creo que van a su bola y han perdido el norte y el contacto con la sociedad. Bueno, han perdido el norte, o están atados de pies y manos por los compromisos adquiridos con distintos grupos de presión. Y es que llegado a un punto, la altura profesional de un político se mide por el número de sapos que es capaz de tragarse cada día.

Otra cuestión bien distinta es la de los acampados de la puerta del Sol de Madrid y en otras ciudades españolas con sus comisiones de trabajo, su pergamino de exigencias, sus rastas, sus funciones alternativas…una chulada visual y ayuda impagable para las televisiones que han tenido, por fin, una noticia televisable en una campaña tan casposa como la que hemos tenido. De hecho, me cuentan que los cámaras han tenido que limpiar la caspa que dejaban los políticos en los objetivos cada vez que terminaban de grabar uno de esos espacios electorales.

No quiero ser cansino como un político, pero ya os digo, de antemano, que todos deberíamos haber estado en la Puerta del Sol o en las concentraciones similares que se celebran en otras ciudades, porque razones nos sobran. Por ejemplo, ayer, tras el palizón electoral, ZP habló otra vez de Estado del bienestar y de responsabilidad de Gobierno, pero,¡buen hombre! como puede usted decir eso con 5 millones de parados oficiales (porque los parados reales son menos y si no, no hay más que ver las caravanas de coches los puentes, fines de semana y fiestas de guardar), y no flipar en colores.

Pero, aún reconociendo que los políticos tienen menos tirón que Bigote Arrocet, tengo dudas acerca de qué proponen y qué quieren los acampados en Sol, y, sobre todo, qué van a hacer en el futuro; porque supongo que no se podrá prolongar eternamente esa democracia- comuna que ha puesto en marcha. Me preocupan también sus reivindicaciones idílicas y poco terrenales. Yo también quiero que se acabe el hambre en el mundo, pero mucho me temo que es difícil conseguirlo.

Lo que propone la gente que forma parte del movimiento 15 M es irrealizable porque supone cambiar la sociedad al completo. Darle un vuelco al sistema económico, político, social…a todo lo que representa nuestro modo de vida humanoide, nos guste o no. Pero se han metido en un lío, porque elegir cuando desalojar la Puerta del Sol tiene tela: es como tener a un lobo cogido por las orejas, pues no sabes cómo soltarlo, ni como continuar aguantándolo. Con eso no quiero decir, ni mucho menos, que esté en contra de que duerman con sacos en el km. cero y reivindiquen el cambio de la ley de partidos, pero me parece que están en los mundos deYupi y sólo falta que salga Don Pimpón y los Fraguel, para darle forma a los teleñecos en que se han convertido en manos de ese gran hermano que es la TV.

Los políticos, si tuvieran sesera, deberían ver que hay una parte importante del electorado que no vota o que vota en blanco; de hecho, uno de cada tres o más personas con derecho a voto, o no lo hace, o no vota a nadie, pero parece que no interesa reflexionar sobre eso. Según mi opinión, el no voto debería contarse como un voto de los que no votan y darle contenido en un partido no político..

En cuanto a las acampadas, ¡ay amigos¡, alguien tiene que fijar el fin de la misma, porque si no la cosa se diluirá en efluvios verbales y nadie les tomará en serio en poco tiempo. A mi lo que me preocupa ( y a los comerciantes de la zona, creo que mas) es que llegue la noche vieja de 2011 y ésta gente siga allí con sus espectáculos alternativos, y que, por culpa de eso, dejen de venderse cientos de toritos de plástico, muñecas gitanas/sevillanas recocidas, camisetas obscenas y otro tipo de souvenirs típicos de las zonas turísticas.

También me aterra no ver esas botellas de sidra, las serpentinas, a la tía Toribia dándole a la zambomba o cómo nos atragantamos con las uvas moscatel. Incluso me inquieta pensar que esa turba pacífica impida salir a Igartiburu, con sus transparencias, o al previsible Ramón García, a los famosos balcones de Sol a dar las campanadas de fin de año. Si eso ocurre, no tendremos más remedio que mandar a Belen Esteban a que les de una charla y les diga: ‘yo por mis campanadas ma-to’, así seguro que se dispersan.

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