Oceanika: déjate sorprender por una lluvia de trampantojos

Nadie sabe porqué en el restaurante Oceanika eligieron este camino, pero, de momento, las cosas van rodando.

Aún no han cumplido su primer año de vida y este restaurante de precioso nombre, busca la sorpresa del cliente desde el minuto uno proponiéndole un vodevil gastronómico fiibustero lleno de trampas para la vista y dobles intenciones.

La muestra es que el menú empieza con el café y acaba con nigiris.

Tanto si lo crees como si no, por su fenomenal relación calidad- precio y la amabilidad de sus propietarios, debes ir a probarlo. La pregunta es: ¿te atreves?

La cafetera y mas

Medio escondido, como si quisiera entrar de puntillas en la gastronomía madrileña, el restaurante Oceanika cumple, el próximo mes su primer año de vida.

Filo y Carlos; Carlos y Filo, tanto monta, monta tanto, son los propietarios al frente de un negocio que viven con pasión.

Reciclados de otro resturante, de cuyo nombre no quieren acordarse -por aquello de no vivir de las rentas de dicho local con otro chef y otra propiedad de nombre Emiliano- , viven el día a día con el sobresalto de tener que agradar.

Miedo escénico

Y es que a pesar de hacer las cosas de forma correcta, miran hacia uno y otro lado para ver si alguiien les da un cocotazo por cometer algún error.Pero este ‘miedo escénico’ se les pasará pronto.

El local es sencillo, pero agradable, con combinación de madera, cuadros y ‘aire’ repartidos por el espacio con pulcritud.

Luego llega la carta ‘del revés’. Y es que si te pides su menú emociones (30 euros y 6 pases) todo comienza por el café y sigue por el postre.

O al menos eso nos hacen creer en una suerte de trampantojo continuo que estimula la imaginación y más tarde, cuando se prueba, también el paladar.

Churros y chocolate ‘frijol’

Carta del revés

Pues bien, aunque hay carta, nosotros probamos algunos platos de este menú que comienza con una cafetera italiana similiar a la que utilizaba el chef gallego Marcelo Tejedor.

Aunque, en realidad, contiene un dashi de rica factura. Pero el entrante-postre, aloja en su interior más sorpresas como gambas, mejillones y verduras en distintos compartimentos, que sorprenden y sorprenden sin parar.

El plato merece la pena, igual que el chocolate con churros que viene después, formado por masa de cereal, queso y frijoles. Limpio, directo, divertido y sabroso.

Pero Carlos, uno de los propietarios es un showman y sea por ello o no, el caso es que le gusta interactuar con los comensales.

Así ocurre con la ‘danza del bloody Mary y su tomate fresco triturado natural como se empeña en repetir cual karma este peruano de nacimiento.

Un conjuro medio meiga, medio cuarto milenio que acaba con un brindis y sobre todo con la extraordinaria delicadeza y el dulzor chispeante del ´coctel gastronómico’.

Se completa con una especie de combinado de gamba. cebolla y pimiento en copa.

Estos tres platos son realmente meritorios y marcan una senda que. aunque incompleta aún, no deberían abandonar.

Bloody Mary y Temaki a la mexicana

Tiradito con palomitas

También probamos el tiradito de pez mantequilla con palomitas que se ‘mojan’ en la salsa y que, por las grandiosidad y parafernalia de los platos anteriores se queda un poco capidisminuido.

Correcto de ejecución (no sabemos si debería ir en este orden en el menú) lo cierto es que da paso a la estrella -al menos de momento- de la casa.

Sabor a menta, mermelada de ciruelas..y un tiburón envuelto en una hoja de lechuga, ya que hablamos de cazón adobado, y un guiño a la tacita de plata; o sea, Cádiz.

El cruce de sabores nos recuerda a la técnica empleada por otros afamados chefs con influencia oriental, y que aquí arranca varias exclamaciones de rotundidad y satisfacción.

Por vergüenza torera no nos pedimos otro de estos tacos de lechuga con cazón. Con eso lo decimos todo. Temaki a la mexicana, lo han bautizado en carta, y cuesta 7 euros.

Envueltos en el engaño

Y para terminar con este guión filibustero, nada mejor que un postre que parece lo que no es.

Uno diría que son nigiris con pimiento y en realidad es arroz con leche, con guayaba y mermelada de chile ligeramente picante y en la que hay que mojar; aunque no mucho, por si acaso.

Así que una buena experiencia en un restaurante en el que se puede comer fusión divertidísima, con una buena calidad y a un precio mas que razonable.


Oceanika. C/Antonio Pérez 26. Madrid. Telf. 915626660. www.oceanikafusionbarmadrid.es

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