Monasterio de Piedra: un paseo “pasado por agua”

El Monasterio de Piedra lo forman una serie de cascadas y recintos que tienen al agua como protagonista.

Situado en la provincia de Aragón es una suerte de grutas y cascadas en un entorno ideal.

El parque recibe el nombre del monasterio cisterciense que lo vigila y del río Piedra que lo atraviesa y va modelando la roca caliza en sucesivas y preciosas cascadas y/o lagos que conforman su esqueleto.

Aunque parezca increíble, el conjunto kárstico (piedras porosas que disuelven el carbonato cálcico que las componen) que contemplamos ahora estuvo en el fondo del mar y fue el mismo plegamiento de la formación de los Pirineos quien la trajo hasta la superficie.

Monasterio Cisterciense

Qué ver

Dentro del Monasterio de Piedra hay numerosas cascadas, como hemos señalado.

Entre ellas destacan la de la Trinidad, las grutas de la Pantera y del Artista, el mirador del Capricho, el baño de Diana, la gruta del Iris y, sobre todo, la Cola de Caballo y el Lago del Espejo.

Para quienes no lo conozcáis, deciros que es una excursión que puede realizarse en un día, si viajais desde Madrid o similar -y de Zaragoza, claro-, ya que está cerca de la capital aragonesa.

Uno de los rincones del parque

Monasterio Cisterciense

El monasterio fue una fortaleza de defensa de los musulmanes y en tiempos de la Reconquista (1194) Alfonso II de Aragón cedió el castillo y todas las tierras que lo rodeaban a la Orden del Cister.

Fue entonces cuando doce monjes y un abad procedentes de la Abadía de Poblet, Tarragona, se trasladan a estas tierras aragonesas para consolidar la fe cristiana.

Tardaron muy poco –sólo 23 años- en construir el Monasterio, y por eso los historiadores piensan que las piedras para su construcción fueron extraídas de la muralla y el castillo árabe que lo rodeaban.

El monasterio donde se hizo el primer chocolate…con pimienta

Visita guiada

En la visita guiada te enseñan todas las estancias del recinto, desde el claustro de la iglesia, hasta las bodegas y cocina, pasando por el refectorio y el curioso calefactorio utilizado para calentar parte del edificio.

Una de las historias más curiosas es la relación del monasterio con el chocolate.

Interior del monasterio

Parece ser que uno de los monjes que acompañó a Hernán Cortés a México, Fray Jerónimo de Aguilar, envió la primera muestra de cacao.

Junto a ella adjuntó la receta del chocolate (al que entonces se añadía pimienta porque estaba muy amargo) al abad del Monasterio, Antonio de Alvario, allá por 1835.

Cascada de la Trinidad

Chocolate

Por eso fueron sus monjes los primeros en probar este manjar.

En la tienda del monasterio tienes muestras ‘actualizadas’ de todas las variedades de chocolate con picante, con canela…que harán las delicias de los más chocolateros.

Claustro del Monasterio

En definitiva, un viaje divertido que mezcla naturaleza, arquitectura, cultura y gastronomía, y que circula por parajes aragoneses (el pueblo de referencia en Nuévalos) que acoge densos bosques de ribera con árboles gigantescos.

El parque es una maravilla y se puede ir con niños, aunque hay que tener en cuenta que hay que subir y bajar de las cascadas, y para acceder a las grutas hay algunas escaleras empinadas y correosas.

Por lo demás, es un viaje perfecto para fin de semana y que permite no sólo ver este maravilloso lugar, sino también hacer un recorrido (aunque las entradas se venden por separado, yo recomiendo que lo hagáis conjuntamente porque sale más a cuenta) por el monasterio.

La cola de caballo en todo su esplendor

Más pistas

Lo que las guías no dicen

Otra toma de la Cola de Caballo

Al parque se llega por la Autovía A-2, dirección Madrid-Barcelona salida Km. 204(Alhama de Aragón – Monasterio de Piedra); o bien, en la misma autovía dirección Barcelona-Madrid salida Km. 231(Nuévalos – Monasterio de Piedra).

Una de mis recomendaciones es ir vestido estilo cebolla (con capas), por si las grutas y zonas de sobra hace fresco al atardecer.

Lo que no te puedes perder

No os perdáis el atardecer desde la gruta del Iris, junto a la cascada de la cola de caballo –nada menos que 50 metros de caída de agua-.

Si bajais por las escaleritas puede que os caída algo de agua y está fresquita, os lo aseguro.

También os recomendamos hacer una parada ‘técnica’ en el lago del espejo.

El lago del espejo

No hace falta que os explique nada: mirad hacia el lago y en silencio. El paisaje y la luz cambia cada segundo en un contraste espectacular.

Si vais con niños, les puede gustar ver la exhibición de aves rapaces.

Comer y dormir

El hotel Las Truchas y, por supuesto, el hotel Spa Monasterio de Piedra, en el mismo parque: una auténtica pasada para disfrutar y relajarse, además de disfrutar de las ricas viandas de la zona, son las mejores opciones.

la gruta de los Artistas

Puedes comer a las puerta del mismo parque donde hay un restaurante de menú que no está mal, aunque sea un poco de batalla; pero si quereis algo mejor, probar con el restaurante Rio Piedra, junto a Nuévalos.

Está fenomenal y a un paso del Monasterio así que incluso puedes ir al parque después de comer sin riesgo de inoportunos mareos en el coche.

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