Marsella: la llave de la Provenza

Marsella es la capital de la Provenza y famosa, entre otras cosas, porque allí se fabrica el famoso jabón y por ser la ciudad donde nació Zinedine Zidane, mito del fútbol francés y entrenador del Real Madrid.

Por número de habitantes es la segunda ciudad más importante de Francia y la inspiradora del himno del país.

Volcada hacia el Mediterráneo tiene en su Puerto Viejo y en la zona que hay detrás del Ayuntamiento (el barrio de “Le Panier”) el auténtico corazón de la ciudad.

Allí se ubica, por ejemplo, la Maison Diamantée llamada así por los resaltes en punta de diamante de su fachada y por las decoraciones de su escalera con artesonado, única en Marsella.

Arco de triunfo de Marsella

Este edificio fue clasificado como Monumento histórico en 1925, se salvó de la destrucción durante la Segunda Guerra Mundial y albergó el Musée du Vieux Marseille de 1967 a 2009.

Qué ver

Una de las mejores formas de conocer Marsella es subirte a un autobús (Color Bus se llama) y visitar las zonas más turísticas e interesantes.

Te puedes subir y bajar tantas veces como quieras, pero te aconsejamos que mires bien los horarios porque aquí te torean en cuanto te descuides.

El bus turístico es una de las mejores formas de conocer la ciudad

El Puerto Viejo

El Puerto Viejo es el lugar que no debe faltar en tu visita.Una ciudad que tiene pasado griego (Massalia), romano (Massilia) y medieval (Masiho).

En 2013, el Puerto Viejo se hizo semipeatonal y sigue siendo el centro neurálgico de Marsella.

El primer Ferry comenzó a funcionar en junio de 1880, con la inauguración del trayecto “Ayuntamiento-Place aux Huiles”. En 2010 se puso en circulación otro ferry con propulsión eléctrica-solar. Hoy en día, los dos ferrys conviven en el Puerto Viejo.

Edificios frente al Puerto Viejo

Notre Dame de la Garde

La basílica de Notre Dame de la Garde (de la guardia) – anteriormente fue la Iglesia Notre Dame du Mont y de Saint Etienne) se alza sobre el puerto viejo majestuosa en lo alto de un monte.

Es conocida también como la iglesia de los marineros porque los que naufragaban y sobrevivían llegaban hasta aqui para dar gracias a la virgen por salvar su vida.

La arquitectura de Notre Dame es bizantina

Por eso también es conocida como “La Bonne Mère”, (la buena madre) virgen emblemática de la ciudad que vela por los marineros, los pescadores, y todos los marselleses.

Panorámica

Solo por ver la panorámica de la ciudad ya merece la pena subir hasta la colina de 154 metros donde se construyó.

Por eso no es raro que la basílica y el monte siempre fueron observatorio de vigilancia para proteger el puerto de invasores. Así se construyeron distintas atalayas, además del castillo de If.

Vista panorámica desde Notre Dame de la Garde

El objetivo era que ejercieran como defensa maritima de la ciudad con una triple vocación: un puesto de vigilancia, una obra militar y un lugar de culto y peregrinaje.

A mediados del siglo XIX, el santuario resulta demasiado pequeño para el número de peregrinos que lo visitan, y Monseigneur de Mazenod decide construir la gran basílica Notre-Dame de la Garde.

De estilo romano-bizantino (cúpulas, policromía de las piedras, oros, y mosaicos), la basílica responde a la perfección al programa de las grandes construcciones emprendidas con Napoleón III en Marsella.

El edificio es una maravilla, precioso, espectacular…y está construído en dos alturas: en la parte baja está la cripta, abovedada, y en la alta el santuario dedicado a la Virgen.

La estatua de la virgen fue realizada por el escultor Lequesne, en bronce dorado con pan de oro e instalada en septiembre de 1870.

Interior de Notre Dame de la Garde

Abadia de St. Victor

Dicen que esta abadía esconde la venerada tumba con las reliquias del mártir marsellés San Víctor (s. IV)

Como otros momumentos, esta abadía sufrió los avatares de la ocupación griega, romana, normanda y sarracena, desde el s. II a. C. hasta finales del s. X.

Desde finales del s.XII y hasta el s. XIII, se reconstruye la abadía por completo siguiendo las reglas de los constructores romanos. Luego se fortificó el monasterio y el conjunto se incluyó en el sistema de defensa del puerto.

Ayuntamiento

El actual emplazamiento del Ayuntamiento (Hôtel de Ville, en francés) estuvo ocupado desde el siglo XIII por la Maison de Ville, que reunía a vendedores y cónsules, y en el siglo XV por el Palais Communal.

Pero el edificio actual no se construyó hasta el siglo XVII. Simbolizaba el nuevo estatus político de la ciudad, ordenado por Luis XIV quien modificó el régimen portuario e impuso que los escabinos (concejales) gestionaran la ciudad.

De estilo barroco fue declarado Monumento histórico en 1948. El pabellón Puget alberga hoy las oficinas del Alcalde y del teniente de alcalde.

Castillo de IF

El castillo de If se construye, tras una visita del rey Francisco I en 1516, quien lo consideraba un punto estratégico de defensa de la ciudad. Sin embargo, la fortaleza cambia rápido de función y se convierte en una prisión.

Este castillo es conocido porque fue la cárcel de José Custodio Faria, a quien el escritor Alejandro Dumas inmortalizó como Edmundo Dantés en el Conde de Montecristo.

Tras haber encerrado a los insurrectos de 1848 y a los comuneros de 1871, la fortaleza perdió su vocación carcelaria y se abrió al público en 1890.

Islas de Frioul

Aridas y pedregosas como el mismo páramo, el archipiélago de Frioul contituye, por sí mismo, cuatro macizos de roca caliza frente a la costa marsellesa.

Además de la la isla de If, las otros tres islotes son Pomègues, Ratonneau y Tiboulen.

Estas islas también constituyen un refugio para numerosas aves marinas. Entre otras, son la zona predilecta de las gaviotas patiamarillas, el “gabian” de los provenzales.

Comer

El Puerto viejo está plagado de perqueños bistrós y cafés a la francesa. Y es que comer, en general, es más caro que en España y eso se nota a todos los niveles.

Aunque no podemos decir que Marsella sea una ciudad aparentemente muy lujosa, cuenta con un restaurante tres estrellas Michelin y dos de 2 estrellas, además de otro cuatro con una estrella.

Sala del restaurante Saisons

Por relación calidad precio es precisamente Saisons, con estrella Michelin, donde puedes comer por unos 40 € con un rango que va desde los 29 a los 80€.

A mediodía su menú Initiation con tres pases cuesta 29 €. o si prefieres solo dos platos entonces el precio baja hasta los 24 €. También puedes probar el menú Imagination con 5 pases y 55 € que se sirve a mediodía y por la noche.

Otro de los recomendados que, además está muy cerca del Puerto Viejo es la Cantinetta (25 a 45 €) aunque, en realidad, es un restaurante italiano. Además también tienes la opción de ir a Otto (32 a 45 €) y Schilling (33 a 42 €).

Tampoco están nada mal por su relación calidad/precio Madame Jeanne (35 a 64 €) y les Aromes (34 a 75 €)

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