Marcela, brasa y vinos en el barrio romántico de León

León tiene un nuevo templo gastronómico. Se llama Marcela brasa y vinos, y está causando sensación en esta capital de Castilla y León.

El nombre de Marcela, como señala Antonio Vázquez, consejero delegado del grupo By Vamuca propietario del negocio, “es un reconocimiento y un homenaje a la mujer de mi vida, mi esposa Lola, y a todas las mujeres de la familia».

«Por eso decidimos buscar un nombre de mujer y, dado que estábamos en la plaza de San Marcelo, no tuvimos dudas: Marcela».

El local consta de una inmensa terraza y dos plantas separadas por un techo de cristal con una cortina de agua impresionante.

Modernista, de estilo neoyorquino, está situado entre el barrio Romántico y el Húmedo en una de las plazas mas céntricas de León; frente al edificio Casa Botines, legado de Gaudí.

Dos conceptos

Marcela brasa y vinos tiene dos conceptos gastronómicos distintos, pero complementarios: el brasa y vinos (restaurante) y el tapa y vinos (para tapear).

Los sábados por la noche, además, hay música en vivo y hasta la iluminación y los uniformes del personal del restaurante se va adaptando a la hora del día.

Nosotros disfrutamos de ambos espacios y ambos nos parecieron impresionantes. En el bar, además, puedes tomar medio centenar de vinos por copas.

El restaurante

Restaurante

En el restaurante, que cuenta con un sol Repsol, aparte de la carta, existe un menú degustación de trece pases por 75 €.

Y aunque ya sabemos que este es un tema delicado (decidir el precio) suponemos que la propiedad habrá valorado esto en una ciudad como León que, dicho sea de paso, cuenta con una clase media-alta muy importante.

Tan importante como lo es el pan, el aceite o el vino en un restaurante como éste que presume -y con razón- de poseer una bodega extensa a la par que exclusiva.

La barra de tapas bajo el techo acristalado con el agua

Con nombre

En Marcela brasa y vinos se cuidan al máximo todos los detalles, incluido el vino, y el chef Juan Ordás, uno de los cocineros más respetados de León, junto al jede sala, Javier Garcia, ejecuta con maestría cada plato sin efectos colaterales para el producto top que maneja.

Y eso se nota, desde el minuto uno, cuando llega la hogaza de pan de flama (miga blanda) con su propio hurmiento (levadura fermentada) que elaboran en la panadería ‘Luciano’, de La Magdalena.

También destaca la extraordinaria mantequilla y el AOVE del Bierzo: todos los productos con nombres y apellidos.

Vamos, que aquí nada se deja al azar, nada es casual y todo esta pensado para satisfacer al cliente y que salga de aquí con una sonrisa de oreja a oreja.

La bodega con mas de 800 referencias, y cuyos vinos se pueden degustar por botellas o copas, es impresionante

Degustación

El menú degustación comienza con un vino de Jerez prolegómeno de que llega algún plato que lo complemente como es el gazpacho con tomate de Mansilla y una típica, aunque imprescindible, cecina de León Bodega El Capricho.

Escabeche de bonito de Burela y tomate

La anchoa de Santoña como pimiento de Fresno (de Benavente) dio paso al primer plato top, siempre según nuestra humilde opinión.

Se trata del escabeche de bonito de Burela y tomate (como os dijimos aquí todo tiene nombre y apellidos), llegado de la marina lucense donde, se dice, se pesca el mejor bonito.

Calidad top

Todos los productos que se sirven en el restaurante son de una calidad extraordinaria. Por eso el foie casero con moscatel, la navaja «de buceo» -sin tierra- a la brasa o la volandeira (zamburiña), salicornia y yuzu están a este nivel.

Garbanzos de Pico Pardal frito con gamba de Huelva al ajillo

Como también lo está el puerro de Sahagún (El Bierzo) con parmentier, pero nosotros, que somos mucho de mar y montaña, nada como los garbanzos de pico pardal fritos con gamba de Huelva al ajillo.

Un platazo en toda sus dimensiones. Sabroso, elegante y con esa gamba onubense tan delicada que le da señorío.

Claro que tampoco está nada mal el atún de Ballfegó con boniato parmesano, ni, por supuesto, el lomo bajo madurado de El Capricho que, dicho sea de paso, tiene un sabor muy especial debido probablemente a los meses de maduración.

Añadir que El Capricho y la ganadería que José Gordón posee en Jiménez de Jamuz, es considerada la catedral de las maduraciones de carne de buey.

Un lomo de buey que depende del fuego y una buena parrilla para expresar en el plato el cuidado que ha recibido en el campo.

Lomo bajo madurado de El Capricho

Parrilla

Y es que para conseguir extraer todas sus cualidades organolépticas no solo hace falta una buena brasa de leña, sino cortar la carne a cuchillo para no quemar su superficie.

Luego, los maestros parrilleros retiran el hueso con el fin de obtener un asado uniforme y eliminan el exceso de grasa que pueda haber.

Más tarde se atempera la chuleta a distancia del fuego, para acercarla después con el propósito de sellar su superficie.

Finalmente se trincha, como dicen los expertos «a favor de su naturaleza»; es decir, respetando la dirección del músculo.

Maridaje

A estas alturas del partido ya casi estábamos pidiendo la hora, porque, además, cada plato llegaba con un maridaje de vinos concreto y escogido para la ocasión por Dani Giganto, que oficia de sumiller con la maestría de alguien que pasó por el Bulli.

Por eso cuando abordamos «la prórroga» de la tabla de quesos artesanos estábamos prácticamente al límite, y decimos esto porque había que dejar sitio para el postre: un helado de vainilla con fresas que prepara al momento Josué Giganto.

Los hermanos Giganto, Dani y Josué, antes de servir el postre de la crema de vainilla

Bodega

Mención aparte merece la bodega de Marcela: más de 800 referencias de las mejores denominaciones del mundo (Portugal, California, Italia, Sudáfrica…) con especial atención a los mejores vinos españoles (muchos de León) y franceses.

De hecho, en la planta baja de Marcela podrás tomar una selección de estos vinos por copas a precios que varían entre los 2,5 y 12 euros.

Además, dispone de más de 60 productores de Champagne francés, cava y espumosos españoles.

Productores tan respetados como Salon, Selosse, Krug, G.Roumier, Petrus, Chateau Lafleur, JL Chave, Coche-Dury, Vega Sicilia, Sine Qua Non o Leroy están ampliamente referenciados en la carta, 

«Yo en la sala soy feliz»

Dani Giganto, marcela brasa y vinos

Finalmente, solo repetir la consabida frase de que «no te lo puedes perder»…y que aquí es más real que nunca, si cabe.

Y esto sucede gracias a que todo lo bueno que pasa en este lugar tiene que ver con la ilusión y la pasión del equipo que trabaja aquí.

Una ilusión que podría resumirse con esta frase de Dani Giganto, que fue parte del equipo de sala de el Bulli en 2008, y se enamoró del mundo de los vinos gracias a su admirado Ferran Centelles: «yo en la sala soy feliz», dice.

Pues que conste en acta.

Dani Giganto y sus vinos

Nuestro menú

  • Gazpacho de tomate de Mansilla
  • Cecina de León del Capricho
  • Anchoa de Santoña con pimiento de Fresno
  • Escabeche de bonito de Burela y tomate
  • Nuestro foie casero con moscatel
  • Navaja de buceo a la brasa
  • Zamburiña o volandeira, salicornia y yuzu
  • Puerro de Sahagún con parmentier
  • Garbanzos de Pico Pardal frito con gamba de Huelva al ajillo
  • Atun de Ballfegó con boniato parmesano
  • Lomo bajo madurado de El Capricho
  • Nuestra selección de quesos artesanos
  • Helado de vainilla hecho al momento
  • VINOS: Fino tradición (Jerez), Sainth-Joseph (valle del Ródano), Amontillado tradición (generoso de Jerez), Bendito destino (clarete Ribera del Duero), San Cucufate (Ribera del Duero), Mouline a Vent (Beaujolais, sur de Borgoña,), PX 1986 (Montilla-Moriles-Córdoba) y Champán Bollinger.


El tapeo

El bar de tapas y su carta tampoco son desdeñables. En ella puedes encontrar desde su ensaladilla rusa con piparras (12€) a sus croquetas caseras (6€), pasando por su cecina, chorizo picante y quesos curados

Además, cuenta con un apartado especial dedicado a la conservas de Güeyu Mar que responden a la calidad que publicitan.

Sin embargo, lo más exclusivo quizá sea la carta de sus «imprescindibles», en la que nosotros destacaríamos el tuétano a baja temperatura con caviar (que nos encantó) o los tigres (mejillones empanados) picantes (8€).

Pero también tienes para elegir ensalada de piparras, tomate y kalamata (6€), ensalada de pimientos del Bierzo (10€) o las rabas de calamar fresco (17€).

Otras opciones son las patatinas “en honor a Fon (8€), los huevos rotos con morcilla o picadillo «Made in León» (10€), el pastel de cabracho (6€), la tortilla de Alubias de la Bañeza (9€) o la costilla glaseada de vaca vieja (22€).

Ah, claro, y de postre no te pierdas uno de los mejores flanes que puedas probar ni su mágnum de golosinas leonesas (ver video inferior).




Marcela brasa y vinos. Plaza de San Marcelo 9. León. Telf 887 888 888. www.marcelabrasayvinos.com

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