Los ‘tirantes virtuales’ quieren el poder

Las trampas del supuesto

El lenguaje no sólo sirve para comunicarnos sino que, en muchas ocasiones, puede ser utilizado como bálsamo mental o elemento agresor. Casi nunca nos damos cuenta de que el hecho de expresarnos de forma correcta es fundamental para dar a entender lo que queremos decir. Pero no es menos cierto que la lengua, sobre todo el español, pone a nuestra disposición subterfugios que nos permiten acusar o insultar con la impunidad de un niño. Os hablo, naturalmente, de la palabra ‘presunto’. Presunto culpable, presunto ladrón, presunción de inocencia…ya veis, esta palabra es una especie de bálsamo universal.

El otro día escuché a Rubalcaba, al que el PP tira a matar por su ‘supuesta’ (¿lo veis claro?) implicación en el caso Faisán que, para el que no lo sepa, y en resumen, es la investigación sobre ‘supuestos’ chivatazos a miembros de ETA por parte de la propia policía. Pues bien, Rubalcaba, en el Congreso, llamó ladrones a los miembros del PP por la trama Gürtell (o ‘Guiurtel ‘ que diría Herman Tersch), pero puso por delante la palabra ‘supuesto’ y quedó como si lo dijera un niño. Y es que esta palabra sirve para evitar querellas, y puesta delante de cualquier frase, por muy agresiva y falsa que sea, legitima que uno no dijo nada ni acusó o insultó a nadie.

Pero como en las manchas más persistentes, o los perfiles de Facebook, lo que se dice es difícil de borrar y siempre queda en la mente de quienes nos escucha, son trampas del cerebro. Si afirmamos que tal o cuál individuo es un ladrón, por mucho que le pongamos por delante la palabra ‘supuestamente’ queda el poso sospechoso de que lo es.

Y es que si vamos a eso, yo podría decir sin temor a equivocarme, que hay alguien ‘supuestamente’ empeñado en que pensemos que las movilizaciones que están recorriendo las calles y plazas de muchos países árabes se deben a Internet y que se han organizado a través de la Red. A mí me parece que quien dice eso es que nunca ha caminado por las calles de El Cairo, por el barrio Copto, por la ciudad de los muertos o sus aledaños…y tampoco ha visto cómo vive esa gente. Dudo que alguno de los comerciantes del gran bazar de Jal el Jalili (o Kal el Kalili), que son los que tienen más poder económico, si se puede llamar así, tengan un ordenador y una conexión a internet en sus chiringuitos. Aunque eso sí, he visto perros, caballos y otros animales muertos en los cauces del Nilo que circundan la carretera que va desde Giza a Sakara, y allí las ratas, que son del tamaño de los búfalos, sí que manejaban con soltura el Ipad para pasarse información sobre el índice de contaminación del río y donde poder comer a satisfacción.

Es lo que tiene El Cairo, que la gente no tiene para comer ni donde ganar dinero (salvo el turismo) , pero las ratas se comunican por facebook. Tal vez por eso ha estallado la revolución popular y tal vez por ello ahora los dictadores han decidido morirse todos juntos, a la vez y de repente, como la ‘supuestamente’ multinacional del pufo, Nueva Rumasa.

El primero de los dictadores que parecía estar tocado por la muerte tras abandonar Egipto fue Mubarak, de quien se ha filtrado que está gravemente enfermo y ‘supuestamente’ atendido en algún hospital de Arabia Saudí. El segundo es Ben Alí, el dictador tunecino, que parece estar en coma y ‘supuestamente’ en otro (o el mismo) hospital árabe que su homólogo en las labores dictatoriales.

Por su parte, y excluido de la categoría dictador, el marqués de ¡yo te pego leche¡ ha manifestado que se pega un tiro antes de fallar a los inversores de Nueva Rumasa. Un poco excesivo este hombre, y un ‘supuestamente’ gran pecador al hablar de quitarse la vida cuando ha sido adalid del Opus Dei tanto tiempo (ahora, no sé si sigue en la Obra).

Aunque nadie lo ha confirmado, puede que todo esté ‘supuestamente’ amañado y que, ‘supuestamente’ la desaparición de los dictadores sea una ‘supuesta’ treta urdida por algún país o sus agencias de inteligencia para, ‘supuestamente’, quitar de la circulación a estos personajes sin que nadie pida su cabeza en una bandeja de plata.

‘Supuestamente’, los miembros del PP son unos ladrones, según Rubalcaba, y los del PSOE unos ‘supuestos corruptos’ que juegan a dos barajas con ETA, según el PP. Para mí, ‘supuestamente’ los políticos españoles no tienen categoría, como tampoco la tiene la mayoría de los del resto del mundo. Pero, qué le vamos a hacer. Son personas como nosotros, que tienen poder (porque se lo damos o se lo toman ellos) y lo utilizan como imperfectos ‘supuestamente’ humanoides y mendrugoides que somos.

En realidad, ya no estoy seguro de que todos seamos buenos por naturaleza, sino más bien ‘supuestamente’ perversos, ladrones, injustos…y algunos, incluso, se les supone que son buenas personas. Pero todo se nos supone, como el valor en la Mili y ahora el poder de Internet. Pero no nos engañemos, Internet sólo es otra forma (otro formato, soporte, plataforma…) para mantenernos controlados, de someternos a una forma de poder tecnológico que tiene deslumbrados a los ‘supuestamente’ más panolis, entre los cuales se encuentran algunos próceres del periodismo ‘Atapuerca’, que chochean con el puñetero Ipad y sus aplicaciones, sin darse cuenta (o sí) de que el poder está cambiando de manos y ya no pertenece a los que se sujetan los pantalones con tirantes (o si, sólo que los tirantes son virtuales).

En definitiva que ‘supuestamente’ el poder y los centros de poder están cambiando de manos e Internet (en todas sus formas benignas y malignas) no se conforma con comerse un trozo de esta gran tarta humana impersonalizada y llena de posibilidades de negocio , sino la tarta entera. ¡Uf! me encanta esto de ser un ‘supuesto’ bloguero, lo habeis notado, ¿verdad?.

Un comentario en «Los ‘tirantes virtuales’ quieren el poder»

  1. Qué buena y qué cierta.

    Lo peor de tanto supuesto y tanta presunción es que las palabras se devalúan porque no comprometen a quien las dice. Todo vale porque nada vale nada. Internet, en su versión más perversa, tiene un efecto similar. Se devalúa la información como se devalúan las relaciones. En Twitter y en Facebook las lágrimas no mojan y la sangre no mancha. Supongo que imaginar que tras estas revoluciones se esconde una aséptica red de ordenadores es más tolerable que pensar en un ejército de muertos de hambre dispuestos a dejarse la vida por acabar con décadas de represión e injusticia.

    Leo, mientras escribo, que Gadafi ha bombardeado a los manifestantes y que hay decenas de muertos. Por desgracia no son virtuales. Ni supuestos.

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