Los Buitres Leonados «te esperan» en Teruel

Ver cientos de Buitres salvajes en Teruel a veinte metros de distancia no es fácil y convivir con ellos sin alterar su ecosistema y rutina diaria, menos aún.

Sin embargo, existe un lugar en España, que es único en Europa, en el que esta afluencia de rapaces ocurre todos los días.

Está en la provincia de Teruel, cerca de la pedanía de Valderrobres, famosa, entre otras cosas, por ser la capital de la «toscana de Aragón«.

Hablamos de la masía Mas de Bunyol. (o Buñol), donde estas aves carroñeras, y en particular el buitre leonado, han encontrado su particular «Sangri-la» con un muladar que les provee de comida de forma regular.

Peligro de extinción

El observatorio-masía es un proyecto conservacionista que ha financiado- y sigue financiando- con su pecunio particular desde hace 29 años José Ramón Moragrega.

Un proyecto que corre el peligro de no continuar o extinguirse si los propietarios no reciben alguna aportación económica externa pública o privada que ayude a mantener el proyecto cuando Moragrega, que tiene 67 años, deje «su puesto».

José Ramón Moragrega en el mirador, con los buitres tras la cristalera

Como el mismo nos dijo con pena y cierta dosis de rabia «si nada ni nadie lo remedia, cuando yo desaparezca el proyecto y el muladar también desaparecerán».

De Aquaman a Buitreman

La historia de Moragrega es muy curiosa ya que dedicó gran parte de su vida a su trabajo en la marina mercante.

Un día decidió dejar la mar y trasladarse a la montaña e invertir el dinero ganado y ahorrado como marinero en la compra de la masía en la que ahora se encuentra el observatorio de aves.

Los buitres revolotean antes de comer

Apasionado de la naturaleza y de las rapaces, supo trasladar sus ansias de libertad hasta esta zona abrupta de Teruel, en la comarca del Matarraña, para conseguir sus sueños.

Libertad absoluta

Una pasión que lo han convertido en un defensor imparable de los buitres que campan a sus anchas por el comedero de Mas de Bunyol. Allí nacen, crecen y se reproducen bajo la atenta mirada de «Buitreman» que es el sobrenombre con el que National Geographic bautizó a José Ramón.

No es un cachas, como el protagonista de la película Aquaman, un defensor en este caso de la vida marina, pero el músculo del cerebro de «Buitreman» sigue intacto y en rebeldía por ver la nula ayuda que la administración local, provincial y autonómica presta a un proyecto como éste.

Buitres leonados en pleno almuerzo en el comedero de Mas de Buñol

Un ejemplo: las autoridades educativas programan excursiones con los alumnos a fábricas de chucherías y no al observatorio de Buitres. ¿Lo podéis creer?

¿Amigos o enemigos?

Desde la antigua Grecia, los humanos han considerado a los buitres como si fueran una especie de legionarios del aire sin escrúpulos empeñados en ser los novios de la muerte.

Y es que el término peyorativo (¡eres un buitre!, «fondos buitre», ¡actúas como un buitre carroñero!…) tiene que ver mas con la mitología y una fake new repetida, «per secula, seculorum», que con la realidad.

Volando y comiendo de forma desconfiada

Porque los buitres no son enemigos del hombre ni de la naturaleza. Muy al contrario, limpian el monte de carroña (o limpiaban, mejor dicho) porque ya no hay casi cadáveres que eliminar), y, de paso, libran a los humanos de animales enfermos potencialmente peligrosos.

Es decir, que su labor en la naturaleza es indispensable para la supervivencia humana.

Un momento de descanso tras el festín del muladar

Solo comen animales muertos y da lo mismo que tengan enfermedades contagiosas o no porque el sistema inmune de los buitres y, en especial, los ácidos que contiene su estómago o buche son inmunes a cualquier virus o bacteria.

La explicación científica es que en su estómago cuentan con un ácido y dos tipos de bacterias que eliminan las toxinas y los microbios de la carne en descomposición de la que se alimentan

Y es que los intestinos de estas aves carroñeras se han adaptado a lo largo de siglos de evolución para permitirles «matar» la mayoría de los gérmenes que tragan y sobrevivir con seguridad a los que permanecen en sus sistema digestivo.

Buitres leonados

Los buitres leonados son una de las especies más características de las que surcan los cielos de la Península Ibérica.

Los que se acercan hasta el muladar de Mas de Bunyol pesan entre 11 y 13 kilos. Algunos son tan conocidos como «Ala Triste», bautizado así porque tienen lesionada un ala, y vuela con mucha dificultad…aunque sobrevive.

Los de pelo cano y mas blanco son los más viejos, mientras que los de pelo más marrón son los mas jóvenes.

Los restos que se arrojan al comedero o muladar provienen de los mataderos de conejos que hay en los alrededores.

Algo les asusta, tal vez la cerna tormenta, y huyen despavoridos

Cuando los buitres mueren, se desintegran de tal manera que de ellos solo quedan los huesos y las plumas.

Son unos grandes planeadores y estudioso de las corrientes de aire, lo que se ve claramente cuando aprovechan las «térmicas» para volar en círculo. En este modo, como el de un coche en»punto muerto», no gastan energías, y las reservan para aletear durante el despegue.

Van en grupo, viven en colonias y la hembras son más grandes en tamaño que los machos.

Imagen panorámica del muladar de Mas de Buñol desde el mirador


Bred and breakfast

Aunque hace 29 años que «Buitreman» comenzó el proyecto, ahora, aparte de programar un avistamiento de buitres todos los días (uno al día) a primera hora de la mañana, ha extendido el proyecto hasta la pernoctación de seis privilegiados huéspedes.

De hecho, se puede contratar solo la observación matinal (de una hora y media de duración aproximadamente) por 13 €, precio de adultos, o ir un poco más allá y dormir (en régimen de A/D) en una de sus estancias.

Seis habitaciones

Mas de Bunyol es una antigua masía rústica restaurada en plena naturaleza, con una original característica que la hace única en el mundo: estar construída dentro de una reserva de buitres salvajes.

Cuenta con seis habitaciones: Alimoche, Buitre leonado, Buitre Negro, Milano Real, Milano Negro y Cuervo y todas tienen vistas a la Montaña.

Desde la primera planta, donde se encuentran las habitaciones, se puede acceder por la escalera principal al Observatorio de Buitres abierto para los clientes de la casa, y a la sala de estar con unas vistas espectaculares.

Su situación, limitando los términos de Valderrobres y Beceite, le hace ser un lugar privilegiado para el avistamiento de rapaces.

Durante el desayuno, es fácil divisar a través de las ventanas cómo cientos de buitres van llegando y tomando posiciones en los pinos de alrededor a la espera de que “buitreman” les alimente.

Distintas estancias de la masía de Mas de Buñol

Por eso Mas de Bunyol no es solamente un sitio para alojarse, sino una experiencia única.

Al atardecer, desde la terraza, se pueden ver muy de cerca las rocas y montañas donde anidan los buitres. Ofreciendo durante las tardes la posibilidad de avistar con el telescopio terrestre los nidos y los árboles donde los buitres se posan.

Por la noche, desde el observatorio podemos contemplar las vistas y el cielo estrellado sin contaminación lumínica que nos ofrecen las noches mágicas de la Comarca del Matarraña.

Moragrega contando historias de su vifa y las aves rapaces

Mas de Bunyol está basada en el modelo de turismo rural sostenible, dentro del concepto de “Bed and Breakfast“.



Silencio!, se observa

Aparte del alojamiento, también se puede hacer la visita guiada de forma separada.

Como se ha señalado, la actividad se realiza una vez al día los 365 días del año (a no ser que llueva) y desde el observatorio a través de una cristalera se puede observar a poca distancia el descenso de cientos de buitres a la espera de su manjar diario.

Eso sí, las normas para avistar los buitres son estrictas, y el pago de la entrada también, de lo que se ocupa la «implacable» guía «loly».

Una vez en la masía, aparte de la visualización, la guía activará los micrófonos externos para que oigas el sonido de las rapaces.


Normas de avistamiento

  • El observatorio es un lugar respetuoso con las aves y pretende no invadir su ecosistema.
  • Apagar los móviles y cualquier otro que emita señales acústicas
  • Caminar hasta la masía en silencio y hablar en voz baja o no hacerlo una vez se este en el avistamiento.
  • Mantenerse sentado en los bancos habilitados para ello y no ponerse de pie para no asustar a los buitres
  • Prohibido fumar en toda la zona
  • Hay que vestir ropas oscuras, evitando colores claros y llamativos

Mas de Bunyol. Valderrobres. Teruel. info@masdebunyol.com Telf 677174845

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