Qué ver en Hvar y las islas croatas más bellas de la costa Dámata

La isla de Hvar, frente a Split, en Dalmacia, es la más famosa y visitada de Croacia.

La primera vez que llegamos nos gustó, sin más, pero cuando nos marchamos nos dimos cuenta de lo que habíamos vivido.

Es como aquello de que no se conserva eternamente más que lo que se ha perdido; pues ese sentimiento fue el que tuvimos.

De repente, nos paramos a pensar que habíamos estado en el lugar que queríamos estar; como si pertenecièramos a él.

De hecho, “la saudade” se acrecentó con la idea de que “tendríamos que habernos quedado más días”.

El paradigma viajero

Este es, muchas veces, el paradigma de los viajeros: elegir el número de días que pasamos en cada lugar y acertar.

Por eso volvimos y volveríamos “ene veces” acompañados de aquélla chica o ese chico ideal para hacer inolvidable lo que ya, de por si, es extraordinario.

Las aguas cristalinas del Adriático en Hvar, así como su famoso ocio nocturno y su oferta de restauración ya la convertirían, por si misma, en un aliciente para visitarla.

Pero es que, además, es bella y tiene monumentos y rincones realmente preciosos que marcan el tempo de una isla para pensar, soñar y divertirse.

Aquí tienes las claves para no perderte ni un detalle.

Alterego ibicenco

De todas las islas del Mediterráneo hay dos a las que les gustaría ser Ibiza: una de ellas es Mykonos (Grecia) y la otra es Hvar (pronúnciese ‘agvar’) y está en Croacia.

En la primera se insulta a Ibiza con pintadas escritas en las paredes de las playas más cool, mientras que en la segunda se cuida ese ambiente intimista de isla coqueta.

Y es que Hvar tiene catedral, castillo, puerto, zonas de ocio nocturno para todos los gustos, y una propuesta gastronómica más que interesante.

Cómo llegar

A la isla se llega en catamarán o en ferry (si vas sin coche) desde Split. Lo mejor, porque son los que tienen más horarios, es comprar los billetes en Jadrolinja.

Los ferrys te dejan en el centro de Hvar

En el catamarán se tarda una hora, y desde el puerto se puede ir andando a cualquiera de los hoteles o apartamentos en los que pernoctar.

Qué ver

Como ya hemos dicho, es una de las islas más visitadas y el pueblo de Hvar (con el mismo nombre de la isla) es precioso.

De hecho, posee lugares realmente valiosos como la Catedral de San Esteban del S. XVI y la Fortaleza Española.

San Esteban

Pero tampoco te pierdas las murallas del siglo XIII, el Convento de los Franciscanos y el Teatro Antiguo.

Justo al lado de San Esteban está la plaza, con un suelo empedrado que no hace sino realzar aún más su belleza veneciana.

Arriba, la fortaleza española

Al atardecer, además, por acción del sol o por la luz artificial, se ilumina como si todo fuera mágico.

Si miras hacia la montaña verás el castillo, como un gigante, vigilando desde lo alto, y los barcos descansando en los muelles al ritmo del sol y la luna.

Dolce far niente

Al atardecer, y después de una ajetreada jornada, se impone la tan deseada frase a la italiana del “Dolce far niente” o el placer de no hacer nada.

Sales y de repente la “gente guapa” aparece por todos los rincones. Todo se transforma y en el ambiente flota el perfume del top de gama.

Basta sentarse en la plaza o en alguna de sus terrazas para comprobar que el lugar se convierte en una auténtica pasarela de moda.

A atardecer la plaza se convierte en una pasarela de gente guapa

Playas

Pero la isla también tiene otros alicientes como bañarse en alguna de sus playas naturistas (en las islas de Brac y Hvar hay unas cuantas).

Una de ellas se encuentra en Zecevo y para visitarla es necesario alquilar un barquito desde Jelsa, un pueblo costero que se encuentra frente al islote -ver mapa superior-.

Isla de Vis

Otra playa interesante es Dubovica y hay excursiones en barco hasta las cercanas islas Pakleni, que tienen playas y calas recónditas y solitarias.

Igual que ocurre con la isla cercana de Brac, las carreteras tienen muchas curvas y desniveles.

Al Sureste de Hvar está la playa de Stari Grad y en la isla de Marinkovac, a la que se puede llegar en barco, se encuentran las playas de Stipanska y Min.

Si optamos por el sudoeste de la isla hallamos la playa de Palmizana y finalmente en la parte más meridional se ubica la playa naturista de Zavala.

Brac

La primera isla que te encuentras al salir del puerto de Split no es Hvar, que está justo detrás, sino Brac.

Mucho más familiar y tranquila que Hvar, tiene unas carreteras tan endiabladas como las de su hermana ‘marchosa’.

Puerto de Supetar, en Brac

Carreteras que conocen bien los taxistas del puerto que hacen el recorrido desde Supetar hasta el sur (Bol) y su famosa playa de zlatni rat  .

Playa de zlatni rat

Para que os hagais una idea, en este recorrido, de unos 40 km se emplea una hora y los taxistas lo hacen en media hora escasa.

Así que adelantan hasta en linea continua, pero, tranquilos, que controlan un montón.

El cabo dorado o zlatni rat es el lugar más famoso de la isla y practicamente ésta vive de él.

Pero también hay otros lugares como la playa de Stomarica, en la bahía del mismo nombre que merece la pena ver.

Otra imagen de zlatni rat, donde hicimos windsurf, ¿what else?

Mas pistas

Lo que las guías no dicen

Ir a las islas de Hvar y Brac no es complicado desde Split pero, curiosamente, entre ellas están mal conectadas, así que si llevas coche tendrás que volver a Split para tomar otro barco.

El viaje sin coche cuesta unas 55 kunas (unos 8 euros) por persona y con coche la cosa se va a los 42 euros mas o menos.

Calle de Hvar

Si vas a comprar algún recuerdo, hazlo en Split o en Brac, porque en Hvar tienen precios desorbitados.

Para que os hagais una idea, una camiseta puede costar 80 kunas en Split (12 euros) y la misma 150 kunas en Hvar, y todo así.

La isla de Brac se puede ver en el mismo día sin hacer noche, pero en Hvar nosotros recomendamos varias noches para poder disfrutarla de verdad.

El din don

El reloj de la catedral de Hvar suena de 9 a 10 de la mañana, cada 15 minutos.

Por lo que si te has recogido de madrugada no te hará mucha gracia, pero es lo que hay y forma parte del encanto de la isla.

Si vas a Brac, puedes hacerlo en un ferry (sin coche) y luego tomar un bus desde Supetar a Bol.

Sin embargo, hay otra opción mejor como es unirte a otros pasajeros hasta completar el cupo de ocho plazas y compartir un taxi.

Atardecer en Hvar…..¿no es imponente?

La diferencia de precio con respecto al bus es mínima (sale por 50 kunas por persona) y la ventaja es que llegas antes a la playa.

El taxi te deja en la misma playa y no en el pueblo de Bol (a 15 minutos andando de la playa) y, si quieres, puedes acordar que luego vaya a recogerte.

Lo que no te puedes perder

Aparte de subir al Castillo de Hvar (no hace falta entrar), debes visitar la catedral de San Esteban, pasear por su plaza y contemplar el atardecer en el puerto.

Vista desde el castillo

Por la noche, y aunque hay otros locales de moda, lo más de lo más es ir a Carpe Diem bar -en Hvar- o playa, en un islote frente a Hvar y al que te llevan en barquito.

Las copas, sin etiqueta ni filiación, cuestan 100 kunas (unos 14 euros), pero si quieres ver y ser visto y formar parte de la gente guapa de las noches croatas no debes perdértelo por nada del mundo.

Si viajas más días o solo vas a Split y las islas, sin recorrer otras regiones de Dalmacia, otra opción que debes valorar es visitar la isla de Vis.

Pero sobre todo no te pierdas la isla de Bisevo que guarda la llamada cueva azul con dos entradas una a nivel del mar y otra bajo el Adritático. 

Cueva azul en Bisevo

Comer y dormir

Con respecto a dormir, ya hemos dicho que existen numerosas casas y apartamentos a un precio mas o menos razonable para un español.

En el barrio de Dolac, en Hvar, hay unos cuantos. Solo hay que mirar y elegir en cualquiera de las webs de reservas.

Terraza del Dalmatino

Para alquilar coche, lo podeis hacer con tranquilidad desde España en rentalcars con seguridad y precios muy competitivos.

En cuanto a la gastronomía, en Hvar abundan las algarrobas, y se han convertido en el emblema de algunos restaurantes como Dalmatino.

Allí, los hermanos Denis y Toni Vesovic, llenan cada noche este local con una concurrida terraza y siempre hasta la bandera.

Entre los platos de este restaurante, un negocio familiar con 300 años de historia, destacan los ñoquis negros de patata con trufa.

Aparte de Dalmatino, nuestro restaurante recomendado en Hvar, en la isla también tienen buena fama Agava, Konoba MenegoZori.



***Croacia, guía completa

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