FITUR 2015: Te proponemos visitar los ocho pueblos más bonitos

Los destinos nacionales siguen siendo objetivo preferente de los españoles
Comienza la 35 edición de FITUR, en Ifema, Madrid; y lo hace con cifras positivas, ya que hasta diciembre de 2014 la afluencia de turistas a España se había incrementado en un 7,2 por ciento para un total de 61,7 millones de visitantes. Pero eso es, en cuanto a visitantes foráneos se refiere, porque el turismo nacional, de interior, rural, cultural y gastronómico, sigue ‘tirando del carro turístico’ sin parar. En este reportaje os proponemos la visita a ocho de los pueblos más emblemáticos y bonitos de España…con referencias gastronómicas.

Este año, Fitur cuenta con novedades importantes como la incorporación de dos nuevas secciones dedicadas al turismo de salud y de compras (shopping); el incremento del número de empresas participantes -más de 9.100 empresas- y la superficie expositora – se incrementa un 4 %-. También se espera la afluencia de 200.000 visitantes -un 12 % más-, para disfrutar con las propuestas que nos presenten los 165 países participantes en la muestra. 
Pero no sólo de visitas de turistas foráneos viven empresas y proveedores españoles, sino que cada vez cobra más importancia el turismo nacional: rural, cultural y gastronómico que gana adeptos día a día y ha sostenido a muchas empresas del sector durante los peores tiempos de la recesión económica. En este sentido, y en el pabellón de Andalucía, se va a presentar la segunda edición de Córdoba Califato Gourmet, un certámen gastronómico que pretende, entre otras cosas, consolidarse como el evento gastronómico más importabte de Córdoba y Andalucía. También los pabellones dedicados a España y sus pueblos están muy presentes en los stands autonómicos. Así que, para ‘abrir boca’ os proponemos un paseo por los ocho pueblos más bonitos de España (seguro que hay muchos más, pero, sin duda, estos merecen estar en el ránking).

Cadaqués

1.- Cadaqués. Girona. La costa más al este de España es el Cap de Creus y el pueblo más emblemático Cadaqués. Por mucho que no le guste al cocinero Ferrá Adriá – que es más de Joan Miró– esta luz cautivó a Dalí, más allá de que estableciera su residencia en PortLligat. Cadaqués es violeta, azul, cautivadora: calles en cuesta y un puerto espectacular, por eso la joya del Empordá merece ser visitada y admirada. Además, cerca de allí, y aparte del Cap de Creus, está el monasterio de Sant Pere de Rodas y lugares tan maravillosos y medievales como Pals, ya en el interior. Tan interior como La Garrotxa, con sus volcanes y ermitas dentro de ellos.
En cuanto a la gastronomía, si te adentras en el interior, es necesario probar el producto de cercanía en Les Cols, Olot, con la chef Fina Puigdevall (dos soles Repsol) o a 17 km. en Llanca, Miramar, con Paco Pérez (dos soles Repsol) o Els Brancs, en Roses. En el propio Cadaqués os recomendamos ‘Can Tito’, calidad a precio razonables.

Plaza Mayor de Almagro

2.-Almagro.Ciudad Real.¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción; y el mayor es bien pequeño; que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son. Esta famosa estrofa pertenece a ‘la vida es sueño del escritor Pedro Calderón

de la Barca. Y es que sin Calderón y el teatro sería difícil concebir la vida de Almagro, en Ciudad Real, a pesar de que para muchos las estrellas locales sean las berejenas.Su Corral de Comedias, su inconfundible y verde Plaza Mayor…Almagro tiene rincones maravillosos Y es que aunque
Calderón era de Madrid, no cabe duda de que la influencia de su teatro cómico
alcanzó el máximo esplendor de forma coetánea a la vida lustrosa del s.XVII en este pueblo manchego.Por eso no hay que olvidar hacer una visita, además de a su Corral de Comedias, a su museo del teatro. La gastronomía tampoco es ‘manca’ en este lugar donde destacan el clásico Corregidor y la Posada, y a pocos kilómetros, en Daimiel, donde podremos aprovechar las famosas ‘Tablas’ ya con agua, está uno de los templos más venerados de la gastronomía manchega: El Bodegón con los hermanos Sánchez en cocina y sala, y dos soles de la guia Repsol.

Zuheros desde la cueva muerciélagos

3.-Zuheros. Subbética. Córdoba. Algunos lo señalan como el pueblo más bonito de España. Cuenta con un castillo medieval del siglo XII excavado en la roca y como todos los lugares emblemáticos tiene cuestas y cuestas rompepiernas, y en lo más alto, la cueva de los murciélagos. Su AOVE (aceite oliva virgen extra) y su queso son famosos en el mundo gastronómico. Para comer como Dios manda lo mejor es acercarse hasta Priego, al Balcón del Adarve, y, de paso, a Rute a comprar mantecados. Zuheros es blanco y está encastrado en la montaña. Visto desde arriba, es como un queso de ladrillo. Su plaza es más que preciosa y, sin duda, merece estar en el ranking de los mejores. 

Ochagavia

4.- Ochagavia. Navarra. Otra joya, esta vez cercana a los Pirineos en el norte de Navarra. Cercano al bosque de Irati -aunque lejano por carretera- se encuentra este precioso pueblo montañés con río incorporado que secuestra la mirada.Situado al norte del
valle de Salazar, en la confluencia de los Ríos Zatoya y Anduña,
dista de Pamplona 85 Km. Decir que es un pueblo bellísimo, es quedarse corto.
Es uno de los lugares más típicos del Pirineo Navarro. Lo caracterizan su
puente medieval, sus calles empedradas y sus cuidadas casas situadas a
ambos
lados del río Anduña.Si te has decidido a visitarlo habrás pasado por la hoz o foz de
Lumbier donde conviene hacer una parada. Antes de llegar a Lumbier
hay que ir vigilando la carretera pues,
poco antes de llegar, en el lado izquierdo, se alza un mirador con unas
espectaculares vistas del valle. Orbaizeta es otro de los secretos mejor
guardados de la zona y por supuesto Urdax y sus brujas de Zugarramaurdi. Para comer, en
Pamplona sobran los sitios maravillosos y con una cocina de grandísimo
nivel como la que se hace en el Europa y Rodero, (tres soles Repsol) ambos con estrella Michelin y soles Repsol..

La Alberca

5.-
La Alberca. Salamanca. A pesar de su mala posición geográfica, ‘a trasmano de todo’, llegar 
hasta la Alberca, en plena comarca de las Batuecas, es uno de los viajes
más
bonitos que se pueden hacer al sur castellano. Situado en uno de los
valles,
permanece silenciosa con sus calles empedradas y vida tranquila en el
que se
hace imprescindible sentarse en su plaza y comer los productos típicos
de la
región. Eso si no vamos en fin de semana porque entonces, seguramente,
la
veremos llena de gente hasta la bandera. Pero no les echeis la culpa de
nada,
cuando veais el pueblo comprendereis por qué. No hay que perderse las
patatas revolcones, las chacinas y las perrunillas (mantecados). En la plaza de
la Alberca hay restaurantes que las tienen de menú (las patatas) y están exquisitas. En Mogarraz, estás bien el restaurante Mirasierra y en San Miguel de Valero es superrecomendable Sierra Quil’ama.
Para
subir a la Peña de Francia hay que prepararse porque hay curvas, también se puede subir a
pie, pero hay que ser senderista experto y entrenado.

Cudillero

6.- Cudillero. Asturias. ¡Qué manía de situar los pueblos más bonitos de España siempre en cuesta! Lo bueno es que se hacen piernas, pero… Cudillero en la costa asturiana es otro de estos lugares míticos. Asentado en un abrigo natural de la costa y protegido de
la furia de las olas por un enorme malecón que abraza al puertecito original,
la población se ‘apretuja’ en torno a él y asciende por las empinadas laderas
circundantes. A lo largo de la sinuosa calle principal se pueden encontrar
restaurantes con excelente pescado –a destacar el pixín o rape-, las tiendas y
alguna pastelería de la que es difícil pasar de largo. La ruta que va de
Ribadeo no sólo desemboca en la maravillosa Playa de las Catedrales (ya en Lugo), sino que a medio camino está el diminuto
puerto de Rinlo. Allí, el restaurante A Cofradía ofrece un inolvidable arroz
con marisco. En tapia de Casariego, en el centro del pueblo, hay
que buscar un restaurante que tiene un árbol en medio de la sidrería. Ponen los
mejores calamares guisados con patatas del mundo. Bestial. Y claro, otros lugares de postín son Casa Gerardo (tres soles Repsol) -y su famosa fabada ‘sin gas’- y el Corral del Indianu.

Valverde de los Arroyos

7.- Valverde de los Arroyos. Guadalajara. Es la cuna de la famosa arquitectura negra que tiene en el cercano pueblo de Umbralejos (también a visitar) un auténtico museo etnográfico al aire libre. Desde Majaelrayo hasta Valverde de los Arroyos, pasando
por Umbralejo,Campillo de Ranas o Tamajón, todos los pueblos están formados por casas de distinto
tamaño, pero con un denominador común: están construidas a base de barro,
madera y, sobre todo, cuarcitas y pizarras. Dichos materiales son abundantes
en las sierras de Ayllón y del Ocejón, de donde se extraen de forma natural. No
vamos a negar que muchos de estos pueblos son similares en su aspecto externo,
pero son tan bellos y ejercen tal magnetismo al integrarse en el paisaje, que
es imposible no detenerse en todos.

En el mismo camino hacia Tamajón, después de Humanes, se
puede tomar el camino hacia Retiendas. El pueblo no vale mucho, pero de él sale
un camino de tierra que esconde una pequeña joya: el monasterio de Bonaval, una auténtica pasada. Ah, se nos olvidaba, en Valverde toma el camino que llega hasta las Chorreras de Despeñalagua, no te arrepentirás. Aunque hay muchos restaurantes, el mejor por relación
calidad precio, las atenciones que presta el propietario Rafa y por el comedor
que es una preciosidad, es el mesón los Cantos en Valverde de los Arroyos. Solo abre en fin de semana, por eso lo mejor es que reserves porque se pone hasta la bandera.

Albarracín
8.- Albarracín. Teruel. Bañado en rosa o en tonos rojizos o marrones, dependiendo de los ojos que lo miren, este pueblo monumental es majestuoso y espectacular. Elevado sobre los
meandros del río Guadalaviar aún conserva su estructura defensiva inexpugnable y es monumento nacional desde junio de 196. Como ocurre con otros lugares grandiosos -y este no es una
excepción- este es otro pueblo que está en cuesta, por lo que el necesario y recomendable pateo
de sus calles medievales puede ejercer de rompepiernas. De hecho, está
enclavado en una colina de los Montes Universales y asentado en el istmo y la
península que forma el río. Aunque cuenta con abundantes monumentos, su encanto proviene, sobre todo, del trazado
de sus calles adaptadas a la difícil topografía del terreno, con escalinatas y
pasadizos; y en el conjunto de su caserío de muros irregulares, de color
rojizo, con entramado de madera, en difícil equilibrio, con aleros que se
tocan. Para comer, casa de Santiago, Tiempo de ensueño y, sobre todo, hospedería El Batán, a 10 km., en Tramascastilla, restaurante con una estrella Michelin y donde se puede comer por 45 euros. 

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