A Estación, alta gastronomía en plena campiña

Exterior del restaurante desde la estación

Sotelo y Crujeiras se baten el cobre gastronómico esperando al tren de Lugo
Una estación
en un pueblo cercano a A Coruña; una excusa para apartarse del mundanal ruido;
un murmullo apenas perceptible de ese tren que amenaza con pasar hacia Lugo,
pero que no se ve, ni pasa; la paz de un restaurante regentado por Beatriz Sotelo y Juan
Manuel Crujeiras
o, al revés, que tanto montan… Se llama, claro, A Estación, está en Cambre, en plena campiña coruñesa, y Beatriz es una de las chefs que participa en el evento gastrosolidario más importante del año –cocineras con estrella– que se celebra el próximo día 20 en A Coruña.

Nada más entrar en el restaurante se aprecia una cocina atestada de gente cocinando a tope, y a sus propietarios y, sin
embargo chefs, al pie del cañón. El restaurante no se entendería sin los dos
juntos (Beatriz Sotelo y Juan Manuel Crujeiras), una especie de yin y yang de la cocina o un
sandwich mixto de cocineros, dicho con todo el cariño y respeto.

Con comensales fluctuantes, seguramente debido a la lejanía
de la capital, este lugar tiene la magia de poder comer en la cantina de una antigua estación de
ferrocarril –pero de las de verdad- y asomarse a la cocina -a veces segura y otras arriesgada- de estos dos chefs.
En nuestra
visita tomamos lamprea y, como confesó Beatriz Sotelo, una de las cocineras que ha puesto parte de su alma en el evento cocineras con estrella del próximo 20 de mayo, era ese producto asignatura
pendiente
que nunca habían tocado, aunque forme parte de la cocina de muchos
chefs gallegos. Y el resultado es bastante satisfactorio; aunque este agnato -pez sin mandíbula-,
como le ocurre a la anguila, por su textura de serpiente y hasta su sangre, tirén
para atrás a muchos comensales. Así que cuando vuelva la temporada de lamprea habrá que seguir atentos a la carta del restaurabte.

Lo normal es
que la comida empiece con unos snacks compuesto por kikos con curry, aceitunas de
sabores y mousse de ajoblanco (suave y deliciosa). A veces, no todo resulta
perfecto, como, por ejemplo, la crema de calabaza con verduritas, un
tanto insípida y que necesitaría un poco de marchuqui para ponerla en órbita. En este ‘tanteo’ inicial, también 
es posible tomar una empanada de xoubas –sardinillas- realmente sabrosa.
Pero el primer
bombazo llega con la zamburiña, el queso san simón y la vinagreta de frutas. Un
plato de esos que dices: ole, ole y ole por los cocineros. Textura precisa,
cocción adecuada, sabores concatenados y sensaciones finales placenteras. Si la
felicidad está en la dopamina y el placer en las endorfinas, este plato eleva
el nivel de ambos neurotransmisores.

Zamburiña, queso san simón y vinagreta
Luego
probamos un sashimi de salmón, con salsa de yema de huevo y un leve toque de
soja y wasabi con recuerdos cítricos muy interesantes y una ostra gratinada con
requesón
(requeixo) de A Capela y lima, muy potente.
Ostra gratinada con requeixo de A Capela
La sopa de mar
al instant
, con percebes, berberechos, mejillones… es lo que es, un manjar para
fanáticos de ella, y un plato correcto para el resto. Al final, porque
estábamos en temporada, tuvimos el honor de probar la citada lamprea a la bordelesa con un arroz cremoso de verduras; un risotto, que
le proporciona gran equilibrio.

Sopa de mar al instant
Podeis
terminar la comida con un prepostre de gin tonic de enebro, lima…que se toma
con cuchara y, desde luego, esa delicia que es la tarta de limón, merengie, con
base de galleta.
Una sorpresa espectacular por la magnífica ejecución y el sabor
del plato para quienes no son de aplaudir los postres de limón –como es nuestro
caso- y un pecado gastronómico con bula de Sotelo y Crujeiras, para los amantes
de este cítrico en la repostería. Tienen un menú degustación de ocho platos más snacks por 55 euros.

Tarta de limón
Crujeiras y Sotelo en foto de archivo
En algún momento de su andadura juntos, alguien oyó decir a estos cocineros que Juanma representaba el sentido y la sensibilidad y Beatriz la espontaneidad y la transparencia, pero lo cierto es que ambos componen un equipo equilibrado y resultón a los que penaliza, sin duda, que el restaurante, tranquilo, romántico y acogedor, esté a las afueras de A Coruña, pero que, como diría Leroy Johnson, en la pelicula fama, para lograr el éxito -y ser consecuente con lo que uno quiere- hay que sufrir.

Restaurante A Estación Estrada da Estación, 51. 15660 Cambre . A
Coruña  Telf.
981 67 69.
http://www.nove.biz/es/a-estacion

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