Torra, el cenizo

Dice un refrán español que cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar. Pero como en el gobierno español lo único que hay de exceso de pelo (que sepamos) son coletas, pues no se dieron cuenta.

Zapatero tampoco cayó en la que se nos venía encima durante la crisis económica de 2008. Así que no sé si es una enfermedad endémica y hasta pandémica de este partido politico; que les ha mirado (nos ha mirado) un tuerto o que dan mal fario; es decir, que son unos cenizos.

Tarde y mal

Hay quien dice que a toro pasado es fácil decirlo, pero teniendo en cuenta los casos de China, Italia y, sobre todo, Corea del Sur (por lo bien que lo han hecho) aquí hemos actuado tarde y mal.

Pero no solo tiene culpa un gobierno que no sabe hacer cortafuegos, sino los ciudadanos, que como buenos sureños, nos solemos pasar las normas por el forro de nuestros caprichos.

Vamos, que nos acomodamos con parsimonia procaz las partes pudendas cuando una norma no nos interesa.

Hace algunas semanas, yo mismo he reprendido a dos agentes municipales que estando parados en un semáforo tiraban un papel, no sé si ya estaba contaminado o no, por la ventanilla.

Insumisión descerebrada

Qué hay virus en la capital, pues nos vamos al pueblo o a la playa de vacaciones. Que hay pánico, pues nos vamos al super a esquilmar los lineales (las estanterías). No sé. Son cosas del sur y de los países del sur.

A nosotros, como a los italianos, nos gusta el bullicio, la calle, el lío…y cuanto más al sur, más lio. El lobo no está hecho sino de cordero asimilado y por eso Madrid, que es multirracial y multiprovincial, se echó a la calle sin sentido.

Pero, vamos, que el pedigrí vasco, el seny catalán y el nacionalismo, en general, tampoco son escudos para evitar el virus.

El propio Torra ha pillado el bicho así que ahora le echará la culpa a Sánchez por no dejarle cerrar Cataluña, aunque se sepa que la culpa ha sido suya por dormir con pantuflas y barretina (el gorro típico catalán con forma de bolsa) contaminados.

La pinta

Torra tiene mala pinta, es cierto, y ni por todo el oro del mundo (bueno, a lo mejor por todo el oro, sí) me iría con él a tomar el vermú.

A este se le hace “fus fus, tusooooo”, para alejarlo de nosotros por desagradable y malencarado, así que desde ese punto de vista el aislamiento es fácil

Lo peor de esta crisis es que también la gente con buena pinta transmite el coronavirus y tanto como Torra, al que no te acercarías ni para pedirle la hora.

Por eso mismo, dejar a los niños con los abuelos no es un riesgo para los niños, sino para los abuelos.

Pero, claro, el problema es que el presidente catalán ahora transmite más de un virus.

Así a los de siempre de la intolerancia, la estulticia y la sinrazón, ahora añade la Covid-19, y no sé cuál de ellos es más peligroso para la humanidad.

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