Roda I, néctar de dioses

Ahora que está celebrándose en Ciudad Real la feria nacional del vino, Fenavin, nada mejor que engrosar nuestra pestaña ‘premium’ con una nueva reseña de vino que va más allá de la mera ficha técnica y que pretende también mostraros algunas claves de como se elabora y de los ‘trucos’ para tomarlo y conservarlo de la mejor manera posible.

Y qué mejor comienzo que hablar de una de las uvas españolas más renombradas y autóctonas, la tempranillo, que ha alcanzado evidentes cotas de excelencia. Matices, expresión…todas esas obviedades que se dicen tantas veces de los vinos son, sin embargo, ciertas en el mundo vitivinícola de Roda.

Hay quien dice que esta bodega, ubicada en Haro, en plena zona de Rioja, elabora vino de Rioja, pero moderno. Y tal vez sea así, porque desde finales de los 80, cuando toman el mando de la misma Mario Rotllant y Carmen Daurella (el nombre corresponde a las dos primeras letras de cada uno de sus apellidos), es cuando comienza esta pequeña revolución dedicada en cuerpo y alma a tres variedades de uva: tempranillo, graciano y garnacha.

Pero hacer un buen vino no siempre es fácil. De hecho, cuando se busca la excelencia hay que trabajar con viñas viejas y, a veces, recolectar sólo parte de la cosecha anual y vender el resto. Incluso, en ocasiones, hay productores que para aumentar la calidad del vino dejan pasar una añada que no se considera de suficientemente buena y pierden las uvas de ese año o se las venden a otras bodegas o cooperativas.

Y os preguntareis, ¿qué tienen las viñas viejas -aparte de dar unos racimos de aupa- que no tengan las otras para que se busquen cuando se quiere un vino de calidad? Pues, básicamente la respuesta es que estas viñas (más de 30 años de antiguedad) tienen raices mucho más profundas y protegidas lo que, por un lado, reduce los efectos negativos de una posible sequía y también mitiga la posible borrachera de la planta por exceso de lluvias. Además, aportan más complejidad a las uvas y mejoran su calidad. Esto hace que los bodegueros, al elaborar el vino no tengan que añadir caldos de otros años para refrescar la cosecha, ni tampoco añadir vinos de otras bodegas (cosa que, en según qué casos, ocurre con cierta frecuencia).

En Roda trabajan a conciencia. De hecho, cada año seleccionan los viñedos -de todos con los que cuentan- que van a entrar a la bodega y el día exacto de vendimia para obtener los mejores resultados (otro día cuento lo de la tardanza en recoger la uva, el azúcar que se acumula y el riesgo que se corre retrasando más o menos la vendimia o el dinero que se invierte en meteorología). Pero, para que os hagais una idea, sólo deciros que entre el comienzo de la maduración y el final de la vendimia, las visitas a cada viñedo se intensifican hasta llegar a tres veces por semana. En ellas se analizan muestras y se buscan síntomas para elegir ese momento ideal de azúcar en la uva.

Pero ahora quiero centrarme en un vino que para mí es excepcional. Se trata del Roda I reserva 2005. Un monovarietal (se llama así porque leva sólo una variedad de uva, en este caso tempranillo) que ha pasado 16 meses en barrica de roble francés y 20 meses en botella. Es de color intenso y fondo cereza y destaca su olor a frutos negros como la ciruela e incluso cierto gusto a chocolate y regaliz.

Para mi, lo mejor de este vino es que tiene una entrada suave, sus matices se alargan en el tiempo, y su composición es redonda, que no deja aristas (que no raspa, que diría un lego en la materia). Porque al final de trata de eso: de que el vino esté rico y sepa bien. Da igual que un crítico aprecie que es untuoso o largo en boca, si no está bueno, está ácido, raspa el paladar o sabe mucho a maderaza, es probable que, aunque apto para el consumo, no nos guste…y esto es independiente del precio (hay vinos con una relación calidad/precio excelente y otros que no hay por donde cogerles). Por eso el vino ‘no tiene precio’: los hay que valen lo que cuestan y otros no, y restaurantes que aplican más margen que otros. En fin…ya sabeis.

Sólo deciros que yo casi nunca pruebo el vino en primer lugar. Siempre utilizo un señuelo, dicho con todo el cariño; es decir, una persona que no está contaminada por el asunto de la técnica, que es visceral y me dice si le gusta o no, sin mas. A partir de ahí yo intento poner mis escasos conocimientos técnicos al servicio de esa información, pero si no le gusta a mi madre (por decir algo), ya desconfío y lo miro con lupa… y el Roda I le encanta a mi mamá. Así que si teneis oportunidad de probar este vino en algún lado, disfrutad de él.

Y para finalizar una promesa y un anuncio: en breve publicaré -no sé cuando porque es un trabajo muy laborioso, como podeis imaginar- una lista de vinos tintos estupendísimos por menos de 20 euros de pvp, y un poco después otra con vinos que cuestan menos de 10 euros de pvp. ¿Os lo vais a perder?

Ficha técnica. Roda I reserva 2005
Añada: 2005. Considerada cosecha excelente.
Variedades: 100% Tempranillo.
Viñedo: Más de 30 años. 1,5 kg./cepa.
Crianza: En barricas de roble francés. 16 meses en barrica y 20 meses en botella.

One thought on “Roda I, néctar de dioses”

  1. Hoy mismo lo voy a probar, y me llevaré a mi mami para ver que le parece, jjjjjjj!!!!
    Ya espero esas dos listas con muchísima expectación, y deseo que tu “señuelo” te guíe por buen camino……..Suerte Pirata!!!

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