Castelmezzano, “il gioiello”de Basilicata

Castelmezzano es un pueblo de la provincia de Potenza, en la región de Basilicata, al sur de Italia.

Contruído en las faldas, tal cuál, de los llamados Dolomitas Lucanos, sus casas a veces no se distinguen de las rocas que parecen avalanzarse sobre ellas, o al revés.

Castelmezzano es como un espejismo de belleza, una alucinación de los sentidos, una maqueta de cartón piedra: el decorado perfecto que siempre imaginamos en nuestros sueños del pueblo perfecto.

Un lugar de cuento en la región de Basilicata y en medio de la nada.

Nosotros nos tuvimos que frotar los ojos varias veces para asegurarnos de que estábamos despiertos. Así fue esta visita mágica.

Breve historia

Para situaros, esta región Basilicata está justo en medio de la costa de Nápoles, en el suroeste de Italiano, y Bari, en la costa sureste del país.Es decir está entre Salerno y Puglia.

La historia antigua de Castelmezzano, señala que está allí desde el
siglo V a.c. y que en él vivieron ciudadanos griegos, aunque adquirió notoriedad como fortaleza de defensa durante el siglo VII.

Pero esto es casi obligado porque la situación del pueblo, incrustado en los respiros que ha dejado la montaña, es super estratégica.

De hecho, nosotros, escalamos hasta el lugar más alto de los Dolomitas Lucanos, y damos fe de que este lugar, que luego se convertiría en refugio de bandolresos, debía ser prácticamente inexpugnable. 

Il volo

El pueblo está en la montaña, pero tiene a sus costados otras tantas cimas defensivas y casi en cada una de ellas hay una iglesia o ermita como la de la Madonna del Bosco.

Cimas, que han sido aprovechadas para montar un negocio de altos vuelos: Il volo dell’angelo.

Y nos explicamos: decimos de altos vuelos porque han instalado unas torres con tirolinas desde las que te puedes lanzar, boca abajo, a toda pastilla (hasta 120 km./h) y rodear todo el paraje como si fueras un águila. 

Por este viaje-canguelo, porque es la leche, os lo aseguramos porque lo sentimos en propia piel, se pagan entre 35 y 40 euros euros por persona, dependiendo de si es festivo o no.

 Justo nada más llegar a Castelmezzano pudimos oir (se oye el roce de los cables con los rodamientos) y ver a los valientes de ‘Il Volo’ planear como rapaces de cima en cima.

Y, si desde abajo ya imponía respeto, imaginaros lo que sentimos al tirarnos a pecho descubierto. Inolvidable.

Pietrapertosa

Pero volviendo a la historia de este maravilloso pueblo, fue ocupado por sarracenos en el siglo IX junto a Pietrapertosa (otra de las estaciones de Il Volo)
y Abriola.

Más tarde llo conquistaron los longobardos del Principado de Salerno los
cuales lo destruyeron.

Los normandos lo reconstruyeron en el siglo XI y levantaron el castillo, cuyas estructuras aún  se ven y se pasean.

El pueblo

El pueblo es medieval, claro está, y sus calles son tan empinadas como pintorescas.

Tras muchas vicisitudes, en los siglos posteriores y con los aragoneses en el trono de Nápoles (1442), Castelmezzano fue entregada a Garlon d’Alife, a los Suardo, a los de Leonardis (1580) y a los de Lerma (1686) los cuales la gobernaron hasta la abolición del feudalismo (1806). 

Tras la reunificación de Italia en el siglo XIX y la caída del reino de las dos sicilias, muchos desertores de las tropas borbónicas se hicieron bandoleros.

Y encontraron en Castelmezzano su refugio ideal, vamos como el Tempranillo en Lucena (Córdoba).

Hasta aquí la historia, que siempre es aleccionadora para entender la esencia de lugares tan increibles como este

Qué ver

A este lugar, que seguro os encantará, lo complicado es llegar, porque está tan metido en la montaña que solo se ve cuando está encima.

En el pueblo son monumentos destacables la Iglesia Principal, del siglo XIII que custodia una preciosa estatua ígnea que representa a la Virgen con el niño (siglo XIV). 

También son interesantes la Capilla de la Virgen de las Gracias y las ruinas de las murallas y del Castillo.

En las cercanías del torrente Capperino es posible visitar las ruinas
de los antiguos molinos.

 No lejos de aquí se encuentra el poblado de Campomaggiore que permite gozar de unas espléndidas visitas de la parte abandonada del lugar.

Tesoro escondido

El pueblo está sembrado de calles empinadas que llegan hasta los mismo Dolomitas Lucanos y un ambiente rural y agradable, solo roto por el ruido de los que se atreven a volar sus cumbres.

No hay que buscar más si uno quiere entender porqué Italia y el sur guardan tesoros como éste que nadie quiere descubrir o que se descubran.

Tal vez esto, lejos de ser un problema, sea una virtud porque aquí el poco turismo que hay es ‘ordenado’ y tiene que ver más con las huestes locales que con los forasteros.

Tal vez por eso, también, en este pueblo son tan amables como acogedores y un lugar ‘exclusivo’ de visita para quienes desean conocer la ‘Italia profunda’ y el ‘amore’ por la naturaleza más salvaje.

Más pistas

Lo que las guías no dicen

Castelmezzano, en el mismo corazón de Basilicata, no se ve desde la carretera y casi que no figura en las guías de viajes.

En coche es fácil llegar y sus aparcamientos son gratuitos, lo que siempre es de agradecer viajando por Italia.

El clima es bastante benigno en primavera, verano y otoño… y es el mejor modo de pisar los dolomitas lucanos.

Lo que no te puedes perder

La Iglesia Madre de Sta. María del Olmo (siglo XIII) ( en el centro del pueblo), y las ruinas de las murallas del Castillo (que se recorren a pie).

Además, la capilla de la Virgen de las Gracias y los Dolomitas Lucanos, aparte de Il volo dell angelo, claro está, si tienes ganas volar y surcar los cielos como si fueras un águila.

Comer

El Pancotto, hecho a base de guindilla, verduras cebolla, pimientos, nabos, patatas…y a veces carne, queso y huevos, es uno de sus platos mas conocidos.

Todo esta “mecla” se echa encima del pan tostado, y ya va, es la ora di pranzo.

Al Becco della Civetta

Como pueblo de interior, el pescado más utilizado es el bacalo, como sucede como el Baccalà con peperoni cruschi (con pimientos picantes
(los pimientos de Senise, de denominación de origen) secos.

Estos pimientos se comen también sólo con pan tostado, aceite, tomate y orégano: el acquasale.

Otros productos típicos de su gastronomía son el cordero y los guisos que lo utilizan como protagonista.

También es típica la ensalada de lampascioni, que es esa cebolleta salvaje y un poco amarga, que se utiliza en Puglia ( ver L’Aratro) y que tiene su aquel.

Otro plato suculento y maravilloso es el pisto italiano (piatto d’erbe alla lucana) que incluye berejenas, cebollas, tomates, ajo y perejil.

En Castelmezzano hay distintos bares-restaurantes para tomar algo rápido, pero si quieres probar la auténtica comida de la región te recomendamos Al Becco della Civetta. en el que también puedes alojarse porque es una posada.

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